La IA irrumpe en Burning Man y divide al festival que conquistó a Silicon Valley
El rechazo a las imágenes y otras producciones generadas con inteligencia artificial reavivó una vieja tensión entre el espíritu original del evento y el avance del poder tecnológico. Alrededor de 70.000 personas se reúnen en el desierto de Black Rock, en Nevada, donde levantan una gigantesca ciudad temporal dedicada al arte, la música y la experimentación.

Burning Man, el festival de arte que reúne cada año a 70.000 personas en el desierto de Nevada, comenzó con una discusión que atraviesa a su comunidad. El avance de la inteligencia artificial reavivó el choque entre la cultura artesanal del encuentro y la influencia que Silicon Valley ejerce desde hace décadas.

Durante los últimos 30 años, la comunidad de Burning Man discutió qué podía aportar la industria tecnológica al desierto. El debate abarcó desde el sushi y el internet satelital hasta los campamentos de lujo y los atajos que permiten hablar de “autosuficiencia radical” pese a contar con chefs, cocinas profesionales y guardaespaldas para custodiar caravanas VIP.

La IA le dio a esa disputa una nueva interfaz, el cuadro de diálogo. A medida que estas herramientas ganan espacio en los flyers de los campamentos temáticos y las instalaciones artísticas, los asistentes discuten si representan una nueva expresión del ingenio del desierto o una apropiación de su cultura artesanal por parte del poder económico de la industria tecnológica.

Unas semanas antes de viajar a Portal Burn, uno de los encuentros regionales inspirados en Burning Man, Rowan Larkin revisó el grupo de Facebook del evento y detectó un patrón difícil de ignorar. Muchos de los flyers que los participantes habían creado para promocionar fiestas y talleres mostraban señales de su origen artificial.

El Portal de la Imaginación Colectiva funciona con modelos locales de IA y no necesita conexión a internet. (Foto: Collective Imagination)

Las imágenes presentaban tipografías distorsionadas, un brillo extraño y una estética recargada.  Para Larkin, conocido en la comunidad como “Jolly Rancher”, esos carteles invadían el espíritu del “hacelo vos mismo” de Burning Man y se habían salteado la parte más difícil del proceso creativo.

“Me interesa mucho más el proceso creativo, el ensayo y error, la locura que implica ser artista y crear cosas”, declaró Larkin a Forbes. “Eso se pierde cuando se utiliza la IA generativa. Si solo se trata de una sugerencia, no es interesante. No es atractivo. No es por eso que disfruto del arte”, agregó.

Larkin canalizó sus críticas en una instalación artística que llevó al encuentro regional.  La obra consistía en una estación de trabajo interactiva cubierta con reproducciones hechas a mano de artículos sobre el uso no autorizado de la propiedad intelectual de artistas. También incluía gráficos acerca del consumo de agua y energía de los centros de datos y estudios que advertían sobre el deterioro cognitivo asociado con una dependencia excesiva de estas herramientas.

Al principio, Larkin temía que los asistentes que apoyaban la IA reaccionaran mal. Sin embargo, la instalación fue bien recibida y muchos se acercaron para plantearle sus dudas sobre la IA generativa.

Una disputa que lleva décadas

Celebrado por primera vez en Baker Beach, San Francisco, en 1986, Burning Man se convirtió en un fenómeno cultural. Cada año, sus participantes levantan una ciudad temporal basada en la comunidad, el arte y la “autosuficiencia radical” antes de prender fuego a una gigantesca figura humana de madera.

El festival mantiene una relación tensa con la comunidad tecnológica desde el auge de las empresas puntocom. Multimillonarios del sector, como Eric Schmidt, Mark Zuckerberg, Sergey BrinElon Musk, participaron de las fiestas en campamentos equipados con generadores, aire acondicionado y servicio de catering.

Starlink generó críticas por permitir trabajar y transmitir en vivo desde el desierto durante Burning Man. (Foto: Trevor Cokley vía Wikimedia Commons)

En los últimos años también surgieron cuestionamientos por el uso de Starlink, el servicio de internet satelital de SpaceX, para trabajar de forma remota y transmitir en vivo a través de las redes sociales. La asociación del encuentro con la riqueza tecnológica y la idea de que el dinero puede resolver cualquier dificultad pusieron a prueba sus principios fundacionales. La IA es la manifestación más reciente de esa tensión.

