Virginia Porcella Editora
“Adentro, en el auditorio, es todo optimismo. Afuera, es más complejo. Hay más nerviosismo. Depende de qué lado de la puerta estás, como todo en la vida”, describió con gran poder de síntesis un ejecutivo de un laboratorio global, por estas horas en el candelero. Se refería al estado de ánimo ambivalente de los empresarios y ejecutivos de grandes empresas que se acercaron a una de las más tradicionales citas del año, el Council of the Americas.
Es que, más o menos convencidos del rumbo económico, muchos de ellos sufren las consecuencias no deseadas del ordenamiento marco y la “economía a dos velocidades”. Una definición que es “una imbecilidad” según Milei pero que afecta a muchos. Otros, en cambio, temen que no se puede sostener. En el trasfondo, lo que desvela hoy al mundo de los negocios, es la política.
La campaña se adelantó y el ruido que llega a los mercados con suba del riesgo país, la preocupación por la caída de la imagen de Milei y la pérdida de confianza en el Gobierno, el nivel de apoyo que concita en las distintas provincias y, sobre todo, las estrategias y posibles candidaturas son ejes proyectos de inversión. La mayoría de ellos asociados a Vaca Muerta, pero también a la minería y a una creciente expectativa por posibles medidas para reanimar la construcción.
Hace meses, los mismos hombres y mujeres del círculo rojo que se dieron cita en el evento del Hotel Alvear hubieran arriesgado que la reelección de Milei estaba prácticamente asegurada. Ahora no están tan seguros.
No sólo porque los resultados no acompañan como se esperaba, al punto de que el propio presidente del Banco Central, Santiago Bausili, admitió que la economía crece mucho más despacio de lo que esperaban y ahora no sólo el ministro de Economía, Luis Caputo, sino el propio Milei hablan de la necesidad de “reactivar”, sino porque las negras también juegan.
Al momento, no hay en la oposición dirigentes que logren revitalizar los distintos espacios y capitalizar el desgaste del Gobierno.
Pero empiezan a asomar opciones, todas market friendly. Al menos por ahora, pocos en el mundo de los negocios creen realmente que el empresario de medios Daniel Hadad esté decidido a participar. No quiere decir que no les gustaría. Sí, en cambio, se conoce la voluntad mucho más firme de Jorge Brito, presidente del Banco Macro. Un dato circuló como respaldo de esa convicción: Brito, quien no participó del Council, habría contratado refuerzos en materia de lobby y comunicación para frenar lo que considera embates contra sus socios, los hermanos Neuss, en Transener. “No puedo presentarme como candidato a presidente si a mis socios los están atacando todo el tiempo”, confesó entre sus íntimos, en alusión a las críticas frecuentes que reciben los empresarios —ex compañeros de colegio de Santiago Caputo— por el crecimiento de sus negocios. En cualquier caso, también son pocos los que creen que su postulación pueda ser una divisoria de aguas.
“Sólo depende de él. El gran rival que tiene Milei son sus errores no forzados. Los que viene cometiendo y todos los que va a hacer todavía durante la campaña”, anticipó un empresario vinculado a las recientes adjudiaciones de concesiones viales.
La campaña los inquieta. Son conscientes de que va a ser larga y todo lo contrario a lo que dice Caputo. “Ningún paseo, una montaña rusa”, pronosticó un hombre de las finanzas quien, como muchos, prevé un calendario extenso de comicios, tal como lo fue en 2025. Es la certeza que también tienen en el Gobierno: todos los gobernadores van a desdoblar las elecciones.
La duda, claro, es la provincia de Buenos Aires, la madre de todas las batallas. Difícilmente ocurra, pero unos y otros se ilusionan con que también el gobernador Axel Kicillof separe las fechas. Bajo ese escenario, están convencidos, crecen las chances de Diego Santilli como próximo mandatario provincial. Pero es futurología.
Mucho más inmediata es la incomodidad que genera el salto de más de 100 puntos en el riesgo país en apenas un mes, sin que nada cambiara tanto. “En julio estábamos todos hablando de cuándo el riesgo país perforaba los 400 puntos básicos, ahora estamos todos tratando de entender por qué se fue a más de 500”, resumió uno de los analistas financieros más consultados, quien identificó un claro disparador: la campaña.
“La economía no está mejor que en julio, pero tampoco está mucho peor. El contexto internacional está volátil hace meses. La única difeencia es que terminó el Mundial y, tal como se esperaba, arrancó la campaña electoral”.