La primera cumbre entre Donald Trump y Xi Jinping en el segundo mandato del presidente estadounidense tiene una mesa con peso político, diplomático y financiero. El viaje a China incluye a un grupo de empresarios y multimillonarios cuya fortuna conjunta llega a US$ 870.000 millones, según las estimaciones citadas en la información oficial.
La delegación expone el interés de Washington por llevar a la negociación a nombres centrales de la economía estadounidense. Entre los invitados aparecen Elon Musk, de Tesla, con una fortuna estimada en US$ 823.300 millones; Stephen Schwarzman, de Blackstone, con US$ 40.500 millones; Tim Cook, de Apple, con US$ 2.900 millones; Larry Culp, de General Electric, con US$ 1.800 millones; y Larry Fink, de BlackRock, con US$ 1.300 millones.
La Casa Blanca también incluyó a ejecutivos de alto perfil, aunque no todos son multimillonarios. En la lista figuran Kelly Ortberg, de Boeing; David Solomon, de Goldman Sachs; y Jane Fraser, de Citigroup, dentro de un grupo total de 16 líderes de compañías estadounidenses que participarán de la cumbre en Pekín.
El encuentro llega en un momento sensible para la relación bilateral. El comercio, la guerra en Irán y el futuro de la inteligencia artificial forman parte de una agenda que mezcla seguridad nacional, energía, tecnología y negocios. Para Trump, la presencia de los grandes CEOs suma presión y volumen político a una reunión que busca ordenar intereses económicos de enorme escala.
Los negocios que miran a China
Varios de los ejecutivos viajaron con temas pendientes en el mercado chino. Boeing aparece como uno de los casos más relevantes. Ortberg dijo el mes pasado, durante una llamada de resultados, que China podría encargar una cantidad importante de aviones a la empresa. En marzo, Bloomberg informó que la compañía estaba cerca de cerrar un pedido por 500 aviones 737 Max, según fuentes anónimas.
El caso de Citigroup también suma interés financiero. Fraser dijo en noviembre que los inversores mostraron un renovado apetito por China. Ese dato importa porque Wall Street observa con atención cualquier señal de apertura o tensión en la segunda economía del mundo.
En tecnología, Jensen Huang, CEO de Nvidia, cuya fortuna fue estimada en US$ 190.500 millones, se sumó a último momento. La lista también incluye a Dina Powell McCormick, de Meta; Brian Sikes, de Cargill; Sanjay Mehrotra, de Micron; Cristiano Amon, de Qualcomm; Ryan McInerney, de Visa; Michael Miebach, de Mastercard; Jacob Thaysen, de Illumina; y Jim Anderson, de Coherent. Chuck Robbins, de Cisco, figuró en la nómina inicial, pero la empresa informó que no pudo asistir.
La cita se postergó respecto de la fecha original de marzo por la guerra entre Estados Unidos e Irán. China, principal cliente del petróleo iraní, ocupa un lugar central para la estrategia de Washington, que busca apoyo para reabrir el estrecho de Ormuz.
Pekín y Washington también analizan retomar conversaciones oficiales sobre inteligencia artificial, un sector donde ambos países disputan liderazgo tecnológico y poder económico. La Embajada china anticipó que ambos presidentes tratarán “cuestiones importantes relativas a las relaciones bilaterales, la paz mundial y el desarrollo” y agregó: “China y Estados Unidos necesitan ampliar la cooperación y gestionar las diferencias con espíritu de igualdad, respeto y beneficio mutuo”.
*Este artículo fue publicado originalmente por Forbes.com.