La disputa comercial entre Canadá y Estados Unidos sumó un nuevo capítulo este martes. El gobierno canadiense anunció aranceles de hasta el 50% sobre cientos de productos estadounidenses, una respuesta directa a los gravámenes que el presidente Donald Trump aplicó durante el fin de semana a las exportaciones del país vecino.
La medida alcanzará cerca de 700 productos y afectará importaciones por aproximadamente US$ 20.000 millones. Los nuevos impuestos entrarán en vigor el 8 de septiembre y tendrán tasas que oscilarán entre el 15% y el 50%, según el tipo de mercadería.
Uno de los cambios de mayor impacto será la duplicación del arancel sobre el acero y el aluminio, que pasará al 50%. La lista también incluirá productos lácteos, mariscos, electrodomésticos, muebles y ropa, entre otros bienes provenientes de Estados Unidos.
El gobierno canadiense acompañará la decisión con un paquete de asistencia por 7.500 millones de dólares canadienses, destinado a reducir las consecuencias de la disputa sobre empresas, trabajadores y sectores productivos.
“Nuestras medidas compensatorias, dólar por dólar y tasa por tasa, así como nuestro paquete de apoyo multimillonario, protegerán a los trabajadores, los agricultores, las familias y las empresas”, dijo el ministro de Finanzas canadiense, François-Philippe Champagne.
Las negociaciones quedaron frenadas, pero Canadá no descarta un acuerdo
El nuevo esquema de aranceles llegó después de que Canadá suspendiera el viernes las negociaciones comerciales con Estados Unidos. El primer ministro Mark Carney justificó la decisión por las exigencias que calificó como “injustas” y “antieconómicas”.
El fracaso de las conversaciones activó los impuestos que Trump anunció en julio sobre productos canadienses como vino, lácteos, cemento y muebles. La semana pasada, el mandatario estadounidense postergó tres días la fecha límite tras afirmar que ambos países habían alcanzado un acuerdo sujeto a la finalización de documentos.
Trump recurrió a la Sección 338 de la Ley Arancelaria de 1930, una norma de la época de la Gran Depresión que permite aplicar aranceles contra países que, según Washington, discriminan productos estadounidenses. La Casa Blanca señaló al sector de autos, las bebidas alcohólicas y los lácteos entre los rubros afectados.
Pese a la escalada, Canadá dejó abierta una puerta para retomar el diálogo. “Nuestra preferencia era encontrar un acuerdo que beneficiara a ambos países. Seguimos creyendo que es posible, pero mientras tanto, no estamos pendientes de la llamada”, afirmó el ministro de Comercio, Dominic LeBlanc, a CNBC.
La tensión también sumó un componente político. Trump volvió a cargar contra Canadá en Truth Social y sugirió cambiar el nombre del lago Ontario por “Lago América”, una nueva señal del deterioro de la relación bilateral.
*Este artículo fue publicado originalmente por Forbes.com.