Martín Mura, ministro de Hacienda y Finanzas de CABA: "La sustentabilidad fiscal no es de derecha ni de izquierda"
En un mano a mano con Forbes, Martín Mura, ministro de Hacienda y Finanzas de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, habla sobre la coparticipación, las finanzas de la ciudad y de la Argentina y las elecciones presidenciales del 2023.

La Ciudad de Buenos Aires tiene varios frentes abiertos con el Gobierno nacional en los que no solo se juegan diferencias por la coparticipación y el revalúo de inmuebles para Bienes Personales, sino también una visión de la gestión de la economía que requiere consensos y discusión de los problemas estructurales de la Argentina. "El próximo gobierno tiene que buscar un camino racional de consensos y de rediscusión de temas para trabajar en la desaparición del déficit, sobre tarifas, subsidios, bajar la presión tributaria que hace imposible que el sector productivo se pueda expandir en toda su capacidad porque el Estado no puede ser la locomotora del desarrollo", asegura Martín Mura, ministro de Hacienda y Finanzas de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. 

 

Martín Mura, ministro de Hacienda y Finanzas de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires

 

-¿Cómo imaginás que se va a resolver el conflicto por la coparticipación? 

-Estamos en un período de negociación con el Gobierno nacional. Nos estamos sentando a discutir. Tuvimos algunos avances respecto de mecanismos y la forma de actualizar ese monto. En lo que todavía no nos pusimos de acuerdo es en el monto. La Corte nos llamó a una audiencia el 10 de marzo y nos dio estos 30 días para ponernos de acuerdo. Se cumplió la fecha y sumó 15 días más. Si eso no sucede, la Corte nos dijo que iba a tomar el caso y fallar respecto del amparo. Posiblemente después vendrá el fondo de la cuestión. Para nosotros el cálculo que se hizo en su momento, cuando se transfirió el servicio, está hecho con un nivel de detalle muy, muy claro… 

-¿Por qué del otro lado con quién negociaban? 

-Del otro lado estaban Patricia Bullrich y el Gobierno nacional. La discusión respecto del monto fue una discusión peso a peso. 

-Patricia Bullrich no le regaló nada…

-No. Absolutamente nada. Fue una discusión súper rica. Pero esta prestación del servicio -que se transfirió a la Ciudad de Buenos Aires- tenía una característica que por ahí no sucede muchas veces y es que ese mismo servicio era prestado por el Gobierno nacional hasta el 31 de diciembre de 2015 y estaba muy bien identificado en el presupuesto. Había un programa presupuestario que decía Seguridad Metropolitana, tanta plata. Con lo cual no había mucha discusión respecto de cuánta plata se gastaba en prestar ese servicio que ahora se transfería. Lo que se hizo fue que se tomó ese servicio, y lo que dice la coparticipación es que eso tiene que hacerse con un mecanismo automático y de goteo diario. Ahí está diciendo que nadie puede frenar esa transferencia de fondos. Con lo cual el mecanismo que estaba en ese momento era una coparticipación. Ese número se transformó en porcentaje de coparticipación, y así fue como se trabajó. Desde nuestro punto de vista, el cálculo está bien hecho y la forma en la que se hizo está correcta. Por eso nos presentamos en la Corte, creemos que es inconstitucional. Fue inconsulto, en medio de la pandemia, y hubo muchas cosas que hicieron que desde nuestro punto de vista sea incorrecto. 

 

 

-Otro tema sensible es el revalúo de inmuebles para bienes personales que anunció la AFIP. ¿Creés que se va a ejecutar? ¿De qué manera, y qué impacto va a tener en los habitantes de la Ciudad?

-Empiezo por la última parte. Si esto se confirma, el impacto en los habitantes de la Ciudad es que se multiplicaría por cinco el valor de los inmuebles de como lo venían declarando para bienes personales. Pasarían a pagar bastante más, y muchos que no estaban alcanzados en el régimen, con este nuevo dictamen de la AFIP, podrían llegar a ser sujetos de tributo. Vemos claramente una ilegalidad. En 2018 se sancionó una ley que decía que se creaba un organismo federal que iba a valuar todos los bienes de la Argentina y su mecanismo de actualización, y hasta que eso sucediese la valuación era lo que uno había declarado en 2017 actualizado por inflación. Con este dictamen quieren modificar una ley, vemos que hay una ilegalidad grande. Y hay un tema de discriminación porque varias provincias hicieron un revalúo en este tiempo, como la provincia de Buenos Aires. 

