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Javier Milei y Harari
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Milei respondió a Harari y defendió que las empresas controladas por IA tengan personalidad jurídica

Agustín Jamele

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En una carta pública, el Presidente argentino salió al cruce de las advertencias de Yuval Noah Harari sobre los riesgos de la inteligencia artificial y defendió que las empresas administradas por IA puedan contar con personalidad jurídica.

18 Junio de 2026 16.33

El presidente Javier Milei volvió a intervenir en uno de los debates más sensibles del futuro tecnológico: el avance de la inteligencia artificial y su potencial para administrar empresas sin intervención humana. En una carta titulada "Personalidad jurídica para empresas de IA: revisitando las preocupaciones de Harari", el mandatario respondió directamente al historiador y filósofo israelí Yuval Noah Harari y defendió la idea de otorgar personalidad jurídica a compañías gestionadas por inteligencia artificial.

El documento, difundido por la Oficina del Presidente de la República Argentina y fechado el 18 de junio de 2026, constituye una réplica a las advertencias que Harari viene realizando sobre los riesgos de permitir que sistemas autónomos operen organizaciones con capacidad económica propia.

Presidencia divulgó la respuesta de Javier Milei a Harari (Fuente: Presidencia)
Presidencia divulgó la respuesta de Javier Milei a Harari (Fuente: Presidencia)

Lejos de compartir esos temores, Milei sostiene que las preocupaciones del autor de Sapiens son precisamente un argumento a favor de la personalidad jurídica para este tipo de organizaciones. "Si es cierto, como sostiene Harari, que las empresas operadas por IA conllevan mayores riesgos que las corporaciones dirigidas por humanos, entonces el argumento a favor de la personalidad jurídica se vuelve más fuerte, no más débil", escribió el Presidente.

El debate sobre las empresas autónomas

La discusión gira alrededor de una pregunta que hasta hace pocos años pertenecía a la ciencia ficción: ¿puede una inteligencia artificial dirigir una empresa sin intervención humana?  Y, en caso de que eso ocurra, ¿quién responde ante errores, daños o incumplimientos?

Harari había advertido sobre los riesgos de crear organizaciones autónomas capaces de tomar decisiones económicas y legales sin control humano directo. Milei, en cambio, argumenta que la personalidad jurídica es precisamente la herramienta que permitiría asignar responsabilidades y patrimonios a esas entidades. "La personalidad jurídica cumple una función precisa y ampliamente comprendida: permite que una organización tenga un patrimonio propio y centraliza las relaciones jurídicas derivadas de sus actividades", señala el texto.

Javier Milei - SE PUEDE USAR - (Foto: Voz España)
Javier Milei - (Foto: Voz España)

Según el mandatario, si una empresa administrada por IA genera perjuicios, resulta preferible contar con activos identificables sobre los cuales realizar reclamos antes que enfrentar estructuras sin responsabilidad legal definida.

IA, responsabilidad y castigo

Uno de los puntos centrales de la respuesta apunta al argumento de Harari sobre la imposibilidad de castigar a una inteligencia artificial. El historiador sostiene que una IA no puede ser enviada a prisión y que eso podría incentivar conductas irresponsables.

Milei cuestiona esa lógica y plantea una contradicción. "Harari también argumenta que la quiebra sería, para una IA, el equivalente a la muerte, y que haría todo lo posible por evitarla. Entonces, ¿las IA se preocupan o no por el castigo?", pregunta.

A partir de esa premisa, concluye que una inteligencia artificial tendría incluso más incentivos que un ejecutivo humano para actuar dentro de los límites legales. "Parecería que una IA tendría mucho más en juego que un ejecutivo humano, la muerte en lugar de la prisión, lo que sugiere que preferiría mantenerse estrictamente dentro de la ley y minimizar riesgos", sostiene.

Sapiens yuval harari
Sapiens, de Yuval Harari

De Asimov a Terminator

El documento también recurre a referencias culturales para ilustrar la discusión. Milei cita una historia de Yo, Robot, de Isaac Asimov, en la que surge la sospecha de que un candidato político podría ser un robot. Según recuerda, el debate concluye destacando características positivas de esa posibilidad: trabajo permanente, honestidad y estabilidad emocional. "Nadie lo sabe con certeza, pero considero probable que las empresas administradas por IA sean más adversas al riesgo que los seres humanos", afirma.

Más adelante rechaza las visiones apocalípticas sobre la inteligencia artificial y las compara con los temores que generaron otras revoluciones tecnológicas a lo largo de la historia. Menciona el caso de James Watt y la máquina de vapor para argumentar que los grandes cambios tecnológicos suelen generar resistencia inicial antes de impulsar etapas de crecimiento económico. "Otorgar personalidad jurídica a una empresa de IA no equivale a desatar el Día del Juicio Final de Terminator", escribe.

Menos concentración y más competencia

Otro de los argumentos más novedosos del texto aparece cuando Milei analiza el posible impacto económico de la inteligencia artificial sobre la estructura empresarial. Mientras algunos analistas prevén una concentración creciente de poder en manos de grandes corporaciones tecnológicas, el Presidente plantea la hipótesis opuesta.

"La IA parece reducir las barreras de entrada en muchas actividades. Si eso es así, la teoría económica sugiere que las empresas serán más pequeñas, no más grandes", sostiene. Según su visión, la personalidad jurídica aplicada a empresas administradas por IA podría convertirse incluso en una herramienta para combatir la concentración económica y favorecer una mayor competencia.

Liberalismo, regulación y Estado

La defensa de las empresas autónomas también se apoya en principios filosóficos vinculados al liberalismo. Milei argumenta que otorgar personalidad jurídica no implica liberar a estas organizaciones del control estatal sino, por el contrario, incorporarlas plenamente al marco legal existente. "La personalidad jurídica, lejos de habilitar abusos, es precisamente el mecanismo mediante el cual una sociedad canaliza su energía creativa dentro del marco de la ley", sostiene. 

En el tramo final del documento rechaza una analogía histórica utilizada por Harari con la Compañía Holandesa de las Indias Orientales. Según Milei, aquella organización acumuló poder porque recibió facultades soberanas delegadas por el Estado, una situación que no sería comparable con una empresa autónoma moderna sometida a la ley, susceptible de ser disuelta y obligada a responder patrimonialmente por sus actos.

Un debate que recién empieza

La carta marca una nueva intervención de Milei en una discusión que gana relevancia a medida que los avances en inteligencia artificial acercan escenarios que hasta hace pocos años parecían improbables.

Aunque todavía no existen compañías completamente administradas por IA con personalidad jurídica propia, el debate ya comenzó a instalarse en ámbitos académicos, regulatorios y empresariales.

La posición del Presidente argentino queda clara: frente a los riesgos potenciales de la inteligencia artificial, la solución no pasa por restringir su desarrollo, sino por integrarla dentro de las instituciones jurídicas existentes y someterla a las mismas reglas que rigen para cualquier empresa tradicional.

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