Bioceres Crop Solutions atraviesa una reestructuración financiera y operativa después de la ejecución de Pro Farm Group, su negocio estadounidense, y un trimestre marcado por la caída de los ingresos y la rentabilidad. La compañía comenzó a revisar la composición de su portafolio, aceleró la reducción de costos y avanza con la renegociación de las obligaciones de Rizobacter en la Argentina.
El proceso ocurre dentro de una crisis más amplia. En marzo de 2026, la Justicia de Santa Fe declaró la quiebra de Bioceres S.A., la sociedad argentina que dio origen al grupo y tenía una participación en la compañía que cotiza en Estados Unidos. No se trata de la misma persona jurídica que Bioceres Crop Solutions, pero su caída profundizó la disputa por el control de los activos y agregó incertidumbre sobre la estructura accionaria del holding.
La tensión también llegó al mercado. Bioceres Crop Solutions recibió una notificación de Nasdaq después de que sus acciones permanecieran durante 30 ruedas consecutivas por debajo del mínimo de US$1 exigido para conservar la cotización. La empresa obtuvo inicialmente un plazo hasta el 14 de septiembre de 2026 para recuperar el cumplimiento mediante un precio de cierre igual o superior a US$1 durante al menos diez jornadas hábiles consecutivas.
A mediados de septiembre, el papel se negociaba cerca de US$0,43 y la capitalización bursátil rondaba los US$33 millones. El incumplimiento no implica una exclusión automática, pero obliga a la compañía a recuperar el precio mínimo, obtener una extensión adicional si cumple los requisitos o evaluar otras alternativas permitidas por Nasdaq.
Ingresos en baja y pérdidas
Durante el tercer trimestre de su ejercicio fiscal 2026, finalizado el 31 de marzo, Bioceres Crop Solutions registró ingresos por US$39,4 millones, un 23% menos que en el mismo período del año anterior. La ganancia bruta cayó 30%, hasta US$12,7 millones, y el margen se redujo del 35% al 32%.
El resultado final fue una pérdida neta de US$10 millones, frente a una ganancia de US$2,3 millones obtenida un año antes. El EBITDA ajustado pasó de US$9,1 millones positivos a US$600.000 negativos.
"Este trimestre refleja un período de transición y reenfoque operativo para la compañía", afirmó Federico Trucco, CEO de Bioceres Crop Solutions al momento de la presentación del balance. El ejecutivo señaló que la prioridad era estabilizar el negocio, preservar el valor de sus operaciones centrales y construir una organización "más resiliente y sostenible".
La caída no tuvo una sola explicación. Los resultados combinaron menor demanda y mayor presión competitiva en Protección de Cultivos, la reducción deliberada de actividades dentro del negocio de semillas, un ajuste extraordinario de inventarios y mayores costos financieros.
El golpe de Pro Farm
El acontecimiento que más afectó la estructura patrimonial de la compañía fue la ejecución de Pro Farm Group. En noviembre de 2025, cuatro tenedores de obligaciones garantizadas iniciaron una demanda en Nueva York contra Bioceres Crop Solutions y algunas de sus subsidiarias por supuestos incumplimientos contractuales.
El 20 de enero de 2026, los acreedores realizaron una subasta de los activos de Pro Farm. Una entidad vinculada con los tenedores de deuda fue el único oferente calificado y adquirió esos activos mediante una oferta de crédito de US$15 millones.
Bioceres cuestiona tanto los incumplimientos alegados como la aceleración de las obligaciones y sostiene que la subasta fue realizada de una manera "comercialmente irrazonable". La empresa presentó contrademandas que incluyen acusaciones por incumplimiento contractual, violación de deberes fiduciarios e inducción fraudulenta.
"Continuaremos con nuestra defensa activa frente a las acusaciones de los tenedores y con nuestras propias acciones legales", afirmó José Roque, director Legal y de Compliance. La causa se encontraba en sus primeras etapas cuando fueron presentados los resultados y la compañía aseguró que también evaluaba alternativas negociadas.
