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Forbes Argentina

La familia que convirtió dos telenovelas en una fortuna de US$ 2.000 millones

Los hermanos Bell, de izquierda a derecha: el escritor Brad, el genio de las finanzas Bill y la actriz Lauralee.
Foto: ilustración de Wesley Bedrosian para Forbes.
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William Bell creó The Young and the Restless y The Bold and the Beautiful. Tras su muerte, sus tres hijos mantuvieron vivo el negocio, con roles que van desde la actuación y los guiones hasta la estrategia financiera detrás de uno de los mayores éxitos de la televisión estadounidense.

En 1966, la telenovela Days of our Lives estaba a punto de ser cancelada. Los productores, desesperados por encontrar una voz capaz de revitalizarla, contrataron a William Bell, un guionista experimentado que ya se había hecho un nombre en varias producciones importantes. En apenas cuatro años, logró llevar la serie hasta los primeros puestos en audiencia de la televisión diurna. Pero ese éxito sería apenas el comienzo.

La dinastía televisiva de los Bell nació de dos producciones. William y su esposa, Lee Bell, crearon The Young and the Restless (Y&R) en 1973 y The Bold and the Beautiful (B&B) en 1987. William murió en 2005 y Lee en 2020, pero sus tres hijos continuaron ligados a las series, que todavía se emiten y ocupan los dos primeros lugares de audiencia entre las telenovelas de Estados Unidos.

Gracias a ese éxito, Forbes estima que los Bell acumularon la primera riqueza superior a US$ 1.000 millones proveniente de las telenovelas, con un patrimonio combinado de alrededor de US$ 2.000 millones. La familia no quiso hacer comentarios sobre la estimación.

Gran parte del éxito financiero de la familia se debe a Bill Bell Jr., el hijo mayor del matrimonio y experto en finanzas, apodado "Dollar Bill". Durante décadas estuvo a cargo de los asuntos comerciales de las productoras y ayudó a negociar tres acuerdos lucrativos que sentaron las bases del patrimonio de los Bell.

En Y&R, consiguió que la familia se quedara con una participación importante en las ganancias. En B&B, los Bell conservaron el control total de la producción, algo poco común en el género, y luego cerraron acuerdos muy rentables para distribuirla en otros países.

Tres personas disfrutando de una relajante noche de cine en casa, sentados en un sofá en una acogedora sala de estar.
El negocio familiar se apoyó en contratos que permitieron a los Bell conservar una parte clave de las ganancias. (Foto: Pexels)

Bill Jr. recibe los dividendos más altos entre los tres hermanos y su patrimonio se estima en US$ 1.100 millones. Su padre llegó a describirlo como "el poder en la sombra". Hoy, a los 64 años, se alejó parcialmente de las empresas familiares, pero sus hermanos siguen involucrados.

Brad Bell, de 62 años, es el guionista principal de B&B desde hace más de tres décadas. Lauralee Bell, de 57, interpreta de manera intermitente desde 1983 a Christine Blair, conocida originalmente como "Cricket", en Y&R.

El momento también jugó a favor de los Bell. Sus series despegaron cuando las telenovelas atravesaban su etapa de mayor popularidad, en las décadas de 1970 y 1980. Decenas de millones de personas seguían producciones que se emitían prácticamente todos los días. "Todo el mundo hablaba de las telenovelas y de sus historias", recordó Ed Scott, productor de larga trayectoria en ambas producciones de los Bell.

En aquellos años, la televisión diurna era tan rentable que incluso contribuía a financiar los programas emitidos en el horario central. En 1970 llegaron a convivir 19 telenovelas al aire y, durante la década siguiente, el género generó alrededor del 75% de los ingresos de las cadenas, según la profesora de estudios cinematográficos Elana Levine en su libro sobre la industria, Her Stories.

En gran parte gracias a esas producciones, los ingresos publicitarios de la televisión diurna alcanzaron su máximo en 1984, con cerca de US$ 1.250 millones, equivalentes a unos US$ 4.000 millones actuales, según Levine.

