Cuando la inteligencia artificial se convirtió en la gran obsesión de Silicon Valley, la atención se concentró en nombres como OpenAI, Anthropic o Google. Sin embargo, detrás de los modelos más avanzados del mundo existe una industria menos visible, pero igual de estratégica: la del entrenamiento y refinamiento de esos sistemas.
En el centro de ese ecosistema, que vale entre US$ 3.000 y 3.600 millones y las proyecciones más conservadoras lo cuadriplican en cinco años, aparece una argentina. Luciana Safdie es economista graduada de la Universidad de San Andrés y construyó una carrera poco común incluso para los estándares de la industria tecnológica. Fue COO de Wolox durante su adquisición por Accenture, luego cofundó Upcraft, una startup posteriormente adquirida por Labelbox, y hoy se desempeña como Directora de Operaciones de Crecimiento de esta última compañía, una de las firmas clave en el desarrollo de inteligencia artificial a nivel global.

Desde allí trabaja junto a algunos de los principales laboratorios de IA del mundo, colaborando en una etapa cada vez más relevante para la industria: el llamado post-training o post-entrenamiento de modelos. "Yo ahora estoy trabajando en lo que es entrenamiento y post-entrenamiento de modelos de inteligencia artificial, sobre todo en los ocho o diez laboratorios frontera que son conocidos", explica Safdie.
El negocio detrás de la inteligencia artificial
Durante los primeros años de la IA generativa, gran parte de los avances provinieron de modelos entrenados con enormes volúmenes de información disponible en Internet. Pero, según Safdie, la industria está entrando en una nueva etapa. "Una vez que se agota esa capacidad de conocimiento o mucho del conocimiento que hay en Internet empieza a ser generado también por inteligencia artificial, se vuelve mucho más importante el post-entrenamiento para refinar los modelos", señala.
La tarea de Labelbox consiste precisamente en eso: conectar a los laboratorios con expertos capaces de evaluar, corregir y perfeccionar las respuestas que producen los sistemas. "Se arman planes de entrenamiento y se contratan expertos para evaluar e informar los outputs que los distintos modelos están generando en este momento", explica y destaca que hoy ya tienen una red de más de dos millones de profesionales realizando esta tarea.

La dinámica, asegura, es profundamente colaborativa. "Es un mercado muy concentrado. El mercado es enorme, pero son pocos los jugadores que están adentro. Se suele hacer mucha colaboración y de ahí salen generalmente los proyectos y los negocios".
Qué están buscando hoy los grandes laboratorios
Desde su posición, Safdie tiene una visión privilegiada sobre las áreas donde se están concentrando las inversiones y esfuerzos de desarrollo. Según explica, durante el último año el foco estuvo puesto principalmente en la generación de código y diseño, dos de los segmentos donde los avances fueron más rápidos. "Lo que más se está viendo ahora es todo lo que es creación de código y diseño. Es lo que más se estuvo trabajando en los últimos seis meses a un año", afirma.
También observa una fuerte demanda en aplicaciones vinculadas al mundo financiero y al denominado "computer use", es decir, sistemas capaces de interactuar con computadoras para generar documentos, presentaciones, planillas y ejecutar tareas complejas.

¿Burbuja o revolución?
La pregunta atraviesa a toda la industria tecnológica: ¿la inteligencia artificial está generando valor real o se trata de una nueva burbuja? Safdie tiene una posición clara. "Personalmente no creo que sea una burbuja. Creo que hay mucho valor agregado", sostiene.
Sin embargo, reconoce que existieron expectativas excesivas durante la primera ola de adopción corporativa. "Hubo una sobreestimación de 'nos vamos a ahorrar un montón de plata, adoptemos inteligencia artificial', sin por ahí los procesos adecuados para adoptarla donde suma".
Para la ejecutiva, el problema no es la tecnología sino cómo se implementa. "No creo que estemos en un momento de dejar de usarla. Creo que la adopción solamente va a ser mayor todos los días de acá a los próximos años".
El trabajo del futuro no será sin humanos
Mientras parte del mercado especula con organizaciones operadas casi exclusivamente por agentes de IA, Safdie cree que el escenario será más complejo. "No vamos a ver reemplazo de las personas por inteligencia artificial, sino más bien cambios de cómo las personas trabajamos gracias a la inteligencia artificial", asegura.

En su visión, las compañías más exitosas serán aquellas que logren utilizar estas herramientas para potenciar a sus equipos, no para eliminarlos. "La gente puede producir cosas mucho más concretas y las compañías que están haciendo eso bien están ahorrando mucho tiempo".
Por qué Argentina tiene una oportunidad
Al analizar el rol que puede jugar Argentina en esta nueva economía, Safdie comenta que, durante años, el país construyó una reputación internacional basada en la exportación de talento tecnológico. Ahora, según la ejecutiva, la oportunidad puede ampliarse. "El talento argentino siempre fue muy bien valorado en todo lo que es tecnología en el mundo", afirma.
Pero el auge de la inteligencia artificial está creando nuevas demandas. "Se le abre el juego a otras expertises que por ahí antes no eran tan fáciles de exportar. Hoy también se está hablando de profesionales de ciencia, profesionales legales o financieros. Todas esas cosas se revalorizan mucho en este contexto de entrenamiento".
La oportunidad, por lo tanto, ya no se limita a programadores o desarrolladores. También alcanza a especialistas capaces de aportar conocimiento experto para entrenar modelos cada vez más sofisticados.

Más allá de las capacidades técnicas, Safdie identifica otra fortaleza local. "La industria de inteligencia artificial es tan nueva que requiere una personalidad osada", explica. Y agrega: "Los argentinos tenemos muy natural el animarnos a arriesgarnos. Solemos pedir más, solemos ir más a ese punto y eso nos termina favoreciendo mucho en estas industrias incipientes".
Es una característica que, según observa en Silicon Valley, puede transformarse en una ventaja competitiva a medida que el sector continúa evolucionando.
El consejo para quienes sienten que se están quedando atrás
A medida que la inteligencia artificial avanza, muchas personas sienten que no logran seguir el ritmo de los cambios. La recomendación de Safdie es simple: "Lo más importante en este momento es curiosidad y práctica".
Lejos de plantear una adopción compleja o reservada para especialistas, cree que el aprendizaje comienza con la experimentación. "Diría que sean curiosos, abiertos y que jueguen probando distintas cosas", afirma. Porque, según concluye, la verdadera brecha no estará entre quienes son expertos y quienes no lo son, sino entre quienes decidan explorar estas herramientas y quienes las ignoren: "Hoy es el mejor momento para arrancar".