En alerta por la inflación, el superávit y el riesgo político, ahora el mercado pide "algo de populismo" para reactivar
La preocupación por la reelección de Milei, ante el deterioro del empleo y el poder adquisitivo, se apodera de Wall Street. El mercado espera "medidas temporales y focalizadas" para impulsar la economía. El próximo IPC del INDEC, entre la expectativa y el temor.

Más que sorpresivo, el dato de inflación de la Ciudad de Buenos Aires fue un cachetazo para el mercado que se sintió también en la Casa Rosada. La expectativa de un sendero a la baja del índice de precios que, a nivel nacional, se conocerá en los próximos días, estaba consolidada Eso a pesar de la ligera mayor presión que suele tener julio por impacto del pago de aguinaldo y el receso de invierno. Fue, en gran medida, lo que explicó el salto mayor a un punto en el indicador porteño. Pero ahora, para el dato que dará a conocer el INDEC, no se esperan buenas noticias. Tampoco tan malas como la que se conoció el último viernes, pero difícilmente se ubique debajo de 2% como ocurrió en junio. 

Se cortará así una racha de tres meses a la baja. Según el analista financiero Salvador Vitelli, traspolando las mismas variaciones de precios de cada categoría a la ponderación de la medición del INDEC, el resultado arrojaría una suba de 2,2% a 2,6% para julio. Claro que no necesariamente en todas las regiones se produjeron las mismas variaciones -por caso, todos los rubros relacionados al turismo que impactaron fuerte en CABA seguramente tengan registros menores en otras ciudades y provincias-, con lo cual hay espacio para que esa cifra no se confirme. Aun así, es una aproximación. 

La baja de la inflación en combo con el superávit fiscal es el gran activo político del Gobierno. En tiempos de aceleración de la campaña para las elecciones presidenciales del año próximo, que incluso esas variables comiencen a sumar dudas despierta todo tipo de fantasmas. Particularmente entre inversores, que esperan ansiosos indicadores de recuperación económica que le garanticen a Javier Milei la reelección. Por ahora, sólo reciben señales de estancamiento. Es, en gran medida, lo que contribuye a que el riesgo país no perfore los 400 puntos básicos. Vale, de todos modos, la aclaración: ese nivel de riesgo país implica que el mercado está asumiendo una reelección. Si no fuera así, el índice que elabora JP Morgan se habría disparado cómodo por encima de los 500 puntos. “El mercado descuenta continuidad de políticas”, dijo a Forbes Lucas Laínez, CEO de Puente, cuando el spread comenzaba a comprimirse a mediados del mes pasado. No tanto ha cambiado desde entonces.

Pero los fantasmas revolotean. Un reciente análisis del banco inglés Barclays advirtió sobre el adelgazamiento del superávit. “Perdiendo margen fiscal”, tituló uno de sus últimos informes reservados a sus clientes, en el que reconoció que la administración de Milei llevó adelante un fuerte ajuste fiscal, que mejoró sustancialmente las perspectivas de sostenibilidad de la deuda y que el gasto primario cayó abruptamente. Sin embargo, remarcó que “el superávit fiscal se está deteriorando, en gran medida por la débil actividad económica”. 

Según su estimación, el balance primario cerrará en de 1% del PBI este año, por debajo de la meta de 1,4% del PBI. Aunque menos sólido, tras que en junio se conociera el primer dato en terreno negativo, ese frente se mantiene firme a los ojos de los inversores. Siempre y cuando, otra vez, Milei siga al mando. De ahí que el temor, que se traducirá en terror si no mejoran las encuestas, que les produce el riesgo político. O “riesgo Kuka”, como lo denomina el ministro de Economía, Luis Caputo.

El cambio político continúa siendo el principal riesgo para la sostenibilidad fiscal. Creemos que el mercado no vería como problemáticas medidas temporales y focalizadas para apoyar el empleo y el consumo antes de las elecciones presidenciales del próximo año”, afirmó Barclays. Decir que el mercado le pide a Milei “algo de populismo” puede sonar muy exagerado pero nadie puede negar que “medidas temporales y focalizadas” se parece bastante a un eufemismo. Por el momento, ni Caputo ni nadie en el Gobierno dio ningún indicio de avanzar por ese camino.  

Morosidad

Dos datos, en cambio, iluminaron el panorama bastante más sombrío que se apoderó de la city en los últimos días. El primero, que la morosidad en los bancos, a fuerza de refinanciaciones, finalmente empezó a ceder. O, al menos, los datos indican que ahora sí lo peor ya pasó. El segundo es aún más alentador, aunque todavía muy tenue. Según el economista Leonardo Chialva, socio de Delphos Investments, “la economía debería ir dejando atrás el enfriamiento” en base a los últimos datos de evolución del crédito al sector privado. A julio acumulan cuatro meses de crecimiento intermensual, lo que debería redundar en un mayor dinamismo en la producción y/o el consumo. “Los bancos se tomaron primer trimestre para replantearse el escenario y volvieron a la cancha a prestar”. 

No parece mucho, ni siquiera suficiente. Pero el crédito fue el gran motor que hizo despegar la economía a entre fin de 2024 y mediados del año pasado y es la gran apuesta de Caputo para este. Y de Milei de cara al próximo.