-Claro, hay una corrección que hacer, el tema es de qué manera hacerla… 

-Hay un tema que es importante. Hay determinadas provincias que dependemos mucho de la recaudación propia. Otras quizás no tanto. Este es un impuesto que se coparticipa con todas las provincias, salvo con la Ciudad de Buenos Aires, que es un tema aparte. Con lo cual, si la provincia de Buenos Aires hacía un revalúo y los bonaerenses tenían que pagar más, lo que terminaba sucediendo era que solo los habitantes de la provincia de Buenos Aires iban a tener incrementado su patrimonio y después el resultado de esa recaudación se iba a repartir en todas las provincias. Provincias que no habían asumido el costo político de hacer el revalúo. En ese momento se dijo no. No puede depender de la voluntad o necesidad de cada gobernador, creemos este organismo y, hasta que eso no suceda, hagamos esto. Y ahora este dictamen viene a romper con lo que estableció la ley. Por eso es que Horacio Roríguez Larreta le presentó una nota a la AFIP para que reviera esta situación. 

 

Martín Mura

 

-En este contexto de tanta inestabilidad en las finanzas del país, y con pronósticos de inflación que van del 60% al 70% anual, ¿cómo están las finanzas de la Ciudad de Buenos Aires? 

-Nosotros tenemos un pilar que es la sustentabilidad de las cuentas fiscales. Trabajamos para que el resultado primario siempre sea de superávit. Y, si tomamos algún tipo de financiamiento, siempre es para generar infraestructura o para hacer alguna obra que, como beneficia a muchas generaciones, es razonable que se pague en el tiempo. Ante los vaivenes, vamos tomando medidas, pero siempre manteniendo la sustentabilidad de las cuentas públicas. Esta quita de la coparticipación nos afectó mucho las cuentas. Pero tomamos las medidas que teníamos que tomar. Obviamente se vio afectado el plan de infraestructura, la calidad de la prestación de algunos servicios -como es el servicio de recolección y algunos servicios de mantenimiento del espacio público-, que tratamos de que sea lo mejor posible, pero tuvimos que hacer renegociaciones de contrato para bajar gasto y volver a reordenar las cuentas. 

Hace unas semanas, hablaba con un periodista que me decía que los bonos de la Ciudad en el exterior es como que son de otro país. Tienen valores de entre 80 y 90, mientras los bonos de la Argentina rondan los 30 y algo. Justamente es eso: el continuo trabajo de mantener sustentables las cuentas de la Ciudad. Y la moneda en la cual estamos endeudados. Hicimos todo un cambio en el mix de moneda. La Ciudad no tiene vencimientos en dólares hasta 2025, extendió su curva y se endeudó en la misma moneda que recauda. Muchas medidas que hacen que la sustentabilidad de las cuentas de la Ciudad sea la que es y que sus bonos reflejen esa situación. 

-Sos uno de los hombres de confianza de Horacio Rodríguez Larreta, que es uno de los presidenciables para 2023. En la edición pasada de Forbes, Eduardo Costanini dijo que la Argentina ya no tiene crisis cíclicas, que solo tiene deterioro y que no va a alcanzar esta vez con un cambio de gobierno para recuperar las expectativas. ¿Qué análisis hacés vos? 

-La Argentina necesita cambiar la tendencia. Viene hace muchos años con un deterioro constante y hay que tomar medidas que tienen que tener un amplio consenso. Siempre decimos que las elecciones se ganan con el 50 más 1, pero para gobernar y hacer estas reformas estructurales necesitás tener consensos mucho más amplios. Creo que la Argentina va hacia eso. El próximo gobierno tiene que buscar un camino racional de consensos y de rediscusión de temas para trabajar en la desaparición del déficit, sobre tarifas y subsidios, y bajar la presión tributaria. La Argentina tiene una presión tributaria que hace imposible que el sector productivo se pueda expandir y pueda desarrollarse. Lo que sí tenemos que saber es que las cosas no van a suceder de un día para el otro. Tenemos que ir un día tras otro para generar confianza. Creo que cuando uno empieza a dar muestras de un camino racional, de un camino de consenso, la confianza del mundo va a volver, las empresas van a volver a invertir y vamos a generar los dólares que la Argentina necesita para moverse. Pero es todo con consenso y día tras día. 

 

 

-¿Creés que hay consenso para bajar el déficit? Porque nadie quiere pagar el costo de ese ajuste…

-Desde el momento en que uno se sienta en una mesa a consensuar sabe que algo tiene que poner. 

-Pero acá nadie quiere poner nada… 

-Si nadie quiere poner nada, la Argentina no tiene futuro. Todos tenemos que ser parte de eso y el Estado tiene que ser el ejemplo. El Estado tiene que hacerse cargo de reducir el déficit. Mauricio Macri había logrado ir en un camino de reducción del déficit, con un costo que quizás también fue lo que terminó haciendo que se pierda la elección, pero ese costo tenía un sentido. Hoy estamos con un déficit cada vez más grande. Y no es que estás teniendo un costo para resolver otro. Es todo costo. 

-¿Es un problema de la política argentina que nadie se pregunte "y esto cómo se paga"? 

