La transformación económica de Aruba y el desafío de consolidar un modelo de turismo que combine crecimiento, cuidado ambiental y bienestar para sus habitantes fueron los ejes del panel "En Foco" del Forbes Sostenibilidad Summit, donde Florencia Radici, editora de Forbes Argentina, entrevistó a Ronella Croes, CEO de Aruba Tourism Authority. Durante la conversación, la ejecutiva repasó el camino que convirtió al turismo en el principal motor de la isla y explicó por qué el futuro pasa por un modelo regenerativo que beneficie tanto a residentes como a visitantes.
Aruba atravesó una transformación profunda en las últimas décadas. "Es una historia visión, de adaptación y de liderazgo. Aruba escogió en 1986 convertirse en líder en el tema del turismo en la región del Caribe", explicó Croes. La ejecutiva señaló que ese cambio fue posible gracias a la combinación de fortalezas naturales, estabilidad institucional, inversiones en infraestructura, conectividad y promoción internacional, además de la creación en 2011 de Aruba Tourism Authority como entidad autónoma para gestionar el turismo de manera integral.
La isla pasó así de un modelo económico totalmente dependiente de la extracción de petróleo a una economía donde el turismo representa más del 70% del PBI de la isla. Pero el desafío ya no pasa únicamente por atraer más visitantes, sino por encontrar un equilibrio entre el crecimiento económico y la preservación del territorio. "Nos encontramos ahora en una evolución, un modelo de turismo donde buscamos más ese balance, ese equilibrio entre crecimiento y la protección de nuestra naturaleza, de nuestro medio ambiente, preservación de nuestra identidad y autenticidad", sostuvo la CEO, al remarcar que se trata de una discusión que atraviesa a toda la industria global de viajes.
Uno de los pilares de esa estrategia es poner a la comunidad local en el centro de las decisiones. Según explicó Croes, Aruba trabaja desde antes de la pandemia con encuestas periódicas para conocer las preocupaciones y percepciones de los residentes. "La visión de Aruba es llegar en 2030 a un turismo regenerativo", afirmó. En ese proceso, la autoridad turística también cumple el rol de representar las inquietudes de la comunidad ante el gobierno y el sector privado para orientar las prioridades de inversión.
La ejecutiva también destacó que esa mirada encuentra respaldo entre los propios viajeros. Según una encuesta global realizada por Aruba Tourism Authority el año pasado, el 80% de los consultados considera que el turismo debe generar beneficios para las comunidades locales. "Es algo importante para el residente, pero también cuadra con los viajeros hoy día", explicó Croes al destacar la convergencia entre las expectativas de ambos públicos.
Durante la entrevista, Croes diferenció el concepto de turismo sostenible del regenerativo. Mientras el primero apunta a minimizar los impactos negativos, el segundo busca restaurar ecosistemas, fortalecer comunidades y devolver más de lo que la actividad turística recibe. En ese sentido, mencionó iniciativas desarrolladas junto a la Aruba Conservation Foundation y programas dirigidos a los visitantes, como la Promesa de Aruba, que brinda recomendaciones para fomentar comportamientos responsables incluso antes de llegar a la isla.
Los datos también muestran que los turistas están dispuestos a asumir ese compromiso. "El 96 % de los que encuestados dijeron que el turismo responsable es importante", señaló la CEO. Sin embargo, advirtió que todavía existe una deuda en materia de información: el 77% de los encuestados considera que los destinos no brindan suficiente orientación sobre cómo contribuir positivamente durante su estadía, un aspecto sobre el que Aruba decidió trabajar activamente.

Argentina ocupa un lugar cada vez más relevante dentro de esa estrategia. Croes celebró el crecimiento del mercado local y destacó que el país ya se convirtió en el principal emisor de turistas latinoamericanos hacia la isla. "Este año vemos un incremento de 194 % comparado con el año pasado. Eso significa un total de 59.000 visitantes de Argentina. Argentina se convirtió en el mercado latinoamericano número 1 para Aruba", aseguró.
La tecnología también aparece como una herramienta clave para gestionar ese crecimiento sin caer en situaciones de sobreturismo. Croes explicó que Aruba utiliza sensores para medir el flujo de personas en los sitios más visitados y tomar decisiones basadas en datos. Al cerrar la conversación, sintetizó la visión de largo plazo de la isla: "Decimos que una isla maravillosa para vivir es una isla maravillosa para visitar". Bajo esa premisa, concluyó, el futuro depende de una responsabilidad compartida entre quienes viven en Aruba y quienes la eligen como destino.