Cuando la franqueza implica riesgo, los equipos editan alertas, demoran problemas y construyen una versión más segura, pero menos útil, de la realidad corporativa.
Frente al agotamiento y la sobrecarga digital, cada vez son más las compañías que dejan de medir las horas trabajadas y empiezan a gestionar la energía de sus equipos como un activo estratégico.
Un experimento con más de cien mil reportes anuales demuestra que separar las ganancias por origen y sumar inteligencia artificial mejora las predicciones financieras, incluso más que los métodos clásicos o el instinto experto.