La estabilización de la tasa overnight en torno al 19%-20%, muy por debajo del 40% previo, junto con la reducción de encajes, apunta a un esquema de tasas reales negativas.
Crece la fragilidad del sistema financiero en un contexto de tasas desbordadas, liquidez limitada y exposición creciente a la deuda pública, con una regulación que intenta contener la fuga hacia el dólar en plena incertidumbre preelectoral.
Los fondos del mercado monetario quedarán con encajes del 45% y aquellos de los depósitos a la vista rondarán el 50%, el nivel más alto desde 1993. Los bancos podrán integrar ese aumento de encajes con títulos públicos.