Hoy solo quedan cinco telenovelas en emisión. Los Bell, sin embargo, consiguieron cerrar contratos millonarios décadas atrás, y tanto Y&R como B&B continúan obteniendo buenos resultados. Cada una produce alrededor de 250 episodios al año y reúne a 3,3 millones y 2,9 millones de espectadores semanales, respectivamente, según Nielsen.

Las dos se mantuvieron entre las producciones más vistas del género de manera casi ininterrumpida durante décadas. Incluso quienes nunca siguieron una telenovela probablemente reconozcan algunos de los famosos que hicieron participaciones especiales a lo largo de los años, entre ellos Little Richard, Bob Barker, Usher y Katy Perry.

¿Por qué estas dos series sobrevivieron mientras tantas otras fueron canceladas? "Es por los Bell", dijo Nina Tassler, histórica ejecutiva de CBS. "Había una dedicación absoluta a la calidad del trabajo porque se transmitía de generación en generación. Estaban personalmente involucrados de una manera que iba mucho más allá de los guionistas o productores contratados. Había mucho en juego", sostuvo.

Cómo William Bell construyó su propio universo

William Bell se enamoró del género cuando era chico y vivía en Chicago, donde escuchaba radionovelas junto a su madre. Después ingresó a la Marina estadounidense y trabajó escribiendo guiones para comedias de radio y publicidades antes de dedicarse a las telenovelas diurnas.

Su primer programa fue Guiding Light, durante la década de 1950, y rápidamente se convirtió en uno de los guionistas más buscados del género. "Era un maestro para contar historias", afirmó Kay Alden, histórica guionista de Y&R y B&B. "Sabía cuánto tiempo podía mantener al público esperando antes de que se impacientara. Y después lo hacía esperar un poco más, para que se sintiera un enorme alivio cuando finalmente llegaba la resolución o el momento culminante de la historia", reconoció.

Scott recordó que Bell buscaba ideas incluso durante los encuentros sociales. "Lo veía del otro lado de la habitación y sacaba una pequeña libreta del bolsillo interior. Aunque fuera un evento formal, anotaba algo. Lo tenía presente a cada minuto de cada día", recordó.

Acercamiento de manos escribiendo en una máquina de escribir antigua, evocando nostalgia y creatividad.
William Bell pasó de escribir para la radio a convertirse en uno de los guionistas más buscados de la televisión diurna. (Foto: Pexels)

Days of our Lives le dio reconocimiento y también dinero, pero Bell quería crear su propio mundo de ficción. En 1973, junto con Lee, lanzó The Young and the Restless, centrada en los conflictos y romances de distintas familias conectadas entre sí en Genoa City, una ciudad ficticia del medio oeste en Estados Unidos.

"Es hora de que las telenovelas diurnas cambien. Tenemos que actualizarnos e innovar", escribió en el documento inicial con el que desarrolló Y&R. Eso implicaba incorporar más escenas de sexo, personajes jóvenes y atractivos, una iluminación más cinematográfica y oscura, música recurrente asociada a determinados personajes y un uso frecuente de primeros planos para mostrar sus reacciones emocionales. También abordaba temas complejos como la violación durante una cita y el cáncer de mama. "Intentaban ser la telenovela moderna, provocadora y a la moda", explicó Levine.

Y&R tuvo problemas de audiencia en sus primeros años, pero en poco tiempo superó a buena parte de sus competidores. Cuando los hijos de los Bell eran chicos, la familia veía todos los episodios mientras comía y William comentaba a los gritos lo que veía en pantalla.

"Era un tema de conversación constante", recordó Brad. Según contó, crecieron "entre la ficción y la realidad" porque estaban permanentemente rodeados de los aproximadamente veinte personajes de la serie.  "Cada miembro de la familia Bell podía contarte hasta el último detalle sobre cada personaje. Tenían todo el universo de las series grabado en su ADN", agregó Tassler.

