La expectativa por una avalancha de turistas quedó lejos de las previsiones iniciales: en varias ciudades sede, los hoteles registran reservas similares o inferiores a las de un verano normal.
El cierre del estrecho de Ormuz tensiona el suministro global de combustible para aviones, golpea a las aerolíneas y pone en alerta a los viajeros: expertos advierten que Europa será una de las regiones más expuestas, con cancelaciones, menos asientos disponibles y pasajes más caros durante el verano.
La baja en las reservas aéreas desde Europa enciende alarmas entre operadores turísticos de Nueva York, Miami y Los Ángeles. Señalan trabas migratorias, clima político tenso y alertas diplomáticas como causas de una merma que ni la fiebre futbolera logra revertir.