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Forbes Argentina

Por qué esta startup pone cámaras en la cabeza a las empleadas domésticas en la India

Anjali Sardana, fundadora y CEO de Pronto.
Foto: Pronto.
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Anjali Sardana busca que las mujeres dedicadas a la limpieza participen de la fiebre del oro de la inteligencia artificial. Su estrategia consiste en enviarlas a hogares particulares para recopilar datos de entrenamiento destinados a empresas estadounidenses de IA.

Una tarde de martes de principios de julio, Anushka Ahuja, dentista en Gurgaon, India, le abrió la puerta a una trabajadora doméstica que había contratado apenas diez minutos antes a través de Pronto, una aplicación que ofrece servicios de limpieza profesional inmediatos en 11 ciudades de la India. Una mujer con un uniforme impecable la saludó con una sonrisa amable y luego le preguntó si podía colocarse una pequeña cámara en la cabeza para grabar su trabajo.

La cámara no sorprendió a Ahuja. De hecho, pagó nueve rupias adicionales, aproximadamente US$ 0,09, para que la trabajadora grabara todo lo que hiciera con sus brazos, desde los codos hasta las puntas de los dedos. Unas horas más tarde, Ahuja recibió la grabación, que le permitiría comprobar que la mujer dejó su casa impecable y que nadie robó ni dañó nada durante su ausencia.

Aunque firmó un formulario de consentimiento que detallaba las condiciones del servicio, Ahuja no advirtió que las grabaciones también tenían como propósito entrenar sistemas de inteligencia artificial. Después de recopilar el material, Pronto elimina de los videos toda la información que permite identificar a las personas, como documentos personales y rostros, y luego vende las grabaciones a empresas estadounidenses de IA.

Pronto, una empresa con sede en Bangalore, lanzó en mayo su servicio de grabación de videos, denominado Pronto Verified. La iniciativa generó una fuerte reacción en la India y atrajo el escrutinio del Gobierno debido a preocupaciones sobre la privacidad. Los clientes aceptan la grabación y los trabajadores reciben el doble de sueldo por los registros realizados a través de Pronto Verified, según afirmó la directora ejecutiva de la compañía, Anjali Sardana.

Anjali Sardana, fundadora y CEO de Pronto.
A los 24 años, Anjali Sardana convirtió a Pronto en una plataforma que formaliza empleo doméstico y genera datos para entrenar IA. (Foto: LinkedIn de Anjali Sardana)

"Cada año, las empresas destinan billones de dólares a inversiones de capital en inteligencia artificial. Todo el dinero del mundo fluye hacia la IA, pero los trabajadores manuales de la India no reciben ningún beneficio", aseguró Sardana, de 24 años, a Forbes. También añadió: “Existe una oportunidad para redistribuir ese capital”.

Ahuja asegura que no le preocupa que las imágenes del interior de su casa formen parte del conjunto de datos de entrenamiento de un modelo de IA. “Todo el mundo recopila datos. Creo que están por todas partes, así que no hay problema. Ya no podemos controlarlo", afirmó.

La demanda de las grabaciones de video de Pronto se disparó en los últimos 12 meses, a medida que la robótica se consolidó como la nueva categoría de moda dentro de la IA, según Ajay Agarwal, socio de Bain Capital Ventures. La firma invirtió US$ 2 millones en la startup cuando se fundó en febrero de 2025.

A diferencia de los grandes modelos de lenguaje, que las empresas entrenaron con datos recopilados de todos los rincones de internet, las startups de robótica necesitan información y videos de personas mientras interactúan con espacios físicos.

"Podemos ofrecerles a los laboratorios de IA una diversidad extraordinaria de entornos, con 50.000 limpiezas al día y una amplia variedad de personas que realizan distintas tareas. Francamente, nadie más cuenta con esta escala", aseguró Agarwal. Pronto se negó a revelar qué startups de IA utilizan sus datos.

“La tesis detrás de Pronto es muy simple: los mercados laborales disfuncionales no deberían existir”.

 Anjali Sardana, directora ejecutiva de Pronto.

La aplicación más inmediata de los datos de Pronto consiste en desarrollar un robot doméstico de uso general capaz de realizar gran parte del trabajo que hoy realiza una trabajadora doméstica. Sin embargo, el personal de Pronto no tiene demasiados motivos para temer que los robots lo reemplacen, al menos a corto plazo. Los clientes pagan entre 49 rupias (unos US$ 0,50) y 249 rupias (alrededor de US$ 2,60) por hora. Para competir con esos costos, las empresas necesitan desarrollar un robot extremadamente económico.

En mayo, Shift, una startup fundada por la empresa alemana MicroAGI, también comenzó a ofrecer servicios de limpieza gratuitos en la ciudad de Nueva York con la particularidad de que sus trabajadores usan cámaras en la cabeza para grabar los departamentos y recopilar datos destinados al entrenamiento de robots humanoides. "Vos recibís un departamento impecable. Nosotros obtenemos datos de entrenamiento. Todos ganan", señala la empresa en su sitio web.

