Mientras las grandes compañías priorizan satélites, contratos oficiales y misiones comerciales, los vuelos privados fuera de la Tierra buscan probar que pueden ser algo más que una experiencia para millonarios.
El 30 de diciembre, Juno, de la NASA, tomó seis imágenes de la luna Io de Júpiter desde una distancia más cercana de la que ninguna nave espacial estuvo en 22 años.
Astroforge, con sede en California, lleva a cabo una esbelta operación con una misión de alto riesgo y alta recompensa: extraer metales preciosos del espacio.
En el curso de dos semanas, se lanzan las primeras misiones árabes y chinas al planeta rojo y una de la NASA que podría ser “el puntapié inicial para el futuro desarrollo de misiones tripuladas y de la terraformación”, según un experto.