La marca de relojes de lujo, con precios que llegan hasta los US$ 220.000, apuesta por la Argentina
La maison suiza Laurent Ferrier, una de las marcas independientes más exclusivas de la alta relojería, refuerza su presencia en el país de la mano de coleccionistas locales. Produce menos de 600 piezas al año y en América del Sur solo está en la Argentina

En un contexto desafiante, donde muchos mercados muestran señales de desaceleración, el lujo más exclusivo sigue marcando su propio ritmo. Y en la Argentina no es la excepción.

La relojera suiza Laurent Ferrier, una de las casas independientes más prestigiosas de la alta relojería, eligió el país como uno de sus pocos destinos en América Latina para afianzarse y expandirse. Con precios de entrada desde los US$ 40.000 y piezas que pueden superar los US$ 220.000, la marca apunta a un nicho reducido, pero sofisticado: coleccionistas que valoran la mecánica, los detalles y la tradición en cada reloj.

La marca que hace tres años que está en la Argentina eligió al país como puerta de entrada a América del Sur. Opera a través de su socio comercial local Simonetta Orsini que tiene clientes de los países limítrofes como Uruguay, Chile y Brasil.

“Argentina tiene coleccionistas con mucho conocimiento. Entienden los patrimonios relojeros y el valor de lo que hacemos”, explica Charles Marín, responsable de business development para América de Laurent Ferrier. Marin visitó el país no solo para reforzar el vínculo con los clientes sino para divulgar la marca y sumar nuevos coleccionistas 

Piezas únicas

Fundada en 2009 por el maestro relojero Laurent Ferrier, la marca mantiene un modelo de producción  acotado. En 2025 fabricó apenas 570 piezas a nivel global, con un equipo de 30 relojeros que producen, en promedio, dos relojes por mes.

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Cada unidad requiere alrededor de 200 horas de trabajo manual y hasta nueve meses de elaboración, un proceso que refuerza su posicionamiento dentro del segmento más exclusivo del mercado. “La atención al detalle es absoluta. Todo se hace a mano”, resume Marín.

La estrategia no es escalar volumen, sino sostener la escasez. De hecho, la compañía reconoce que hoy tiene más demanda que capacidad productiva, tanto en la Argentina como a nivel global. “Para 2026, el objetivo es crecer de manera controlada y alcanzar cerca de 700 piezas anuales”, explica Marin.

Con presencia en más de 25 países, Estados Unidos es el principal mercado de la marca, mientras que Europa funciona en gran medida como destino de compras para turistas, apalancado por beneficios como el tax free. En paralelo, algunos mercados de Medio Oriente muestran señales de desaceleración por el contexto geopolítico.

Argentina, crece

Aunque América Latina no suele ser prioridad para muchas marcas de lujo, Laurent Ferrier ve en la Argentina una excepción. Hace tres años que opera en el país, donde comercializa cerca de 10 relojes por año a través de su socio local, Simonetta Orsini. @@FIGURE@@

El dato no es menor: se trata de piezas de altísimo valor en un mercado reducido, pero con clientes recurrentes. “No tenemos problema en encontrar entre 10 y 15 clientes por año. Quienes compran entienden el valor diferencial de la marca y, en muchos casos, vuelven a comprar”, señala Marín.

Incluso, la Argentina funciona como hub regional: compradores de Uruguay, Chile y Brasil viajan al país para adquirir estas piezas de colección.

A diferencia de otros segmentos del lujo, donde el e-commerce gana terreno, la alta relojería mantiene una lógica más artesanal y presencial.

“Estos relojes no se pueden vender a distancia. Hay que mostrarlos en persona, transmitir la pasión y explicar cada detalle”, explica Marín, quien realiza unos 25 viajes al año por América para presentar las colecciones.

Ese contacto directo es clave para una marca que basa su propuesta en la simplicidad estética, pero con una complejidad mecánica extrema.

Fidelización

El portafolio de Laurent Ferrier es acotado. Cuenta con tres grandes líneas —clásica, deportiva y cuadrada—, pero ofrece un alto nivel de personalización.

Algunos clientes solicitan modificaciones específicas, desde detalles de diseño hasta la incorporación de diamantes, lo que puede elevar el precio de las piezas hasta los US$ 220.000 o más. @@FIGURE@@

“La posibilidad de participar en el desarrollo del reloj genera un vínculo muy fuerte con el cliente”, explica Marin.

Lejos de una estrategia masiva, Laurent Ferrier prioriza un crecimiento selectivo y controlado. La marca trabaja con planificación de hasta un año junto a sus socios y evita abrir mercados sin una base sólida de clientes.

Queremos estar cerca de donde están nuestros clientes, pero no expandirnos por expandirnos”, concluye Marín.

En un mundo donde la escala suele ser sinónimo de éxito, la maison suiza apuesta por el camino inverso: menos volumen, más exclusividad. Y en ese nicho, la Argentina, aunque pequeña, empieza a ganar protagonismo.