La ejecución obligó a reconocer o reclasificar aproximadamente US$194 millones en activos netos de Pro Farm. Tras considerar los US$15 millones ofrecidos por los acreedores, Bioceres contabilizó una pérdida acumulada de US$179 millones. Se trató de un efecto contable sin una salida inmediata de efectivo, pero tuvo un impacto significativo sobre el balance. El patrimonio neto de Bioceres Crop Solutions cayó de US$295,2 millones en junio de 2025 a US$95,7 millones en marzo de 2026.
Pro Farm fue clasificada como una operación discontinuada. Por ese motivo, las cifras del trimestre y las comparaciones con el ejercicio anterior fueron reformuladas para excluir el negocio estadounidense.
La deuda pasa al centro de la estrategia
Al cierre de marzo, Bioceres Crop Solutions tenía una deuda financiera total de US$228,8 millones. La deuda neta alcanzaba US$214 millones, frente a una disponibilidad de aproximadamente US$14,8 millones entre efectivo e inversiones de corto plazo.
El ratio entre deuda neta y EBITDA ajustado aumentó de 8,1 veces en el trimestre anterior a 12,7 veces. Además, US$174,7 millones de deuda quedaron clasificados en el corto plazo. Dentro de ese monto se encontraban US$108,3 millones correspondientes a las obligaciones garantizadas involucradas en la disputa con los acreedores.
La presión también aparece en el capital de trabajo. Los activos corrientes sumaban US$260,7 millones, mientras que los pasivos corrientes alcanzaban US$297,5 millones: una diferencia negativa cercana a US$36,8 millones.
En este contexto, Rizobacter comenzó a negociar una reprogramación de sus vencimientos en la Argentina. Según la cotizante, la subsidiaria alcanzó acuerdos sobre una parte sustancial de sus obligaciones bancarias y puso en marcha un proceso voluntario para extender los vencimientos de bonos locales.
La empresa no informó qué monto fue refinanciado, cuáles fueron los nuevos plazos ni qué costo financiero tendrían los acuerdos. Sí señaló que continuaría coordinando con bancos y tenedores de obligaciones para mejorar su perfil de vencimientos.
Bioceres también busca acelerar la conversión de ventas en efectivo. Durante la conferencia con analistas, sus directivos explicaron que comenzaron a ofrecer incentivos para que los clientes adelantaran pagos y acortaron los plazos de cobro de las nuevas operaciones.
Sin embargo, cuando un analista preguntó por el flujo de caja operativo del trimestre y del acumulado fiscal, la dirección no proporcionó la cifra y se comprometió a entregarla posteriormente.
Una revisión de todos los negocios
La compañía contrató a un asesor externo para realizar una revisión estratégica y organizacional de sus operaciones. El proceso comprende la composición del portafolio, la estructura de segmentos, la simplificación de entidades legales, la eficiencia impositiva y la asignación de capital.
También inició una evaluación externa de sus procesos de riesgo, gobierno corporativo y compliance, con el objetivo de reforzar los controles, la supervisión y los reportes al directorio.
Aunque no anunció ventas ni cierres adicionales, la revisión puede derivar en cambios sobre los negocios que conservará y en qué actividades concentrará sus recursos. La empresa sostiene que buscará alinear el capital y la atención de sus ejecutivos con las áreas de mayor capacidad para generar valor en el largo plazo.
La necesidad de revisar los controles internos cobra mayor relevancia por los conflictos societarios y judiciales aparecidos durante 2026. Accionistas vinculados con Bioceres Crop Solutions denunciaron a una exdirectiva por una supuesta transferencia irregular de 5,3 millones de acciones, que valuaron en US$12 millones. En agosto, fiscales de Santa Fe desestimaron la denuncia penal por estafa. La resolución representó un revés para los denunciantes, dentro de una disputa societaria que continúa por otras vías.
En otro expediente, un acreedor de Bioceres S.A. formuló una denuncia contra integrantes de su directorio por presuntas irregularidades relacionadas con pagarés impagos. Se trata de acusaciones que deberán resolverse judicialmente y que no equivalen a hechos probados.
Un modelo de semillas más liviano
La transformación ya es visible en Semillas y Productos Integrados. Los ingresos del segmento cayeron 71%, desde US$10,9 millones hasta US$3,2 millones, debido principalmente a la reducción de las ventas de semillas y granos.
