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Trump recibió personalmente a Xi Jinping en Nueva York
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Trump recibió personalmente a Xi Jinping en Nueva York
KENT NISHIMURA

Trump recibe a Xi con honores y prepara una cena con los líderes de la IA

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Donald Trump recibió personalmente a Xi Jinping en la Base Andrews, un gesto reservado para visitas excepcionales. La cumbre de tres días abordará comercio, inteligencia artificial, tierras raras, Taiwán e Irán; la cena de Estado reunirá a figuras como Elon Musk, Sam Altman y Jensen Huang.

23 Septiembre de 2026 20.19

Donald Trump desplegó una recepción poco habitual para Xi Jinping y dejó en claro, antes de la cumbre, el peso que le asigna a la relación entre las dos principales potencias económicas y tecnológicas del mundo. El presidente estadounidense y la primera dama, Melania Trump, recibieron personalmente al líder chino y a su esposa, Peng Liyuan, al pie del avión en la Base Conjunta Andrews, en Maryland, al inicio de una visita de Estado de tres días.

La imagen tuvo una carga diplomática extraordinaria. Trump caminó por una alfombra roja para saludar a Xi en la pista, mientras la Banda de la Fuerza Aérea de Estados Unidos interpretaba los himnos nacionales de ambos países, ondeaban banderas estadounidenses y chinas y dos bombarderos B-1 sobrevolaban la ceremonia.

Se trata de la primera vez desde 1962 que un presidente estadounidense recibe personalmente a un jefe de Estado extranjero en Andrews, sin contar visitas papales. En aquel entonces, John F. Kennedy saludó en la base al primer ministro británico Harold Macmillan. Antes, Dwight Eisenhower había recibido al líder soviético Nikita Khrushchev en 1959.

El protocolo anticipa una agenda de máxima complejidad. Trump y Xi se encontrarán el jueves en la Casa Blanca para discutir comercio, inteligencia artificial, el flujo de tierras raras, Taiwán, Irán y cuestiones de seguridad. La visita es la tercera reunión presencial entre ambos líderes, después de sus encuentros en Busan, Corea del Sur, en octubre de 2025, y en Beijing, en mayo de este año.

Trump cenará con el líder chino y empresarios de la IA - KENT NISHIMURA
Trump cenará con el líder chino y empresarios de la IA - KENT NISHIMURA

Una tregua comercial hasta enero

La primera señal concreta llegó incluso antes de la cumbre. El secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, anunció que Washington y Beijing acordaron extender hasta el 10 de enero la tregua comercial bilateral que vencía en noviembre.

La decisión busca contener una escalada arancelaria y dar más tiempo a las negociaciones entre dos economías cuya relación sigue atravesada por restricciones comerciales, controles sobre tecnología avanzada y tensiones por cadenas de suministro estratégicas. El comercio será uno de los ejes centrales de las conversaciones, junto con el acceso a minerales críticos y tierras raras, insumos indispensables para la industria de semiconductores, baterías, defensa, electrónica y transición energética.

Las expectativas sobre un acuerdo integral son moderadas. El objetivo inmediato parece ser estabilizar la relación y evitar que las divergencias sobre tecnología, seguridad y política industrial deriven en nuevas represalias comerciales.

La inteligencia artificial se sienta a la mesa

La inteligencia artificial tendrá un lugar central en la agenda presidencial y, sobre todo, en la cena de Estado que Trump y Melania ofrecerán el jueves por la noche en el East Room de la Casa Blanca.

Entre los invitados previstos figuran Jensen Huang, CEO de Nvidia; Sam Altman, CEO de OpenAI; Elon Musk, CEO de Tesla y SpaceX; Jeff Bezos, fundador de Amazon; Sundar Pichai, CEO de Google; Michael Dell, CEO de Dell Technologies; Mark Zuckerberg, CEO de Meta; Jane Fraser, CEO de Citigroup; y Tim Cook, quien recientemente dejó el cargo de CEO de Apple.

La lista resume la importancia del encuentro: la relación entre Estados Unidos y China ya no se define únicamente por aranceles o flujos de exportación. La competencia por el liderazgo en IA involucra chips de alto rendimiento, capacidad de cómputo, energía, centros de datos, modelos fundacionales y reglas de seguridad capaces de evitar incidentes con implicancias nacionales.

Funcionarios estadounidenses señalaron que ambas partes discutieron la creación de un sistema de notificación bilateral para incidentes de inteligencia artificial que alcancen un nivel de riesgo para la seguridad nacional. La iniciativa buscaría crear un canal directo de comunicación entre Washington y Beijing ante eventos graves vinculados a sistemas de IA.

El contraste es evidente: Estados Unidos y China compiten por el liderazgo tecnológico, mientras intentan construir mecanismos mínimos de coordinación para evitar que esa rivalidad derive en una crisis de seguridad.

Una puesta en escena estratégica

La recepción en Andrews será seguida por una ceremonia formal de bienvenida en la Casa Blanca, una revista militar y un despliegue de 479 integrantes de las Fuerzas Armadas estadounidenses. La agenda contempla además el sobrevuelo de cazas F-22 y un bombardero furtivo B-2, una demostración de poder militar cuidadosamente integrada al protocolo de Estado.

El viernes, las dos parejas presidenciales compartirán un té en la Casa Blanca y visitarán los Archivos Nacionales, donde se conservan la Declaración de Independencia y la Constitución de Estados Unidos.

El gesto de Trump en el aeropuerto, la agenda militar y la presencia de los principales empresarios tecnológicos estadounidenses construyen una misma narrativa: Washington busca mostrar respeto diplomático hacia Xi, sin diluir la competencia por el poder económico, industrial y tecnológico.

La cumbre no promete resolver los desacuerdos estructurales entre las dos potencias. Pero la extensión de la tregua comercial y el inicio de un diálogo sobre IA sugieren que ambos gobiernos comparten una prioridad: administrar la rivalidad antes de que sus costos se vuelvan inmanejables.

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