Con el tiempo, los hijos también quisieron involucrarse. A Brad le interesaba la construcción de las historias y disfrutaba cuando el comedor de la casa se transformaba, de manera improvisada, en una sala de guionistas. "Me parecía mucho más interesante sentarme debajo de la mesa y escuchar a mi padre y a todos sus guionistas que hacer la tarea", recordó. Más adelante empezó a realizar prácticas de verano en las que presentaba ideas formalmente y, durante la universidad, comenzó a escribir diálogos para Y&R.

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Brad Bell creció rodeado de guionistas y comenzó a escribir diálogos para Y&R mientras todavía estaba en la universidad. (Foto: Centro Paley para los Medios de Comunicación vía Wikimedia Commons)

El punto de inflexión para Lauralee llegó cuando fingió estar enferma para faltar a la escuela y acompañar a su padre al trabajo, una historia relatada en la biografía de William escrita junto con Lee. Sus padres interpretaron el episodio como una señal de su creciente interés por las telenovelas y le dieron un pequeño papel sin diálogo en Y&R. Tenía nueve años.

En 1983, cuando tenía 14 años, consiguió un papel más importante. "Cricket", una adolescente amable que trabajaba como modelo para una empresa de cosméticos. Seis años más tarde, protagonizó una de sus primeras grandes historias cuando el personaje atravesó una transformación tras sufrir una violación durante una cita y, posteriormente, enfrentó a su agresor en los tribunales.

A partir de esa experiencia, el personaje dejó atrás su etapa adolescente y tomó un rumbo más adulto. Decidió estudiar Derecho, se convirtió en abogada y también dejó atrás el apodo "Cricket". Desde entonces, pasó a ser conocida simplemente como Christine.

Bill Jr. estaba mucho menos interesado en la parte creativa, pero comenzó a asesorar a sus padres en el manejo del negocio cuando todavía era adolescente. Recién cerca de los 30 años tuvo la oportunidad de definir el futuro financiero de la familia.

A fines de la década de 1980, los contratos de licencia y de escritura de Y&R estaban por vencer. Bill Jr. vio una oportunidad para lograr que los Bell finalmente se quedaran con una porción importante de las ganancias de la producción. Tenían una ventaja para negociar porque la serie acababa de alcanzar el primer puesto en audiencia en la televisión diurna.

Lauralee Bell debutó en Y&R a los nueve años y, desde 1983, interpreta a Christine Blair, antes conocida como "Cricket". (Foto: Dove Shore)

La negociación no sería sencilla. Columbia contrató a Ken Ziffren, uno de los abogados más poderosos de la industria del entretenimiento de aquella época, conocido entre sus colegas como "el papa". Se decía que su estudio representaba cerca de un tercio de toda la programación estadounidense emitida en horario central.

Entonces comenzó un enfrentamiento digno de una historia de varios episodios. Bill Jr. convenció a su familia de que retuviera los nuevos guiones de Y&R hasta que Columbia aceptara sus condiciones. Los guardaron bajo llave en la casa mientras el estudio agotaba los episodios disponibles y amenazaba con despedir a William, que era productor ejecutivo y guionista principal. "Bill Jr. estaba decidido a llegar hasta el último momento", recordó Brad.

Columbia finalmente cedió. Desde entonces, los Bell reciben un porcentaje prácticamente inédito del 50% de las ganancias brutas del programa. Por aquellos años, Lee y William también lanzaron una segunda producción, The Bold and the Beautiful. Esta vez conservaron la propiedad total. La historia giraba en torno a una familia que manejaba un negocio de moda en Los Ángeles, un escenario que los Bell consideraban atractivo para vender la serie en otros mercados.

La apuesta volvió a funcionar. B&B rápidamente ganó popularidad en países como Grecia y Francia, aunque el gran punto de inflexión llegó en Italia en 1990. La cadena pública italiana RAI compró los derechos y, al principio, mantuvo la serie guardada durante más de un año sin emitir ningún episodio, según Jim McNamara, quien dirigía la empresa encargada de negociar la distribución internacional. McNamara comenzó a presionar para obtener novedades. 

