Volvió a bajar la inflación en mayo y se ubicó en 2,1%: lo que más y menos subió
El Gobienro celebró el dato y el Presidente aseguró que es "fruto de la disciplina fiscal y monetaria".

La economía argentina sumó en mayo un dato alentador: la inflación mensual se ubicó en 2,1%, el registro más bajo en lo que va de 2026. El número, informado por el INDEC, confirma una segunda desaceleración consecutiva tras el 2,6% de abril y el 3,4% de marzo. En los primeros cinco meses del año, la variación acumulada alcanzó el 14,7%, mientras que la interanual se situó en 33,2%.

El dato fue celebrado por el Gobierno como una señal de que el programa de estabilización empieza a mostrar resultados. El presidente Javier Milei destacó en redes sociales la labor del ministro de Economía, Luis Caputo, y subrayó que la baja de la inflación es prueba de que “la disciplina fiscal y monetaria rinde frutos”. Sin embargo, más allá del optimismo oficial, los analistas advierten que el camino hacia una inflación de un dígito anual todavía luce lejano.

Los rubros que más subieron

El informe del INDEC muestra que los aumentos más significativos se dieron en Comunicación (+3,4%), impulsados por los servicios de telefonía; Educación (+2,9%); y Recreación y Cultura (+2,8%). También se destacaron Salud y Vivienda (+2,6%) y Alimentos y bebidas no alcohólicas (+2,5%), un rubro clave por su impacto en el consumo cotidiano.

En contraste, las menores variaciones se registraron en Prendas de vestir y calzado (+0,3%) y Bebidas alcohólicas y tabaco (+0,8%), lo que contribuyó a moderar el índice general.

El capítulo de alimentos mostró un incremento de 2,5%, con fuerte incidencia de pan, cereales y lácteos. Los precios regulados avanzaron 2,4%, impulsados por combustibles, electricidad y agua, mientras que los estacionales treparon 3,5%, principalmente por verduras, aunque compensados por bajas en frutas.

Estos movimientos reflejan que, aun en un contexto de desaceleración, los bienes básicos continúan presionando sobre el bolsillo de los hogares. Para muchos consumidores, la sensación de alivio es relativa: la inflación baja, pero los precios de los productos esenciales siguen en niveles elevados.

Expectativas y proyecciones

El Relevamiento de Expectativas del Mercado (REM) del Banco Central había anticipado un 2,3% para mayo, por lo que el resultado fue mejor de lo esperado. De cara a junio, las consultoras prevén una inflación similar, en torno al 2,1%, con posibilidad de que recién en agosto el índice se ubique por debajo del 2%.

La moderación de la inflación se convierte en un argumento central para el Gobierno, que busca consolidar la idea de que el programa económico está logrando estabilizar las variables. Sin embargo, los analistas advierten que la baja responde en parte a factores transitorios, como la recesión en el consumo y la postergación de algunos ajustes tarifarios.

El dato de mayo refuerza la narrativa oficial de que la Argentina está transitando un proceso de ordenamiento macroeconómico. Pero la variación interanual del 33,2% recuerda que la presión sobre los precios sigue siendo significativa y que la inflación continúa siendo uno de los principales problemas estructurales del país.

La oposición, por su parte, relativiza el logro y señala que la baja de la inflación convive con una caída del poder adquisitivo y un mercado laboral estancado. En ese sentido, la discusión pública se centra en si la estabilización lograda será sostenible y si podrá traducirse en una recuperación del crecimiento y el empleo.

La inflación de mayo ofrece un respiro en medio de un escenario económico volátil. Para el Gobierno, es un triunfo político y técnico que fortalece su discurso. Para los hogares, es apenas un alivio parcial frente a precios que siguen altos. Y para los analistas, es un dato que abre expectativas, pero que todavía no alcanza para hablar de una solución definitiva.

El verdadero desafío será transformar esta tendencia en un proceso sostenido de baja de la inflación, acompañado por una recuperación del consumo y la inversión. Solo entonces la desaceleración dejará de ser un dato coyuntural para convertirse en un cambio estructural en la economía argentina.