Bioceres explicó que está dejando progresivamente actividades de menor margen y mayor necesidad de capital de trabajo para avanzar hacia un modelo más liviano en activos. Esa decisión reduce la facturación en el corto plazo, pero también limita la exposición a inventarios y operaciones menos rentables.
La ganancia bruta del segmento descendió de US$2,1 millones a US$1 millón. Sin embargo, su margen mejoró del 19% al 30% debido a una mayor participación de los paquetes de tratamiento de semillas, que aportan una rentabilidad superior a la comercialización de granos.
La empresa aseguró que el proceso de reducción de inventarios asociado con esta transición se encontraba prácticamente terminado.
Presión competitiva en la Argentina
Protección de Cultivos se mantuvo como el principal negocio de Bioceres, con ingresos por US$24,6 millones, aunque registró una caída interanual del 18%.
La dirección atribuyó el retroceso a una menor demanda, ajustes de inventarios dentro del canal comercial y una mayor presión competitiva sobre los adyuvantes y productos de terceros en la Argentina. También mencionó precios más bajos en categorías de productos con patentes vencidas. La ganancia bruta del segmento cayó 22%, hasta US$8,7 millones, mientras que el margen descendió del 37% al 35%.
Nutrición de Cultivos fue la única división que aumentó sus ingresos. Facturó US$11,6 millones, un 15% más, impulsada por los fertilizantes microgranulados. Sin embargo, su ganancia bruta cayó 38% por un ajuste extraordinario relacionado con la obsolescencia de inventarios de inoculantes. Bioceres afirmó que, sin ese cargo no recurrente, la rentabilidad subyacente del negocio de inoculantes se habría mantenido estable.
Recorte de costos y mayor carga financiera
Frente a la caída de los ingresos, la compañía redujo sus gastos de venta, generales y administrativos un 16%, desde US$19,2 millones hasta US$16,1 millones. Los gastos de investigación y desarrollo también disminuyeron, de US$2,2 millones a US$1,9 millones.
El ahorro no alcanzó para compensar la caída de la ganancia bruta y el incremento de los costos financieros. El resultado financiero negativo pasó de US$5,6 millones a US$9,7 millones. Los intereses aumentaron hasta US$6,6 millones debido a las mayores tasas registradas en algunos mercados y a las modificaciones realizadas sobre las obligaciones de la compañía. También crecieron las comisiones por el mayor uso de financiamiento de corto plazo y herramientas para anticipar cobranzas.
La comparación del EBITDA presenta, además, una particularidad: el mismo trimestre del año anterior había incluido aproximadamente US$7,7 millones de ingresos no monetarios asociados con acuerdos contractuales y de propiedad intelectual dentro de la reorganización del negocio de semillas. Ese efecto no se repitió en 2026.
Qué compañía puede quedar después de la crisis
El futuro inmediato de Bioceres Crop Solutions estará determinado por su capacidad para resolver varios frentes simultáneos: refinanciar vencimientos, recuperar generación de caja, ordenar su portafolio, limitar el impacto del litigio por Pro Farm y conservar su cotización en Nasdaq.
A eso se agrega la reorganización accionaria posterior a la quiebra de Bioceres S.A. y la disputa por el control de los activos vinculados con el grupo. La diferencia jurídica entre ambas compañías es central: la quiebra corresponde a la sociedad argentina, mientras que los resultados, la deuda consolidada y la advertencia de Nasdaq corresponden a Bioceres Crop Solutions.
En esa agenda, las tecnologías más reconocidas de la empresa quedaron en un segundo plano. La presentación trimestral no incluyó métricas sustantivas sobre HB4, hectáreas implantadas, regalías, nuevos mercados o acuerdos de licenciamiento. Tampoco ofreció proyecciones de ingresos o EBITDA para el cierre del ejercicio.
La compañía inicia así una etapa en la que la prioridad ya no es solamente expandir su plataforma tecnológica. En la Argentina, deberá completar la renegociación de Rizobacter. En Estados Unidos, enfrenta el litigio por Pro Farm y la exigencia bursátil de Nasdaq. Y en toda la organización deberá definir qué negocios conservará y cómo recuperará la capacidad de generar efectivo.