Entre discursos sobre vulnerabilidad y exigencias de firmeza, especialistas advierten una tensión difícil: mostrar rasgos propios sin perder autoridad, claridad ni credibilidad frente a equipos, mercados y crisis.
Aislados en la cima, los líderes enfrentan sesgos, presiones y puntos ciegos. Un guía externo puede ser clave para ampliar su visión y potenciar su toma de decisiones.