La secuela mostrará cómo cambió el juego en la industria editorial y reunirá al elenco original con nuevas incorporaciones de peso. Lady Gaga, las redes sociales y una redacción en crisis se suman al universo de Runway.
Los Labubu, esos monstruitos que se convirtieron en objeto de deseo global, están a un paso de conquistar Hollywood. Sony compró los derechos y abrió la puerta a una posible franquicia en un momento en que la industria convierte cada juguete en candidato a próximo éxito de taquilla.
Bajo el título en español de Las guerreras Kpop, el éxito global impulsado por Netflix también llegó a salas de cine uruguayas, con invitación a hacer karaoke. Tuvo, además, un show de fans paralelo fuera de las salas.
Retrasos, renders poco convincentes y un precio elevado encendieron la bronca en redes antes del lanzamiento. A pesar de todo, se espera que se agoten en minutos.
Entre la ciencia, el dolor y la culpa, Guillermo del Toro reescribe uno de los relatos más influyentes de la literatura moderna. La nueva versión de Frankenstein llegó a Netflix con una lectura más emocional y contemporánea del mito creado por Mary Shelley.
La animación que une el mundo de los ídolos del pop coreano con la caza de demonios superó el millón de discos vendidos, arrasó en cines locales y hasta inspiró una atracción en un parque temático de Corea del Sur. Ya se confirmó la secuela.
Con Spark, Eliot Mack apuesta por una plataforma colaborativa que permite armar escenas, compartir ideas y automatizar procesos desde el navegador, con herramientas pensadas para realizadores con presupuesto acotado.
La industria del cine, emblema del entretenimiento global, atraviesa su mayor sacudón en más de un siglo. La inteligencia artificial ya permite crear películas sin estudios, cámaras ni equipos técnicos. La amenaza no es solo tecnológica: es cultural, económica y, sobre todo, simbólica. Datos, tendencias y la visión de la especialista Rocío Taboada sobre el futuro de la meca del espectáculo.
Con un arranque imponente, la nueva entrega de la saga creada por James Wan dejó atrás los tropiezos del estudio y se trepó al podio histórico del género, desplazando a otros tanques del año como "Sinners" y "Weapons".
Las últimas superproducciones del estudio recaudan muy por debajo de lo esperado, mientras ejecutivos y creativos discuten sin rumbo claro qué hacer con una franquicia que fue sinónimo de éxito durante más de una década.
Con casi medio millón de espectadores en apenas cuatro días, la comedia de Francella dirigida por Duprat y Cohn dejó atrás a los tanques de Hollywood, reactivó la taquilla y desató un cruce político que va mucho más allá del cine.
Con críticas que rozan la perfección y una campaña de marketing tan inquietante como ingeniosa, el debut de "Weapons" dejó atrás a rivales de peso y apunta a dominar la taquilla durante todo el fin de semana.
Con una recaudación global que roza cifras históricas, la versión con actores reales del clásico de Disney confirma el imán del público familiar y deja atrás a producciones como Minecraft en la carrera por dominar la cartelera de este año.
Ryan Coogler, el director de Sinners y franquicias reconocidas como Black Panther, se convirtió en uno de los cineastas afroamericanos de mayor recaudación. Además de un porcentaje de la ganancia por la recaudación, el cineasta logró incorporar una cláusula pocas veces incluida en este tipo de contratos: cuál es.
Sólo en los EE.UU sumó US$ 55 millones. La ambiciosa producción que protagoniza Brad Pitt arrasó en boleterías y busca destronar a "Napoleón" como el título más rentable del sello cinematográfico de Apple. Con patrocinios millonarios y una campaña publicitaria agresiva, aspira a recuperar su abultado presupuesto de US$ 200 millones.
La superproducción financiada por Apple llevó a la pantalla grande trajes cargados de insignias, autos decorados con emblemas corporativos y alianzas con compañías que se quisieron asegurarse un lugar en el film. La película se transformó en el ejemplo más extremo de cómo la publicidad puede sostener un proyecto de Hollywood.
Los grandes estudios han encontrado su fórmula maestra. En una industria cada vez más dominada por franquicias, videojuegos, cómics y juguetes, priorizan las propiedades intelectuales (IP) como estrategia central para minimizar riesgos y maximizar beneficios. Mientras películas originales luchan por encontrar financiación y audiencia, títulos como Minecraft y Barbie se convierten en plataformas transmedia que extienden su influencia mucho más allá de la pantalla.
Con un debut que superó todas las expectativas, "Una película de Minecraft" recaudó US$ 163 millones en su primer fin de semana y se convirtió en el mejor estreno del año. Detrás del fenómeno, una campaña viral, funciones desbordadas y un fandom que llevó su euforia de los píxeles a las butacas.
Letterboxd, enfocada en la calificación de las películas, vio un crecimiento de más del 3.000% en sus reseñas. Claves y números del fenómeno de esta plataforma.