"Tengo un plan", recordó que le aseguró uno de los ejecutivos. La idea era emitir la telenovela al mismo tiempo que el esperado Mundial de fútbol de 1990, que se disputaba precisamente en Italia. McNamara quedó sorprendido por la decisión. "Todas las mujeres de Italia lo van a ver porque van a estar hartas del fútbol", le respondió el ejecutivo.

Mujer sentada en un sofá en una sala de estar acogedora, sosteniendo un control remoto, rodeada de aperitivos y decoración.
La expansión internacional de B&B se convirtió en una parte central de la estrategia comercial de los Bell. (Foto: Pexels)

Funcionó. Según artículos publicados por el diario italiano La Repubblica, B&B se convirtió en la telenovela más popular de aquella temporada y reunió a más de 6,5 millones de espectadores, incluso más que en Estados Unidos. Después, continuó expandiéndose por Europa y se convirtió en un fenómeno en nuevos mercados. A fines de los años 80 y comienzos de los 90, los canales privados empezaban a ganar terreno frente a las emisoras estatales en buena parte del continente.

"El momento en que se estrenó The Bold and the Beautiful fue perfecto", afirmó McNamara. "Llegó cuando había cada vez más demanda y la gente quería ver el sueño americano. Eso era exactamente lo que vendían", aseguró. En poco tiempo, B&B comenzó a generar decenas de millones de dólares en los mercados internacionales. Bill Jr. volvió a detectar una oportunidad y decidió que la compañía se encargara directamente de la distribución fuera de Estados Unidos.

Luego negoció un acuerdo excepcional con Silvio Berlusconi, el ex primer ministro italiano que controlaba Mediaset. Berlusconi quería asegurarse la serie y terminó ofreciendo condiciones muy favorables. Mediaset, hoy MediaForEurope, se comprometía a transmitirla de manera indefinida y a cubrir todos los costos asociados, incluido el doblaje, según una persona cercana al acuerdo.

B&B sigue teniendo una enorme presencia fuera de Estados Unidos. Actualmente se emite en más de 50 países y alcanza a más de 20 millones de espectadores en el exterior. Según tres personas con conocimiento de sus finanzas, los ingresos internacionales prácticamente financian las operaciones de producción en Estados Unidos.

El legado de los Bell frente a un negocio que se achica

Bill Jr. está menos involucrado en la actividad que antes. Junto con su esposa María, a quien conoció en una fiesta a fines de los años 80 y que más tarde trabajó como guionista principal de Y&R, hoy dedica buena parte de su tiempo al arte contemporáneo.

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La familia Bell mantuvo durante décadas un vínculo directo con las producciones que dieron origen a su fortuna. (Foto: CBS)

La pareja reunió una colección particular que Forbes estima en unos US$ 400 millones y recientemente donó parte de ella a museos de Los Ángeles. Entre las piezas que poseen hay una réplica de un urinario de Marcel Duchamp, una obra de Andy Warhol con una lata de sopa de porotos negros y una aspiradora encerrada en una caja de plexiglás creada por Jeff Koons.

Los Bell son importantes coleccionistas de la obra de Koons. El artista, conocido también por demorarse en sus entregas, llegó a hacer esperar a Bill Jr. y María durante dos décadas para recibir una escultura de aluminio pintado de unos tres metros de altura que representaba un montón de plastilina.

Durante años, la pareja exhibió buena parte de su colección en un complejo de hormigón de casi 4.000 metros cuadrados sobre la costa de Malibú. La propiedad fue diseñada por Tadao Ando, ganador del Premio Pritzker, y tardó unos doce años en construirse.

Los Bell vivieron ahí apenas ocho años antes de vendérsela a Beyoncé y Jay-Z por US$ 190 millones. Fue la venta de vivienda más cara de Estados Unidos en 2023 y la cuarta más costosa de la historia, según Miller Samuel.

Actualmente, Bill Jr. y María parecen pasar buena parte de su tiempo entre sus propiedades de París y San Bartolomé, aunque todavía mantienen presencia en Los Ángeles. María preside la Olimpiada Cultural de los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028.

