El parate de la construcción: el ancla del plan económico que impide la reactivación sostenida
Sinceramiento de precios, pérdida de rentabilidad, falta de crédito hipotecario y freno a la obra pública, el combo que apaga un motor clave también para la industria y el comercio.

En una economía con motores funcionando a potencia máxima y otros totalmente "plantados" que impiden que el despegue, se recortan nítidos los números de un sector clave que casi por sí sólo puede explicar la K cada vez más marcada que se dibuja en las curvas de actividad: la construcción.

En el estancamiento de un rubro que llegó tener una participación de hasta 8% en el PBI, particularmente en los períodos de hiperestimulación por las distorsiones económicas -principalmente la brecha cambiaria- de la gestión anterior, se pueden encontrar sino la causas de la recesión que atraviesan los otros dos sectores que más empleo generan, al menos sí una explicación de por qué les cuesta tanto revertir la situación.

Si bien en los últimos meses, la actividad en la construcción se estabilizó tras una brutal caída, lo hizo en niveles muy bajos que resultan insuficientes para traccionar a la industria y el comercio, los rubros más comprometidos. Qué hay detrás de esa falta de dinamismo es por estas horas motivo de atención de diferentes analistas. Incluso el Gobierno dio claras muestras de la importancia que le otorga a la reactivación del sector, al promover el financiamiento en dólares para los desarrolladores y el reciente plan de fondeo con el FGS para crédito hipotecario. 

Dos explicaciones complementarias entre sí se detectan rápidamente de esos análisis: el impacto del freno a la obra pública pero también el fuerte efecto del sinceramiento de precios que quita rentabilidad a las obras privadas.

Entre 2023 y mayo de 2024 la construcción privada cayó 30% y 37% si se suma la obra pública, que luego repuntó 5% en el primer caso y 21% en conjunto, insuficiente para recuperar los niveles de hace tres años. A diferencia de lo que ocurrió en ese momento, en que el mercado laboral ajustó por precio (salarios) y no cantidad (puestos de trabajo), el freno se sintió con fuerza en el empleo, con la pérdida de 93.000 puestos de trabajo según las cifras de la consultora Equilibra, aunque los salarios reales de los trabajadores activos lograron equiparar los niveles de mediados de 2023. Esa es hoy la foto del sector.

La falta de impulso, en tanto, responde según Equilibra a dos factores. Por un lado, la rentabilidad privada retrocedió fuertemente ante un incremento del 115% en los costos en dólares por la apreciación cambiaria. Esto porque el metro cuadrado "de pozo" resiste gracias a financiaciones internas, mientras que los precios de los  inmuebles usados y a estrenar siguen hasta 18% por debajo de los picos de 2018. En parte, los valores deprimidos se deben  a la escasez de crédito hipotecario, de apenas 0,8% del PBI, que el Gobierno intenta ahora incentivar. Es que la venta de departamentos usados y a estrenar depende del acceso al crédito, que hoy se encuentra lejos del 1,4% de 2018 y mucho más aún del 6% de comienzos de 2002.  

En ningún caso, en cambio, se debe a una pérdida de poder adquisitivo ya que, medido en metros cuadrados, la capacidad de compra de los salarios casi se triplicó desde 2023 y está apenas (6%) de su nivel máximo de 2017.

Por el otro lado, el parate a la obra pública. "El gasto del sector público consolidado (Nación + provincias) se derrumbó de 3,3% a 1,8% del PBI desde 2023. En 2025 hubo una recuperación motorizada por las provincias en contexto electoral, lo cual se ve en el consumo de asfalto que subió 87% hasta octubre, pero luego cayó 22% pasadas las elecciones", apuntó la consultora que dirige Martín Rapetti, que agregó: "La apuesta del Gobierno es la privatización de la red vial: más de 9.000 km ya adjudicados a operadores privados, que desde finales de septiembre estarían en obra". 

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Aun así, de cara al futuro, es decir, 2027, año de elecciones presidenciales, apenas un 11% de los empresarios prevé mejoras en la obra privada. En otras palabras, se espera que el estancamiento perdure, incluso a pesar de los recientes estímulos. 

El anuncio oficial de utilizar el FGS para fondear crédito hipotecario busca reactivar la demanda y el precio del m², pero es un proceso que llevará tiempo y se calcula que su impacto será de apenas 0,2% del PBI,   mientras que por el lado de la oferta, la privatización de la red vial podría aportar una recuperación en el margen, aunque los costos en dólares continuarán altos en los próximos meses.