“Si nadie se molestó en crearlo, ¿por qué debería yo molestarme en mirarlo?”, escribió un crítico en un hilo de Reddit dedicado al tema. “Qué asco. Poco esfuerzo. Me repele al instante. Transmite una energía de FLACCID”, añadió.

Burning Man, la organización sin fines de lucro detrás del festival, adoptó una postura de no intervención, aunque estableció algunos límites. El arte generado por IA no está prohibido, pero los artistas que solicitan subsidios para financiar sus proyectos deben informar si utilizaron esta tecnología. Cuando presentan maquetas creadas con esos sistemas, la organización los alienta a incluir también versiones realizadas por personas.

Katie Hazard, directora de arte de Burning Man y responsable de supervisar las más de 400 instalaciones del festival, considera que la IA podría ayudar a quienes no cuentan con el dinero ni los conocimientos necesarios para crear representaciones visuales de sus proyectos. Al mismo tiempo, advierte sobre el riesgo de que el desierto termine cubierto por una producción artística demasiado homogénea.

“Burning Man creció a la par de Silicon Valley y del mundo tecnológico, y nos desarrollamos en paralelo, pero hay mucha interacción entre ambos”, explicó. Además, remarcó: “Este es un lugar estupendo para experimentar con la tecnología o con cualquier otra cosa”.

Entre la productividad y la sátira

Burning Man supervisa más de 400 instalaciones y exige declarar el uso de IA en los proyectos que solicitan subsidios. (Foto: Frank "Espresso Buzz" Roberto)

Quienes respaldan la IA apelan a argumentos similares a los de quienes la defienden como una herramienta de productividad. Sostienen que puede simplificar parte del trabajo necesario para montar instalaciones y organizar eventos, desde la preparación de presupuestos hasta la programación de los turnos de los voluntarios.

“¿Qué les queda por hacer a los humanos? Soy optimista”, afirmó Kim Carson, consultora de estrategia de IA con base en el Área de la Bahía de San Francisco y México. “Creo que se trata de dedicar tiempo a involucrarse, a crear una comunidad y no centrarse tanto en crear infraestructura”, sostuvo.

Carson presentará en Burning Man su propia obra interactiva con IA, bautizada como Portal de la Imaginación Colectiva. Se trata de un arco circular cubierto con pantallas LED que funciona íntegramente con pequeños modelos instalados en el lugar y no necesita conexión a internet.

Los visitantes pueden acercarse a un podio y, frente a un micrófono, contar qué esperan del futuro. Los modelos procesan el audio y convierten cada voz en una estrella digital que recorre el arco hasta encontrarse con otras vinculadas por emociones o temas similares.

Otros artistas optaron por una mirada más satírica. Sydney Parcell, radicada en Oakland, prepara Big Brain Billboards, una serie de carteles publicitarios de doble cara que se burlan de la avalancha de avisos de startups de IA en la autopista 101 de San Francisco.

“¿Los anuncios de IA invadieron tu preciado paisaje? Podrías tener derecho a una indemnización”, dice uno de los carteles. “La IA no puede salvarte; ¡cultiva la comunidad!”, sostiene otro. Las piezas están acompañadas por un monstruo de tres cabezas vestido de traje, con los rostros de Sam Altman, Elon Musk y Peter Thiel.

La serie Big Brain Billboards parodia la avalancha de avisos de startups de IA que se multiplican en la autopista 101 de San Francisco. (Foto: Sydney Parcell)

Mientras llevaba sus carteles anti-IA rumbo al desierto, se rompió una manguera del sistema de refrigeración y la artista quedó varada en Colfax. Parcell llamó a la AAA, la asociación estadounidense que brinda asistencia vehicular en ruta, pero quedó atrapada en un circuito interminable con un sistema de atención al cliente operado por IA. El problema retrasó su viaje al festival.

“La IA lo complicó todo muchísimo. La gente quiere usarla para reemplazar a los humanos, pero al final todos necesitamos un ser humano”, concluyó.

*Esta nota fue publicada originalmente en Forbes.com.