Para los otros dos hermanos Bell, en cambio, las telenovelas siguen ocupando buena parte de sus vidas. Lauralee lleva 43 años interpretando a Christine en Y&R. Sus compañeros la describen como una persona amable y cordial durante las grabaciones y aseguran que siempre llega con todas sus líneas memorizadas, aunque, por ser una Bell, probablemente podría darse el lujo de no hacerlo.

Brad es el guionista principal de B&B desde 1993. Escribe prácticamente todo el tiempo, en la ducha, en el auto o en la cama, y suele dedicar unas 50 horas semanales a los guiones. "Brad es un maestro del triángulo amoroso", afirmó Alden, quien lo describió como un narrador más ágil que su padre y dispuesto a correr riesgos con historias poco convencionales. Una de las tramas más recordadas de 2011 mostraba a dos personajes varados en una isla desierta que, sin saberlo, comían unos frutos con efectos alucinógenos.

Su trabajo consiste en lograr que las historias parezcan nuevas incluso después de cuatro décadas al aire, sin traicionar la esencia de la serie. "Las telenovelas tienden a perder el rumbo si los espectadores sienten que las historias contradicen lo que haría el personaje que conocen desde hace tantos años", explicó Brad. "Por eso, nuestros personajes son muy consistentes. En un mundo de IA, son como trajes hechos a mano y a medida, cada uno de ellos", añadió.

"Lo que pasa con las telenovelas es que son increíblemente resistentes", sostuvo Levine. También remarcó: "Los espectadores son muy fieles. Muchos las miran desde hace décadas y, cuando estás tan metido en un programa, la mayoría no lo va a abandonar de un día para el otro".

El año pasado incluso apareció una novedad inesperada para los seguidores del género. CBS estrenó Beyond the Gates, la primera telenovela diurna de una cadena estadounidense en 25 años. "Fue una gran sorpresa. Nadie pensaba que íbamos a volver a ver una telenovela nueva. La única esperanza era que las que ya existían pudieran continuar", dijo Levine. 

Beyond the Gates marcó el regreso de una nueva telenovela diurna a una cadena estadounidense después de 25 años. (Foto: Prime Video / CBS)

Beyond the Gates es actualmente la menos vista entre las producciones que siguen al aire, aunque reúne a 1,8 millones de espectadores. La industria, sin embargo, parece estar entrando en sus últimos años. Incluso después de ese estreno, solo quedan cinco telenovelas en emisión y su audiencia envejece. La edad promedio de los espectadores de la televisión diurna es de 67 años, según Nielsen. "Nos sorprende que haya durado tanto", admitió Brad.

Las telenovelas también pueden haber perdido parte de su lugar en el ecosistema actual de los medios. Series como Grey's Anatomy y Bridgerton incorporaron formas de contar historias propias del género, mientras que los realities ofrecen una fuente prácticamente inagotable de melodrama. 

A eso se suman los llamados "dramas verticales", producciones pensadas para mirar desde el celular que muchas veces son consideradas una versión moderna de las telenovelas. El formato nació en las redes sociales y hoy cuenta con aplicaciones específicas. Sus historias se desarrollan en episodios de entre uno y tres minutos, mientras que los programas más populares acumulan cientos de millones de visualizaciones. 

Según la firma de investigación Omdia, casi uno de cada doce estadounidenses que consumen video de forma habitual también utiliza plataformas de dramas verticales. La medición incluye usuarios de streaming, redes sociales y televisión paga.

Incluso si la familia quisiera retirarse del negocio y vender B&B, podría tener dificultades para encontrar un comprador. "Para ser sincero, creo que es poco probable que alguien compre una telenovela porque es un negocio en declive", afirmó Brian Frons, exresponsable de la programación diurna de CBS. "Es uno de esos negocios en los que sentís que sus mejores tiempos ya pasaron", sostuvo.

Los Bell son los primeros multimillonarios surgidos del mundo de las telenovelas. Casi con seguridad también serán los últimos.

*Esta nota fue publicada originalmente en Forbes.com.

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