Martín Larre lleva más de una década acumulando emprendimientos en Uruguay. Abogado de formación, argentino de origen y montevideano por adopción, su historia en el ecosistema local incluye Woow (al que él mismo describe como el evangelizador del comercio electrónico uruguayo), Kidbox, una plataforma digital para niños y adultos mayores que levantó US$ 800.000 de inversores ángeles, y Sinergia, el espacio de coworking que bajo su dirección creció de un local y cuatro empleados a seis espacios y un equipo de más de 40 personas.
También fue curador de TEDx Montevideo. En enero de 2024, Forbes Uruguay lo entrevistó por Future Biome, su incursión en biotecnología para tratar la inflamación intestinal mediante prebióticos fúngicos personalizados con inteligencia artificial. Salió de esa compañía hacia fines de 2025 y ya tiene el siguiente proyecto en marcha.
Se llama Vitaleo. El concepto parte de algo que Larre percibe como un problema cotidiano y que él mismo vivió en carne propia: la mayoría de las personas toma suplementos de manera aleatoria, por recomendación de un amigo, una influencia en redes o una nota de revista, sin ningún sustento clínico.
"Habría que tomar suplementos de acuerdo a lo que nuestro cuerpo necesita", dice Larre, que tiene 45 años y lleva varios tomando algunos por su cuenta. "Cada cuerpo es diferente", agrega.
La propuesta de Vitaleo es que esa personalización empiece desde un examen de sangre. A partir de los biomarcadores que arroja ese análisis, un sistema de inteligencia artificial determina qué suplementos necesita cada persona, en qué dosis y en qué horarios.
El resultado es un protocolo individual que la plataforma también se encarga de proveer físicamente, con un packaging pensado para que cada componente llegue en las cantidades justas antes de que se agote.
Todo funciona bajo un modelo de membresía de alrededor de US$ 50 mensuales, un número que Larre aclara que todavía está en análisis. El rango en el que se mueve es porque, según sus estimaciones, quien ya toma suplementos gasta entre US$50 y US$ 120 por mes, pero lo hace de forma desorganizada. "Hay muchas fricciones que resolver. Creo que todo el proceso podría ser mucho menos friccionado", plantea.
El rol de la IA y el seguimiento en el tiempo
Larre explica que el sistema está diseñado para evolucionar con el usuario. La recomendación es repetir el análisis de sangre cada seis meses o al menos una vez por año. Con las nuevas muestras, el sistema ajusta el protocolo: qué suplementos discontinuar, qué incorporar, qué cambiar en las dosis.
La membresía incluye acceso a un dashboard personal donde el usuario puede ver su estado, prioridades y las indicaciones de cada suplemento. Vitaleo apuesta a que ese panel sea la interfaz principal entre el usuario y su propio proceso.
Larre es explícito sobre los límites del segmento en el que opera. Vitaleo no es suplementación deportiva ni de alto rendimiento. El foco está en la longevidad, entendida de una manera que él precisa cada vez que habla del tema:
"No es vivir 100 o 200 años, sino llegar bien a los 80. Que los problemas lleguen lo más adelante posible."
Enmarca la suplementación como el 20% de esa ecuación (el resto lo ocupan la alimentación y el sueño), pero sostiene que es un porcentaje que vale la pena atender, sobre todo porque la dieta sola no alcanza para cubrir todo lo que el cuerpo necesita.
El mercado global de suplementos orientados al bienestar y la longevidad ronda los US$ 70.000 millones y viene creciendo año a año. En Estados Unidos, modelos similares al de Vitaleo están ganando tracción.
Larre observa ese movimiento de cerca y detecta en las mujeres un segmento especialmente activo. Según sus análisis, son las que más rápido adoptan protocolos de suplementación, impulsadas en parte por todo lo relacionado con la menopausia. Ese dato informa una posible segmentación futura del producto, aunque por ahora la plataforma apunta a un público adulto general.
Laboratorios y la pregunta regulatoria
La producción de los suplementos está acordada con un laboratorio que opera en ambos países donde Vitaleo planea validar el modelo. Los primeros envíos saldrán con la marca de ese socio proveedor, porque las cantidades mínimas necesarias para fabricar bajo marca propia todavía están por encima de lo que el volumen inicial justifica. Cuando se supere ese umbral, la idea es avanzar con identidad de marca propia.
En materia regulatoria, Larre reconoce que el terreno es incierto. Hoy los suplementos dietarios en Uruguay y en buena parte del mundo operan en una zona con pocos controles estrictos. A s vez, la incorporación de inteligencia artificial para hacer recomendaciones personalizadas suma capas de complejidad que la regulación todavía no terminó de procesar.
"Soy proregulación. Quiero que las cosas se regulen y hacerlo bien, pero en el mientras hay que ejecutar", dice y agrega que en la plataforma todas las recomendaciones se presentan con transparencia sobre el uso de IA, sin intentar simular que el proceso tiene otra naturaleza. La empresa también evalúa en qué jurisdicción incorporarse.
El escenario que más le entusiasma a mediano plazo es uno en el que instituciones de salud o médicos directamente deriven a sus pacientes a Vitaleo para el componente de suplementación, de la misma manera en que hoy se terceriza la fisioterapia.
También estudia el canal B2B, es decir, ofrecer el servicio como beneficio corporativo a través de empresas. En ambos casos el objetivo es llegar al consumidor final con más respaldo que el que puede ofrecer cualquier producto comprado online a un proveedor desconocido.
Equipo, inversión y el plan de capital
El equipo fundador hoy es de dos personas: Larre en el rol de negocio y construcción de la compañía, y un cofundador con perfil tecnológico. Juntos forman un panel de advisors que ya cuenta con un médico especialista en longevidad como primer integrante confirmado, con la idea de sumar perfiles que refuercen la credibilidad clínica del producto. La inversión acumulada hasta llegar a un primer MVP con algunos clientes iniciales y el acuerdo con el laboratorio distribuidor ronda los US$ 200.000.
Sobre el financiamiento futuro, Larre aplica la misma lógica que aprendió en biotecnología: retrasar el ingreso de capital externo lo más posible, fondear con recursos propios o subsidios mientras se valida el modelo y salir a buscar venture capital con métricas en mano.
La ventana que maneja para ese momento es a principios de 2027, después de haber corrido el lanzamiento en Uruguay y Argentina. "Si todo va bien, a inicios del año que viene deberíamos estar buscando venture capital", dice.
La comunidad es otro componente que Larre menciona con frecuencia cuando habla de Vitaleo. La suplementación es un tema que la gente no comparte fácilmente, que tiene algo de tabú y él entiende que parte del trabajo previo al lanzamiento pasa por la educación.
Armar una base de usuarios informados sobre por qué la validación clínica importa, por qué la calidad del suplemento hace la diferencia y por qué pagar más por un producto controlado tiene sentido. Ese proceso educativo es también el que justifica el precio de la membresía frente a lo que se consigue en cualquier tienda online, cierra.