Con los inversores buscando nuevas alternativas para diversificar sus carteras dada la volatilidad global, las materias primas vuelven a ganar protagonismo. Y entre los distintos commodities, el cobre aparece como una de las opciones que concentra la atención del mercado, tanto por sus perspectivas de demanda como por su papel en la transición energética.
Afortunadamente, los inversores argentinos pueden acceder a este activo fácilmente mediante el Cedear Global X Copper Miners ETF (COPX), un fondo cotizado en bolsa que nuclea el comportamiento de grandes compañías mineras globales dedicadas a la exploración, extracción y refinamiento del metal, entre ellas Freeport-McMoRan, Southern Copper y BHP.
Una de las principales características del ETF es que no replica directamente el precio del cobre mediante contratos de futuros, sino que invierte en las compañías que producen el metal. Esta diferencia genera un efecto de apalancamiento operativo que puede potenciar los movimientos del commodity.
"Cuando el precio del cobre sube, los márgenes de ganancia de las compañías mineras suelen expandirse a un ritmo mayor", explicó Mauricio Villacorta, estratega de Inversión en IOL. Por eso, COPX puede ofrecer potencialmente un rendimiento superior al del cobre físico cuando el escenario favorece al metal, aunque también implica una mayor exposición a los riesgos propios de las empresas mineras.
Cabe señalar que el cobre se revalorizó un 16% en dólares desde enero hasta los US$ 6,6 por libra. Y en los últimos doce meses, el rendimiento acumulado avanza hasta el 35%.
Para Villacorta, uno de los principales argumentos detrás de la inversión en cobre es su papel dentro de la electrificación de la economía global. El metal resulta fundamental para las redes eléctricas, la infraestructura energética y el desarrollo de fuentes renovables.
El proceso no está limitado a Estados Unidos. Europa también impulsa fuertes inversiones para modernizar sus redes y ampliar la infraestructura necesaria para la transición energética, lo que podría sostener la demanda de cobre durante los próximos años.
A esto se suma un argumento de valuación relativa. "El sector del cobre muestra un atraso significativo frente a otros metales y mineras. No solo registra un rezago frente al oro, sino también en comparación con la plata y el aluminio, lo que refuerza su atractivo por valuación relativa y potencial de recuperación frente al resto del complejo de materias primas", mencionó Villacorta.
Este catch-up constituye parte de la tesis de inversión: si el cobre logra recuperar terreno dentro del complejo de materias primas, las compañías mineras podrían beneficiarse de manera amplificada debido a su apalancamiento operativo.
Otro de los factores centrales de la tesis es el equilibrio entre oferta y demanda. Actualmente las minas producen poco cobre en relación con las necesidades de la industria, una situación que podría verse agravada por diferentes factores.
Sin embargo, la oportunidad también debe analizarse dentro del comportamiento general de los metales. Agustín Boggiano, asesor financiero en Bull Market Brokers, señaló que el mercado suele analizar al cobre junto con otros commodities.
"Metales es un todo. Cobre, oro, plata, platino", resumió Boggiano. Según explicó, aunque algunos tienen un uso predominantemente industrial y otros están más asociados a la joyería, los inversores suelen agruparlos dentro de una misma temática de mercado.
En ese sentido, consideró que la política monetaria de la Reserva Federal tendrá un papel relevante. "Importa mucho lo que vaya a hacer la Fed con las tasas", sostuvo.
Boggiano también señaló que el impulso de estos activos responde en mayor medida a la demanda general de metales que a la relacionada específicamente con los data centers de inteligencia artificial. Por eso, considera que se trata de instrumentos adecuados para inversores que tengan una visión alcista sobre el complejo de metales, aunque aclaró que actualmente observa mejores oportunidades en algunas compañías de semiconductores.