La venta de datos de entrenamiento es una nueva línea de negocio para Pronto, que se dedica principalmente a enviar trabajadores de limpieza a domicilios en menos de 10 minutos. Pronto gestiona 46.000 reservas regulares y miles de pedidos verificados al día. Con una valuación de US$ 200 millones, esta joven startup recaudó cerca de US$ 60 millones de inversores estadounidenses, entre ellos Bain Capital Ventures, General Catalyst, Glade Brook Capital y Lachy Groom, director ejecutivo de Physical Intelligence, una startup de robótica valuada en US$ 11.000 millones.

La empresa incorporó a 7.000 trabajadores mediante recomendaciones, campañas de marketing con influencers en diversos pueblos y la colaboración de vendedores ambulantes y de té locales, quienes cuentan con amplias redes de contactos. Pronto asigna a los trabajadores a lo que denomina un "polígono", un área geográfica de 500 metros de radio, donde un jefe de equipo los ayuda a resolver problemas, responder preguntas y gestionar las operaciones diarias.

Pronto capacita al personal en tareas domésticas como la limpieza, el planchado y la preparación de alimentos, así como en el uso del teléfono, la planificación financiera, la atención al cliente y el mantenimiento de la higiene y del cuidado personal. En las zonas que resultan especialmente inseguras para las trabajadoras, que representan el 99% del personal de la startup, la empresa también ofrece clases de defensa personal. Además, les proporciona monopatines eléctricos para que puedan llegar rápidamente al domicilio del cliente cuando reciben una asignación junto con una compañera.

Hoy, más de 50 millones de personas trabajan en el sector del servicio doméstico en la India. Sin embargo, este ambiente puede ser desorganizado y caótico, ya que, por un lado, los clientes tienen dificultades para encontrar trabajadoras confiables y de calidad, mientras que ellas enfrentan condiciones laborales inseguras, ingresos inestables y una falta constante de dignidad y respeto.

Capacitación para las empleadas de Pronto.
Pronto capacita a 7.000 trabajadoras en tareas domésticas, atención al cliente, finanzas y seguridad antes de asignarlas a hogares. (Foto: LinkedIn de Pronto)

"La idea central de Pronto es que los mercados laborales disfuncionales no deberían existir", afirmó Sardana. "Existe la oportunidad de crear una plataforma que organice el trabajo informal y no calificado y ofrezca incentivos para que los trabajadores permanezcan en esas estructuras. De ese modo, podemos reducir la brecha entre lo que estos proveedores de servicios pueden hacer por su cuenta y lo que esperan los clientes", agregó.

Pronto forma parte del creciente sector del comercio rápido en la India, que dio origen a una serie de startups exitosas que ofrecen servicios casi instantáneos. Blinkit, una plataforma que entrega alimentos y productos de supermercado en un plazo de entre 10 y 15 minutos, generó alrededor de US$ 3.900 millones en ingresos durante el ejercicio fiscal 2026, una cifra que representó cerca del 75% de la facturación de su empresa matriz, Eternal Limited.

Zepto, otra aplicación de entrega rápida de productos de supermercado, registró ingresos por US$ 2.350 millones en el ejercicio fiscal 2026 y planea salir a bolsa con una valuación de al menos US$ 3.000 millones. En marzo, Urban Company, el gigante de los servicios para el hogar, lanzó "Insta Maids", una propuesta similar a la de Pronto. La campaña publicitaria provocó indignación por el lenguaje despectivo que utilizó la empresa, que más tarde cambió el nombre del servicio a "Insta Help".

El impacto de Pronto en la vida de sus trabajadoras

La primera vez que Varsha Singh llevó una cámara a la casa de un cliente, el dispositivo le resultó extraño y pesado, según relató. Sin embargo, la empresa luego reemplazó la GoPro por una cámara más liviana. Ahora, Singh apenas nota que la lleva puesta.

"Al principio, nos daba miedo entrar en la casa de un desconocido. Alguien podía acusarnos falsamente de robar algo o tratarnos con rudeza", explicó Singh. Además, añadió: “Pero con la cámara encendida ya no tenemos que preocuparnos. Nos sentimos más seguras. Todo queda registrado: cómo hablan y cómo nos tratan”.

Singh no tenía idea de qué era la inteligencia artificial y, mucho menos, sabía que Pronto utilizaba las grabaciones de video para entrenarla.

Empleadas de Pronto.
Pronto reúne a 7.000 trabajadoras y gestiona 46.000 reservas diarias en ciudades como Bangalore, Mumbai y Pune. (Foto: LinkedIn de Pronto)

Singh solía ganar 8.000 rupias, unos US$ 180, al mes mientras trabajaba unas 45 horas semanales en una cafetería de Uttar Pradesh. En enero del año pasado se incorporó a Pronto y ahora gana alrededor de 30.000 rupias, es decir, unos US$ 310, por una carga de trabajo similar. Singh asegura que, según las reservas verificadas, recibió aproximadamente el doble de sus ingresos habituales.

