El Régimen Impositivo de Grandes Inversiones (RIGI) ha generado un entorno favorable en Argentina, dando lugar al desarrollo de grandes proyectos de capital que abarcan, desde la construcción de plantas industriales, refinerías, oleoductos, y proyectos de real state.
La ejecución de estas obras implica la coordinación de múltiples empresas y el manejo de miles de documentos técnicos. En este contexto, la tecnología se posiciona como un factor determinante para integrar información y mitigar riesgos.
Al respecto, Pablo Dandois, Socio de EY Argentina, de la división de Consulting, expresa: "La tecnología juega un rol fundamental porque permite integrar toda la información que es generada por distintas empresas en un entorno común de datos generando una única fuente de la verdad". Esto permite que múltiples especialistas trabajen colaborativamente.
Simulación y prevención de errores
Según el ejecutivo la clave es la anticipación basada en datos. Al trabajar con modelos 3D, se realizan simulaciones precisas de la secuencia constructiva para identificar conflictos antes de pisar el terreno. Esta anticipación asegura que los recursos se optimicen y el proyecto se mantenga estrictamente en presupuesto.
“Podemos detectar desde interferencias físicas entre cañerías y circuitos eléctricos hasta validar aspectos logísticos críticos, como confirmar si el radio de giro de una grúa es el adecuado para maniobrar piezas pesadas en espacios reducidos”, explica.
Aquí cobran relevancia metodologías como Building Information Modeling y Advanced Work Packaging, las cuales facilitan la creación de una maqueta digital inteligente antes de iniciar el trabajo en el terreno.
BIM es una metodología de trabajo colaborativo que integra todas las disciplinas en un modelo digital único. “A diferencia de un plano tradicional, vinculamos la geometría 3D con datos vivos como costos, plazos y e información técnica de un equipo”, detalla Dandois.
Y lo grafica con un ejemplo: el uso de grúas en espacios reducidos: "Si me equivoqué de modelo de grúa, es simplemente un click y pruebo con otro modelo. Si eso me ocurre en el campo, en el terreno, durante la de construcción, tengo un costo de corrección altísimo”, advierte.
Por su parte, el AWP es un sistema disciplinado que segmenta el proyecto en paquetes de trabajo manejables y organiza la secuencia constructiva. “Al integrarlo con el modelo 3D, logramos una secuenciación de actividades mucho más precisa, lo que evita cuellos de botella y garantiza una ejecución fluida”.
Una vez operativa la planta, la maqueta inteligente puede transformarse en un gemelo digital mediante el uso de sensores e IoT. Esta réplica virtual sincroniza datos en tiempo real sobre variables como temperatura o vibraciones convirtiéndose en un “gemelo digital”. “Puedo identificar acciones de mantenimiento preventivo, antes que sucedan fallas que impacten en la operación, simular escenarios de producción y entrenar a mis operarios en la gestión de equipos complejos en un entorno seguro”, profundiza Dandois.
Impacto en costos, adopción y cambio cultural
La implementación temprana de estas tecnologías impacta directamente en el presupuesto y el cronograma. "Hablamos de una reducción aproximada del 8% en los costos del proyecto y una mejora en la precisión del cronograma de alrededor del 15 %", afirma el socio de EY y agrega: “En proyectos de miles de millones de dólares, el monto absoluto que hay atrás de estas reducciones es muy significativo”.
En el contexto actual del RIGI, las grandes empresas en Argentina están impulsando a toda su cadena de valor a adoptar estos estándares para capturar estas eficiencias y alinearse con las tendencias globales. Si bien no existe una ley nacional que lo exija, sectores como Oil & Gas, Minería y Real Estate lideran la adopción por competitividad. @@FIGURE@@
“Generalmente, es el mismo propietario del activo quien exige BIM a sus contratistas para asegurar que, al recibir la obra, contará con una base de datos lista para transformarse en un gemelo digital”, señala Dandois.
Sin embargo, el desafío principal no es técnico, sino humano. La transformación requiere convencer a los equipos de invertir mayor esfuerzo en las etapas iniciales de diseño para evitar ineficiencias posteriores.
"Si la gente no adopta la tecnología, es muy difícil que esto sea sostenible a lo largo del tiempo", sentencia el ejecutivo. “En EY ponemos un foco especial en esta gestión, integrando habilidades técnicas de ingeniería con competencias humanas para que la innovación se adopte de forma orgánica y no como una simple imposición técnica”.
Para concluir, Dandois hace referencia al rol que tiene EY en la implementación de estas nuevas metodologías y herramientas. “Desde nuestra práctica de CREAS, en la división de RISK, acompañamos a las empresas desde el diseño de su hoja de ruta digital, el diseño de procesos, templates y bibliotecas para un modelo BIM hasta la ejecución de proyectos piloto y la operación asistida. EY opera como una firma integrada en Latinoamérica, lo que nos permite capitalizar el conocimiento de más de 200 especialistas en la región”.