-Creo que durante mucho tiempo sí. Pero cada vez se toma más conciencia de que alguien lo paga; o lo está pagando la sociedad con el 70% de inflación, con el 40% de pobreza o con un sector productivo que está cada vez más asfixiado por impuestos. Lo que hay que decidir es si dominás ese ordenamiento o si algún día se te cae la ola encima. Y después vemos qué queda. Creo que lo que tenemos que entender los políticos y los que administramos es que nosotros tenemos que tratar de tomar las riendas de ese ordenamiento y en el tiempo acomodar las variables para que el sector privado produzca. El sector privado es la locomotora de la Argentina. Lo tenemos que dejar producir, tenemos que bajar los impuestos, tenemos que generar reglas de juego claras para que vengan, inviertan, produzcan, traigan dólares… Parece sencillo cuando uno lo dice, pero tenemos que trabajar en eso. 

 

Ciudad de Buenos Aires

 

-Hace casi dos años que la inflación le viene ganando al dólar. ¿Cómo hacemos para achicar esta brecha que de alguna manera termina alterando el orden de la economía, también? 

-Sin duda, la confianza y la generación de dólares por parte del sector productivo ayudan a que esa brecha desaparezca. Y obviamente tenemos que ser muy precisos en cómo ir desarmando el cepo y todas estas restricciones que vamos poniendo. Hay que ir tomando medidas, no se puede hacer de un día para el otro. En algún momento tenemos que ir hacia una Argentina que se parezca a cualquiera de nuestros vecinos, donde desaparecen los cepos, donde cada uno puede acceder a la moneda que necesita para producir, para importar sus insumos para la producción o para lo que lo necesite. 

-El último cambio estructural -con sus claroscuros- fue de parte de Carlos Menem cuando asumió después de la hiperinflación de Raúl Alfonsín, prometiendo la reversión productiva y finalmente haciendo una transformación drástica desde el Estado. ¿Es posible para un partido que no sea el peronista encabezar un proyecto de ordenamiento de la economía? 

-No tengo dudas de que sí. 

-Digo, ¿la sociedad está preparada? 

-La tenemos que convencer y nos tenemos que convencer todos de que esto es necesario. Si seguimos haciendo lo mismo, vamos a obtener los mismos resultados. Y está claro cuáles son los resultados: un deterioro constante de la Argentina, de la calidad de vida, del sistema productivo… Nos tenemos que convencer de que tenemos que hacer algo distinto. No hay otro camino. 

 

Horacio Rodríguez Larreta (Télam)

 

-En toda la región ganan espacios de centroizquierda o izquierda, hay muchos ejemplos. Pero la economía no se alteró, no se modificó. ¿Por qué no podemos alcanzar ese consenso? 

-La sustentabilidad de las cuentas fiscales no es de derecha ni de izquierdas. No se puede discutir la sustentabilidad de las cuentas fiscales. Muchos países en la región se dieron esa discusión y a nadie se le ocurre tener los niveles de déficit que tenemos en la Argentina. Para nosotros en la Ciudad es una regla indiscutible. Si yo voy al jefe de Gobierno y le presento un proyecto de presupuesto con déficit, me manda a la oficina a hacerlo de nuevo. Son cuestiones centrales para la Argentina y son consensos en los cuales no podemos seguir discutiendo. Ya sabemos a dónde vamos y no queremos seguir ahí. Creo que cada vez hay más argentinos que no quieren ir ahí. En el acuerdo con el FMI se estableció un sendero de reducción del déficit, y en eso estamos todos de acuerdo. 

-Pero eso se logró porque no ganaron los halcones de ambos partidos… 

-Fue el acuerdo de la Argentina. Casi todos en el Congreso, o por lo menos en el espacio de Juntos por el Cambio, votaron por la racionalidad…

-En el espacio de coalición que forman en el Gobierno, y con miras al año próximo, ¿creés que no va a ser un inconveniente que haya tantos presidenciables? 

-A mí me parece que es un muy buen problema tener muchos presidenciables. Cuantos más presidenciables tenés, más interesante es la interna y mejores candidatos tenés. Ya vimos cómo fue en la provincia de Buenos Aires la interna entre Facundo Manes y Diego Santilli, que finalizó en una lista única que terminó ganando en el distrito. Es como cuando los técnicos de un equipo de fútbol tienen muchos buenos jugadores y tienen que decidir entre los mejores. Es el mejor problema que uno puede tener. 

-Y vos estás convencido de cuál es el mejor de esos candidatos para el año que viene… 

-Yo no tengo dudas. 

-¿Por qué? 

-Porque creo que es la persona que mejor preparada está. 

-Estamos hablando de Horacio Rodríguez Larreta…

-Sí. Él ya dijo cuáles eran sus aspiraciones y, si hay una interna, hay que ir a la interna y jugar ese partido. Son las reglas del juego y tenemos que acostumbrarnos a que así sea, no tenemos que tenerles miedo a las internas. Nos hacen mejores.