Otras trabajadoras entrevistadas por Forbes afirman que Pronto les dio una nueva identidad, además de reconocimiento y respeto, en un contexto en el que la sociedad menosprecia y maltrata a quienes realizan tareas domésticas de baja calificación. También accedieron a mejores condiciones laborales y lograron una mayor autonomía para decidir sus horarios, su lugar de trabajo y sus días libres. "Aplicamos una política de tolerancia cero frente a cualquier conducta inapropiada y les brindamos asistencia. La aplicación cuenta con un botón de SOS y, si lo presionan, alguien puede llegar en cuestión de minutos cuando sea necesario", explicó Sardana.

Algunas trabajadoras incluso lograron alejarse de empleadores tóxicos. Puja Kumari, una trabajadora doméstica oriunda de un pueblo de Bihar, contó que trabajó durante más de tres años como niñera para una familia que no le permitía cruzar la entrada del complejo de departamentos y controlaba todos sus movimientos. En enero, una amiga le habló de Pronto.

"Siento que salí de la cárcel", afirmó. "Antes me sentía asfixiada. No tenía libertad para hablar, reírme ni ir a ningún lado", agregó.

Muchos hogares en la India cuentan con personal doméstico a tiempo completo o parcial. Sin embargo, ese servicio no siempre es confiable porque los trabajadores renuncian sin previo aviso, lo que obliga a los empleadores a buscar un reemplazo y capacitarlo desde cero. "Lo más importante para mí es la comodidad", afirmó Anushka Kotwanni, una clienta de Pronto que vive en Bangalore. "La ayuda llega cuando la necesito, a una hora fija del día", agregó.

De una idea universitaria a una startup de US$ 200 millones

Sardana, quien creció en el norte de Virginia, contó que la idea de Pronto surgió durante un viaje a la India en su último año de universidad. Ahí presenció el auge de las aplicaciones de entrega rápida de productos de supermercado, como Blinkit, mientras que empresas estadounidenses de reparto instantáneo, como Gopuff, enfrentaban dificultades. Luego de conversar con amigos y familiares, advirtió que la incertidumbre en torno al servicio doméstico era un problema generalizado. Entonces decidió crear una empresa que organizara y formalizara los mercados laborales ineficientes del país, explicó.

Empleada de Pronto trabajando.
Pronto reemplazó las GoPro por cámaras más livianas porque las trabajadoras decían que resultaban pesadas durante la jornada. (Foto: LinkedIn de Pronto)

Comenzó a trabajar en Pronto mientras trabajaba como inversora en Bain Capital. Por las noches, cuando en la India ya era de día, avanzaba con la startup. Seis meses después, renunció para dedicarse a tiempo completo a Pronto.

La familia de Sardana conoce bien la gestión de negocios. Su padre y su tío cofundaron Innova Solutions, una empresa que generó miles de millones de dólares en ingresos mediante la tercerización de trabajos de tecnología de la información a ingenieros de la India. Su padre integra el consejo de administración y se jubiló el año pasado, mientras que su tío multimillonario, Raj Sardana, dirige la compañía como director ejecutivo. Forbes publicó un perfil sobre él en 2023.

Sin embargo, cuando Sardana le contó a su padre su idea para Pronto, un mes antes de graduarse de Georgetown en mayo de 2024, él la descartó de inmediato. Le dijo que nadie querría un servicio de ese tipo y que ella no podría crearlo porque nunca había vivido en la India. "Y yo le respondí: 'Bueno, que te jodan. Voy a hacerlo igual, pero no quiero tu apoyo'", relató.

Sardana programó la primera versión de la aplicación en octubre, cuando advirtió que operar a través de WhatsApp no le otorgaba credibilidad. Durante los primeros meses, ganarse la confianza de los trabajadores también fue una tarea difícil. Pronto apenas gestionaba 50 reservas y contaba con tres empleados. Sardana relató que uno de los primeros integrantes de la empresa casi sufrió una agresión cuando intentó incorporar trabajadores a la plataforma, ya que nadie confiaba en ella ni había oído hablar de la compañía. Sin embargo, cuando se puso una camisa y una cadena de oro barata, su propuesta encontró una mejor recepción. "Al día siguiente apareció con 30 personas que querían trabajar para Pronto", recordó.

Tras el fracaso del primer proyecto piloto de la startup en Delhi, Sardana lanzó otro en Gurgaon, que ganó impulso rápidamente. Durante días, recorrió la zona puerta por puerta y abordó a las trabajadoras domésticas en las entradas de los edificios para preguntarles por sus salarios y experiencias. "Literalmente dormíamos en bancos de plazas, en medio de un mercado. Y aprendimos muchas lecciones difíciles", comentó.

Pronto podría expandirse a otros mercados laborales de baja calificación que enfrentan escasez de mano de obra, como las fábricas, el pequeño comercio y la construcción. "No me interesa crear una empresa de servicios para el hogar. Eso no me atrae en absoluto", afirmó. "La visión no se limita a la India. Tiene un alcance bastante global e incluye a muchos países en desarrollo, donde una enorme cantidad de personas valiosas sufre las consecuencias de mercados laborales precarios", concluyó.

*Esta nota fue publicada originalmente en Forbes.com

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