El cerebro detrás de los mega proyectos de YPF ya piensa en nuevas obras para exportar todavía más
Gustavo Gallino, VP de Infraestructura de la petrolera, habló de las posibles ampliaciones del VMOS y del Argentina LNG frente a un escenario que superó las metas proyectadas.

"Todavía no se inauguraron y ya nos están quedando chicos". La frase de Gustavo Gallino sintetiza el gran momento de Vaca Muerta, donde la realidad va superando cualquier meta de producción proyectada.

De perfil bajo y poca presencia en los medios, el VP de Infraestructura de YPF tiene más de 40 años de experiencia en la construcción de proyectos de Oil & Gas y fue una pieza clave en el desarrollo de infraestructura de gigantes como el Grupo Techint o el Grupo Pérez Companc.

Con la llegada de Horacio Marín a la presidencia de la petrolera, Gallino fue elegido como el responsable de encarar una revolución de obras para multiplicar las exportaciones energéticas del país. "Lo traje porque fue el ingeniero que hizo el Gasoducto Perito Moreno en tiempo récord y sabe más que nadie", reconoció el CEO de la empresa a comienzos de su gestión.

El primer bastión fue el oleoducto VMOS que está en la recta final para poder ponerse en marcha a comienzos del 2027, pero que ante la fuerte demanda de crudo, ya se está pensando en una nueva ampliación hasta el millón de barriles día.

"Cuando empezamos, el proyecto era de 390.000 barriles diarios, pero rápidamente vimos que íbamos a necesitar más capacidad, entonces lo elevamos a 550.000 barriles. Este año volvimos a analizar nuestras curvas de producción y nos dimos cuenta que necesitamos todavía más y empezamos a discutir de llevarlo a 750.000 barriles. Y ahora Horacio el otro día dijo que lo quiere llevar al millón de barriles. Así que ahora tenemos que ver cómo hacemos, porque el caño no aguanta más presión", reveló ante la consulta de Forbes en un evento de CAMARCO.

Para eso, está prevista la construcción de otra estación de bombeo, dos nuevos tanques de almacenamiento, un loop subterráneo para tener dos puntos de carga, una tercer monoboya, la inyección de polímeros que sumarían 100.000 barriles más y un looping importante.

La obra del VMOS.

"Es un lindo problema que tenemos que resolverlo técnicamente, ya le vamos a encontrar la vuelta. Tenemos que ir paso a paso. Hoy la terminación para 750.000 barriles está prevista para fines del 2028 o principios del 2029 y al millón se llegaría en el 2030 o 2031", precisó sobre la hoja de ruta que se viene.

Mientras se resuelven las complejidades de ampliación del VMOS, Gallino se va preparando para el principal desafío para el cual fue convocado por Marín: el Argentina LNG, que implica una inversión diez veces más grande solamente en infraestructura.

"Solamente la planta de LNG con el puerto en Río Negro representa entre US$ 8.500 y US$ 9.000 millones, la planta de tratamiento en Neuquén representa entre US$ 2.500 y US$ 3.500 millones y cada barco representa unos US$ 3.500 millones adicionales", graficó.

En total, el RIGI presentado alcanza los US$ 51.000 millones, pero se elevaría a US$ 75.000 millones si se confirma la expansión a 18 millones de toneladas (MTPA) que está pensando Marín. "Como Horacio no está conforme con hacer 12 MTPA, ya empezamos a mirar 6 MTPA más y yo creo que en algún momento esto terminará en 24 MTPA, sin contar los 6 MTPA del proyecto Southern Energy que lidera PAE", anticipó.

Los trabajos van a requerir unas 45.000 personas trabajando en el pico de la obra y, según los cálculos de Gallino, duplicarían el tamaño de YPF tanto por factuación, personal y recursos. "El Argentina LNG es otra YPF en sí misma", comparó.

Buque licuefactor Esperanza de SESA.

Impacto en pymes y empleos

Gallino también se refirió a la oportunidad que se abre para numerosas pymes que pueden participar de toda la cadena de proveedores frente a esta dimensión de inversiones. "Los proyectos tienen que tener un impacto en la comunidad; si los grandes proyectos no tienen impacto en la comunidad, no sirven", sostuvo.

Para el VP, la discusión sobre infraestructura energética también debe contemplar qué capacidades quedan instaladas cuando terminan las obras. "Yo siempre hablo del ‘día después’ de los proyectos, y ese día después para las comunidades es importante: hay que dejar profesionales, mejores empresas y mejores servicios para la gente que vive ahí".

No obstante, señaló que esa participación no está exenta de una fuerte capacitación y estándares de productividad internacional para poder ser competitivos. "Es necesario que todos entiendan que hay que capacitarse, prepararse e invertir en las compañías. Competimos con el mundo y la productividad y la eficiencia para hacer las cosas es fundamental".