Los empresarios ponen sus fichas en 2027, pero advierten que la recuperación no llegará a todos
Mientras las compañías vinculadas con la energía y la minería identifican oportunidades de expansión, las empresas que dependen del mercado interno enfrentan una demanda débil y consumidores más selectivos.

Los empresarios argentinos comenzaron a delinear sus expectativas para 2027 con una mezcla de optimismo y cautela. Aunque una parte del sector privado confía en que la actividad económica mejorará el próximo año, las dificultades del consumo, la pérdida de dinamismo industrial, las tasas de interés elevadas y la incertidumbre electoral condicionan las perspectivas.

El diagnóstico que surgió del 62° Coloquio del Instituto para el Desarrollo Empresarial de la Argentina (IDEA), realizado en Mar del Plata, fue contundente: la estabilización macroeconómica todavía no se tradujo en una recuperación generalizada.

Mientras las compañías vinculadas con la energía y la minería identifican oportunidades de expansión, las empresas que dependen del mercado interno enfrentan una demanda débil y consumidores más selectivos.

En paralelo, el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central de la República Argentina (BCRA) redujo sus proyecciones para 2026, lo que refuerza la prudencia de los ejecutivos sobre la velocidad de la recuperación.

Fabián Kon, director general del Grupo Financiero Galicia y presidente del Coloquio de IDEA, reconoció que el crecimiento de este año será inferior al esperado. "El error más grande sería no sostener el rumbo", sostuvo, al defender la continuidad del equilibrio fiscal y el cumplimiento de los contratos.

Kon explicó que el mercado esperaba inicialmente una expansión cercana al 3% para 2026, pero las estimaciones se ajustaron a un rango de entre 1,5% y 2%. Para 2027, en cambio, planteó una recuperación hacia niveles de entre 2% y 3%, aunque advirtió que las decisiones de inversión dependerán de la previsibilidad económica y política.

Las proyecciones del REM reflejaron el deterioro de las expectativas para el corto plazo. Los analistas estimaron una contracción desestacionalizada del PBI de 1% durante el tercer trimestre de 2026, con una revisión de 2,1 puntos porcentuales respecto del relevamiento anterior.

Para el cuarto trimestre, el consenso anticipó un crecimiento de 1,8%, mientras que para el primer trimestre de 2027 proyectó una expansión de 0,7%. En el promedio anual, los participantes calcularon que el PBI real crecería 1,5% en 2026 frente a 2025, una reducción de 0,6 puntos porcentuales respecto de la encuesta previa. El grupo de los diez pronosticadores con mejor desempeño histórico fue más conservador y estimó un avance de 1,2%.

La inflación también forma parte de las variables que observarán las empresas. El REM calculó una suba de precios de 1,9% para septiembre, mientras que la mediana de las estimaciones cambiarias ubicó el dólar en $1.614 para diciembre de 2026.

Aunque estos datos no constituyen pronósticos empresariales específicos para 2027, ayudan a explicar por qué las compañías mantienen una postura cautelosa: la recuperación dependerá de que la mejora macroeconómica se traduzca en mayor demanda, crédito e inversión.

 

En este contexto, Federico Amos, director de Acindar, describió el deterioro que atravesó el mercado siderúrgico: "En 2024 el mercado cayó 30%; en 2025 recuperó 5% y 2026 está estable".

El ejecutivo reiteró que la recuperación todavía es irregular y que la construcción no muestra una demanda sostenida, en parte por la interrupción de la obra pública y el encarecimiento de los costos en dólares.

"En lo que respecta a la macro, tuvo una evolución favorable. Lo que tiene que suceder es que la micro tenga más actividad y que crezca el consumo", planteó Amos. La recuperación de los salarios aparece, en este marco, como una condición para impulsar las ventas y mejorar los niveles de producción.

El consumo masivo tampoco exhibe señales contundentes de reactivación. En concreto, el mercado permanece alrededor de 15% por debajo de 2023. Si bien dejó de caer, todavía no registra una expansión significativa.

"Estamos proyectando un mejor 2027", afirmaron representantes del sector, que buscan estimular la demanda mediante nuevos formatos y productos diferenciados. Sin embargo, remarcaron que la competitividad continúa siendo un obstáculo: "No podemos seguir exportando impuestos".

En los supermercados, las expectativas son moderadas. Una de las grandes cadenas indicó que septiembre estuvo apenas por encima de sus previsiones y advirtió que "el último trimestre va a marcar lo que será 2027". Los analistas del sector que consulta la empresa proyectan un mercado estable o un crecimiento cercano al 1% el año próximo.

La industria automotriz también refleja las dificultades: los patentamientos se encuentran 13% por debajo del nivel del año del cambio de gobierno y la producción cayó 17%. La previsión inicial de unas 630.000 unidades para 2026 se redujo a aproximadamente 550.000 vehículos nuevos.

El panorama es diferente en energía y minería, actividades que concentran buena parte del optimismo empresario. El desarrollo de Vaca Muerta y las oportunidades exportadoras alimentan las perspectivas de inversión. Ejecutivos vinculados con el sector energético definieron al proyecto Vaca Muerta Oil Sur como un "game changer" y destacaron el potencial de alcanzar exportaciones de un millón de barriles diarios.

No obstante, los proyectos de largo plazo requieren reglas estables. Kon advirtió que la incertidumbre electoral puede frenar decisiones de inversión: "Si en cada elección se juega si siguen las mismas reglas de juego o no, es muy difícil que haya una inversión de largo plazo en Argentina".

La presión tributaria, la informalidad y las tasas elevadas también figuran entre los principales reclamos. Referentes empresariales estimaron que alrededor de 50% de la economía opera en la informalidad, lo que dificulta la competencia y limita las posibilidades de reducir impuestos.

El sector financiero, por su parte, mantiene una perspectiva más prudente y no espera una expansión significativa del crédito mientras las tasas continúen elevadas. Ese factor podría demorar la recuperación del consumo y la inversión en actividades que dependen del financiamiento.