El dólar mantiene la calma a pesar de la demanda estacional: qué está pasando
Este fenómeno, conocido como pax cambiaria, no surge por casualidad: responde a una combinación de política monetaria restrictiva, mayor oferta de divisas y expectativas de los agentes,

En las últimas semanas, el tipo de cambio oficial en Argentina registró una caída sostenida que lo dejó en niveles no vistos desde hace aproximadamente dos meses, generando un clima de relativa tranquilidad en el mercado cambiario.

Este fenómeno, conocido como pax cambiaria, no surge por casualidad: responde a una combinación de política monetaria restrictiva, mayor oferta de divisas y expectativas de los agentes, aunque no está exento de tensiones internas que podrían modificar el panorama en el corto plazo.

Una de las claves de esta estabilidad es el apretón monetario que aplica el Banco Central. La autoridad mantiene un sesgo contractivo para frenar la inflación, lo cual se traduce en elevados niveles de iliquidez y tasas de interés muy altas en el mercado de dinero. Estas condiciones desincentivan la tenencia de pesos y, por extensión, reducen la presión sobre el dólar, con agentes económicos inclinándose a desarmar posiciones en moneda extranjera.

“El dólar oficial cayó 0,5% desde los valores de principio de año, y un 2,5% de los máximos en lo que va del año (alcanzó los $1.492 el 5 de enero). Este comportamiento parecería suscitado por la dinámica de la tasa de interés de corto plazo, que medida en términos del rendimiento anual de la T30E6 (letra con vencimiento el 30 de enero del 2026) se elevó del 36% al 45% desde principios de año”, relató Mateo Marzano, economista en Empiria Consultores.

A su vez, la liquidación de divisas del sector agroexportador fue un factor relevante. En días recientes, los productores vendieron volúmenes superiores a la media, impulsando la oferta de dólares en el mercado oficial. Al mismo tiempo, el BCRA estuvo comprando parte de esa oferta, lo que contribuye a reforzar las reservas netas y a sostener la calma en el tipo de cambio.

En este contexto, analistas señalan que el Gobierno está utilizando el tipo de cambio como un ancla nominal para el proceso de desinflación. Tras datos de inflación que superaron expectativas, el equipo económico ratificó su compromiso de mantener cierto orden en el mercado de cambios, apoyado en instrumentos que absorben pesos y en la decisión del Tesoro de ofrecer tasas competitivas en los plazos más cortos, incentivando así la demanda de títulos en moneda local. @@FIGURE@@

“El dólar se mantiene planchado, aun con demanda estacional, porque hoy conviven varios factores que se compensan. Por un lado, hay mayor demanda de dólares por turismo y atesoramiento propio del verano. Pero, al mismo tiempo, el esquema monetario es contractivo, las tasas en pesos son altas y el Gobierno viene ofreciendo rendimientos atractivos en instrumentos en moneda local, lo que sostiene la demanda de pesos y desincentiva una dolarización más agresiva en el corto plazo”, comentó Leo Anzalone, director del Centro de Estudios Políticos y Económicos (CEPEC).

El experto también señaló que a eso se suma un boom de endeudamiento corporativo: desde las elecciones, las empresas colocaron más de US$ 7.000 millones en el mercado, lo que incrementó la oferta de dólares financieros y ayudó a contener al tipo de cambio.

Asimismo, el mercado percibe que el Gobierno está dispuesto a intervenir tanto en el spot como en la curva de pesos para evitar movimientos bruscos. 

Sin embargo, hay señales que advierten sobre posibles tensiones futuras. El entorno de altas tasas genera volatilidad en los costos de fondeo para el sector público y privado, lo cual puede impactar en la demanda por instrumentos en pesos.

La incertidumbre se suma a la persistente aceleración de algunos componentes de la inflación, lo que podría limitar el poder de compra real de los salarios y, a su vez, afectar la competitividad externa a través de un tipo de cambio real sobrevaluado.

Y aunque el escenario actual no muestra un aumento de incertidumbre cambiaria, varios economistas advierten que la estabilidad del dólar depende en gran medida de la credibilidad de las autoridades y de su capacidad para sostener estos niveles sin generar desequilibrios más profundos en la economía.

Esto incluye la necesidad de mantener expectativas ordenadas, evitar movimientos bruscos en las tasas o en el flujo de divisas, y asegurar que la oferta de dólares siga siendo suficiente frente a la demanda estacional o de corto plazo.