¿Chau carry trade? Por qué los bonos en dólares ganan terreno
Estos instrumentos, que pagan capital e intereses en dólares, funcionan históricamente como cobertura frente a escenarios de devaluación o volatilidad cambiaria. A diferencia del carry trade, no dependen de la estabilidad del peso para generar retornos.

Tras varios meses donde el carry trade dominó las carteras, los bonos hard dollar vuelven a captar la atención de los inversores, en un contexto donde la baja de tasas y las crecientes dudas sobre el tipo de cambio comienzan a modificar los incentivos.

Durante el primer tramo de 2026, el carry trade ofreció retornos extraordinarios. La combinación de tasas en pesos elevadas y un dólar estable, e incluso en baja, permitió obtener ganancias en moneda dura que llegaron a dos dígitos en pocos meses. Este esquema impulsó una fuerte demanda por instrumentos en pesos como Lecaps, bonos CER y duales.

Según datos de GMA Capital, los bonos CER rindieron 14,4% en pesos en el primer trimestre (5,2% real) y hasta 18,1% medido en dólares CCL. A su vez, los bonos duales avanzaron 11% (14,6% en dólares), mientras que Lecaps y plazos fijos UVA ofrecieron retornos cercanos al 9,5% en moneda local y más de 13% en dólares.

Sin embargo, ese escenario empieza a mostrar signos de agotamiento. Por un lado, la política monetaria inició un proceso gradual de reducción de tasas, lo que comprime el rendimiento esperado de las colocaciones en moneda local.

A medida que las tasas bajan, el atractivo del carry trade se reduce, ya que depende justamente de capturar tasas altas en pesos con un tipo de cambio relativamente estable.

Por otro lado, comienzan a surgir dudas respecto a la sostenibilidad de esa estabilidad cambiaria. El dólar se mantuvo contenido durante varios meses gracias a factores como la liquidación del agro y la intervención oficial, pero el hecho de que haya permanecido “planchado” por tanto tiempo alimenta la expectativa de un eventual ajuste. 

“En un contexto donde el tipo de cambio oficial se mueve a un ritmo controlado y las brechas se mantienen contenidas, el mercado empieza a internalizar un escenario de atraso cambiario creciente. Bajo esta lógica, el carry trade empieza a perder atractivo relativo”, comentó el analista financiero Ezequiel Agustín Vega.

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Es precisamente en este punto donde los bonos hard dollar recuperan protagonismo. Estos instrumentos, que pagan capital e intereses en dólares, funcionan históricamente como cobertura frente a escenarios de devaluación o volatilidad cambiaria. A diferencia del carry trade, no dependen de la estabilidad del peso para generar retornos.

Además, actualmente, algunos bonos soberanos en dólares ofrecen tasas internas de retorno cercanas o superiores al 10%, especialmente en los tramos más largos de la curva, nivel que comienza a resultar atractivo en términos relativos, sobre todo si se combina con una visión más cauta sobre el tipo de cambio y un mayor optimismo con respecto a la situación monetaria del país.

“Creemos que la deuda soberana en dólares presenta algo más de upside que sus pares en pesos. En el último mes, la deuda en dólares quedó rezagada frente a las estrategias en pesos y todavía no parecería incorporar plenamente el escenario de mayor acumulación de reservas que se avecina en este mes”, señalaron desde Portfolio Personal Inversiones.

Por su parte, los estrategas de Proficio Investment coincidieron en que los bonos soberanos hard dollar engloban un potencial oculto producto de la inestabilidad geopolítica global.

“Mantenemos nuestra view positiva considerando que el extraordinario desempeño del BCRA en el MLC no se traduce en menor riesgo país por el impacto negativo de la situación de Medio Oriente y, una vez despejado este horizonte, los rendimientos deberían continuar comprimiendo hacia nuevos mínimos”, indicaron.

En tanto, desde Adcap Grupo Financiero mencionaron que el foco también debería estar en títulos en moneda dura de empresas, es decir, obligaciones negociables.

“Nuestras recomendaciones de largo plazo se enfocan en créditos defensivos de alta calidad, privilegiando emisores con bajo apalancamiento, sólida cobertura de intereses y balances resilientes”, sostuvieron, haciendo referencia a deuda de empresas como Pampa Energía, YPF, Vista Energy, Tecpetrol e IRSA.