Las acciones de Intel se desplomaron un 29% en la apertura de Wall Street tras anunciar previsiones de ingresos inferiores a lo esperado. El retroceso coincidió con nuevas caídas de otras grandes empresas tecnológicas y aumentó la preocupación de los inversores por el enorme gasto en inteligencia artificial y las dudas sobre la rentabilidad de esas inversiones.
La compañía anticipó ingresos de entre US$ 15.000 millones y US$ 16.000 millones para el trimestre actual, frente a los US$ 17.000 millones que esperaba el mercado. Además, advirtió que sus inversiones a largo plazo en investigación, desarrollo e instalaciones de fabricación conllevan riesgos y podrían no generar los retornos esperados.
Amazon también sufrió el castigo de Wall Street. Sus acciones cayeron un 7% antes de la apertura, aunque luego moderaron la baja a cerca del 3%. La empresa registró ingresos trimestrales de US$ 201.900 millones, un 12% más que el año anterior, pero por debajo de los US$ 202.300 millones previstos por los analistas.
Aunque su negocio de computación en la nube creció un 39% interanual y facturó US$ 46.000 millones, los gastos de capital de US$ 77.300 millones durante el trimestre alimentaron las preocupaciones sobre el costo de su apuesta por la IA.
El temor que golpea a los gigantes tecnológicos
La presión sobre el sector comenzó antes de que salieran los resultados de Intel y Amazon. Alphabet, la empresa matriz de Google, perdió casi US$ 500.000 millones en capitalización bursátil el jueves tras decepcionar al mercado con sus resultados. Fue la segunda mayor pérdida de capitalización bursátil registrada por una empresa en una sola jornada. Sus acciones retrocedieron otro 1% el viernes.
Las bajas también alcanzaron a Nvidia (-3%), Tesla (-2%), Meta (-1%), Apple (-1%) y Microsoft (-1%), pese a que esta última presentó sólidos resultados el miércoles. La caída interrumpió una recuperación de tres jornadas impulsada por la presentación de la oferta pública inicial de Anthropic, después de las ventas masivas de la semana anterior.
Los resultados de Tesla y Meta de la semana anterior ya habían despertado preocupación entre los inversores. Tesla registró ingresos estables y gastos de capital inferiores a los previstos. Además, redujo su previsión anual de inversión de más de US$ 25.000 millones a US$ 20.000 millones, lo que generó dudas sobre el ritmo de sus proyectos de IA y robótica.
Meta, por su parte, informó desembolsos trimestrales por US$ 34.910 millones y ajustó su planificación anual a un rango de US$ 135.000 a US$ 145.000 millones, cifras que también alimentaron la preocupación de los inversores.
La magnitud de estas inversiones explica parte del nerviosismo. Según JPMorgan Global Research, los gigantes tecnológicos destinarán alrededor de US$ 900.000 millones a la inteligencia artificial este año.
La caída de Intel también afecta los intereses del gobierno de Donald Trump, que adquirió cerca del 10% de la compañía en agosto de 2025 mediante una inversión de US$ 8.900 millones. La operación incluyó la compra de 433,3 millones de acciones a US$ 20,47 cada una y se financió con US$ 5.700 millones correspondientes a subvenciones de la Ley de Chips y Ciencia que ya estaban otorgadas, pero aún pendientes de pago, y otros US$ 3.200 millones del programa Secure Enclave.
Según The New York Times, esa participación tenía un valor aproximado de US$ 32.000 millones tras el retroceso de las acciones en las operaciones posteriores al cierre del jueves.
*Esta nota fue publicada originalmente en Forbes.com.