En tiempos de márgenes ajustados donde cada decisión impacta en el negocio, la inteligencia artificial llega para ofrecer soluciones que permitan gestionar la operación de las empresas con una eficiencia inédita. Y esto se está empezando a ver con especial relevancia en la industria de la movilidad.
A medida que crecen las opciones de última milla y con flotas cada vez más complejas, los gestores responsables de esa logística están apuntando a trazar estrategias que les permitan obtener transparencia y seguridad para operar, en especial con cuestiones como la carga de combustible diaria.
“No solamente cambió lo tecnológico, sino que cambió el contexto en donde hoy se desarrolla la movilidad corporativa”, plantea Pablo Comba, director comercial de Edenred Argentina, en diálogo con Forbes. Empresas como Edenred vienen trabajando en soluciones que le permitan al gestor de flota ordenarse, desde administrar la gestión hasta tener datos para ahorrar, controlar desvíos o consumos.
El punto de inflexión, según Comba, está en el rol que adquiere el dato dentro de la toma de decisiones. “El mercado está necesitando información, datos duros para tomar decisiones rápidas con impacto inmediato en el negocio”, señala. En paralelo, la inteligencia artificial deja de ser solo un diferencial para convertirse en una pieza central de la estrategia. “Eso hace que la inteligencia artificial deje de ser un nice to have”, resume.
A través de herramientas como la asignación de saldo por vehículo, la trazabilidad de cada carga mediante tecnología NFC y el monitoreo en tiempo real, las empresas lograron mejorar la visibilidad sobre sus operaciones. Sin embargo, el mercado empezó a exigir algo más, no solo ver lo que pasa, sino entenderlo y, en lo posible, anticiparlo.
“Hoy el gestor de flota tiene mucha información y la idea es que se centralice y se ordene para que al momento de necesitarla sea inmediata e impacte rápidamente en el negocio”, explica Comba. Ese cambio también implica un desafío estructural para la industria, que todavía opera con sistemas fragmentados. “Lo que está buscando la industria es que esos datos se relacionen entre sí”, agrega, en referencia a la necesidad de integrar la gestión de combustible con la telemetría, el mantenimiento y otros aspectos de la operación.
La evolución de las soluciones
En ese contexto la firma de origen francés que opera en 45 países, lanzó Combustible Edenred Plus, una evolución de su plataforma que incorpora inteligencia artificial y analítica avanzada. La compañía decidió construir sobre la base de su solución existente. “Nosotros trabajamos mucho y somos muy fanáticos de que el cliente tenga una muy buena experiencia, entonces no creamos un producto distinto, sino que evolucionamos sobre lo que ya tenemos”, explica el ejecutivo.
El objetivo es que el gestor de flota cuente con más información en tiempo real, pero también con herramientas que le permitan utilizarla de manera efectiva. “Lo que logramos es que el gestor de flota tenga más información en tiempo real que le permita aún más autogestionarse y que esa información sea efectiva al momento de tomar una decisión sobre la gestión de flota”, señala Comba.
En concreto, la incorporación de inteligencia artificial permite cruzar datos de distintas fuentes —como la telemetría y las transacciones de carga— para mejorar la precisión operativa. “En la práctica, la inteligencia artificial se conecta con la operación y logra muy buenos resultados y una muy buena eficiencia”, afirma. Ese cruce de información se traduce en un beneficio tangible: “Ese proceso hace que al momento de la carga, el usuario de ese vehículo cargue lo que realmente debe cargar porque se tracciona y se embebe el dato de la telemetría con lo último consumido”.
El resultado es una gestión mucho más eficiente. “Genera automáticamente precisión de carga, con lo cual el desvío es cero y hay exactitud de lo que tiene que cargar”, detalla el ejecutivo. En ese esquema, no solo se define cuánto cargar, sino también dónde y en qué momento hacerlo, reduciendo al mínimo el margen de error y evitando consumos innecesarios. Para el usuario final, el proceso es transparente; para el gestor, implica mayor control, capacidad de ahorro y una administración más eficiente.
Este salto en precisión cobra especial relevancia en un contexto donde el combustible representa un gasto significativo dentro de la estructura de costos. “Hoy las empresas necesitan autogestionarse por la velocidad que tiene la movilidad”, advierte Comba. Y agrega: “Hoy por hoy la carga del combustible es un costo considerable”. La presión por sostener la eficiencia atraviesa tanto al sector privado como al público, con demandas similares en industrias como salud, seguridad o infraestructura.
Más allá del avance tecnológico, el desafío de fondo sigue siendo la integración. “El gestor de flota hoy tiene por separado distintos sistemas y lo que tiene que lograr la industria es que esos datos se comuniquen entre sí y se conecten para hacer más eficiente aún la gestión”, sostiene. En otras palabras, el verdadero potencial de estas soluciones no está solo en la tecnología, sino en su capacidad para articular información dispersa y convertirla en decisiones concretas.