Vuela el riesgo país por encima de los 900 puntos y se dispara más de 100% en cuatro meses: qué pasa
La magnitud del deterioro quedó reflejada en octubre, cuando el riesgo país avanzó 181 puntos básicos y terminó el mes en 787 unidades. La tendencia continuó durante los primeros días de noviembre, hasta superar los 918 puntos.

El riesgo país argentino volvió a encender las alarmas de los inversores. Después de haber perforado los 400 puntos básicos en julio, el indicador elaborado por JP Morgan superó los 900 puntos en noviembre, lo que representa un incremento superior al 100% en menos de cuatro meses.

La magnitud del deterioro quedó reflejada en octubre, cuando el riesgo país avanzó 181 puntos básicos y terminó el mes en 787 unidades. La tendencia continuó durante los primeros días de noviembre, hasta superar los 918 puntos.

El movimiento contrasta con lo que sucedía durante la primera mitad del año, cuando la mejora de las expectativas económicas, las compras de divisas del Banco Central y la expectativa de una normalización financiera habían impulsado las cotizaciones de los títulos soberanos.

Sin embargo, ese optimismo comenzó a perder fuerza y el mercado volvió a exigir una mayor compensación para mantener deuda argentina.

La incertidumbre política y económica detrás de la suba

Uno de los principales factores que explican el incremento del riesgo país es el adelantamiento de las preocupaciones electorales. Aunque todavía falta tiempo para las elecciones presidenciales de 2027, los inversores comenzaron a incorporar en las valuaciones de los bonos distintos escenarios políticos y sus posibles consecuencias sobre la política económica.

"Las valuaciones comienzan incorporar riesgo político y electoral de cara a las elecciones presidenciales de 2027, y un escenario de interrogantes respecto a la conformación de la oposición, el grado de polarización de la contienda y el nivel de continuidad que en definitiva tendrá el actual programa económico", explicó Eric Ritondale, economista jefe de Puente.

La dimensión de este fenómeno quedó expuesta en el comportamiento del indicador durante los últimos meses. Según el especialista, entre agosto y octubre el spread soberano argentino aumentó alrededor de 400 puntos básicos. De ese incremento, cerca de 300 puntos correspondieron a factores locales y unos 100 puntos al contexto internacional.

 

Es decir, aproximadamente el 75% del deterioro respondió a cuestiones propias de la Argentina, mientras que el 25% restante estuvo relacionado con las tasas globales y el comportamiento de los mercados emergentes.

Esta diferencia resulta relevante porque muestra que el castigo sobre los títulos argentinos no puede explicarse exclusivamente por un escenario financiero internacional más complejo.

Las reservas y las tasas internacionales, otros factores de presión

El frente externo también aportó volatilidad. Las tasas de los bonos del Tesoro estadounidense en niveles elevados redujeron el atractivo relativo de los activos emergentes y elevaron el costo de financiamiento para países con mayor percepción de riesgo.

"En un escenario presionado por el repunte de la inflación interanual al 3,7% en septiembre (impulsada por la suba del petróleo a raíz del conflicto con Irán), el presidente de la Fed, Kevin Warsh, justificó el freno pero dejó abierta la puerta a futuros ajustes si las variables económicas lo exigen, respaldado por la sólida resiliencia exhibida por el consumo y la inversión corporativa", indicó Ignacio Morales, director de Inversiones en Wise Capital.

A esto se sumó el impacto de las elecciones en Brasil. Desde Criteria señalaron que la corrección de octubre se profundizó después del resultado electoral brasileño y que los bonos Globales argentinos tuvieron un rendimiento inferior al de otros emisores emergentes comparables.

"Los inversores castigan a Lula porque no cumplió en lo fiscal y no hay un plan a la vista para revertirlo. Según el FMI, Brasil cerraría 2026 con un déficit primario de 0,5% del PBI, pero el déficit total, que suma el pago de intereses, trepa a 7,7%. La diferencia, más de 7 puntos del PBI, se va casi entera en intereses", añadieron los estrategas de Portfolio Personal Inversiones.

Por su parte, Vector Investments identificó otra preocupación extra: la capacidad de Argentina para acumular reservas. Si bien el Banco Central mantiene compras de divisas y el Gobierno conserva el equilibrio de las cuentas fiscales, esos avances todavía no alcanzan para convencer a los inversores de que el país podrá garantizar una normalización financiera duradera.