El humor social post Mundial: el aterrizaje forzoso a la preocupación por la economía y el dato que alivia a Milei y los mercados
Lara Goyaburu, directora ejecutiva de Management & Fit, detalla los principales riesgos políticos que enfrenta el Gobierno en función de sus relevamientos de opinión pública. También la gran ventaja con la que corre el ofiicialismo

Hace un mes y medio, cuando la atención de la opinión pública entre en un impasse por el Mundial, existía una expectativa positiva entre los economistas respecto de que las mejoras en la macroeconomía finalmente repercutieran “en la calle” y el segundo semestre arrancara más liviano en el ánimo social. Sin embargo, tras la interrupción por el suceso deportivo, todo parece haber vuelto a la normalidad. O, mejor dicho, a la misma realidad. Es lo que se desgrana de la entrevista con Lara Goyburu, directora ejecutiva de Managment & Fit. 

¿Hubo realmente un "recreo" político durante el Mundial?

Hubo un respiro mediático, especialmente tras la renuncia de Adorni, que permitió a los medios dejar de dividir la pantalla entre la política y el deporte. Sin embargo, el 60% de los encuestados afirma que el desempeño de la selección no cambia su aprobación o desaprobación del Gobierno. Aunque un buen resultado mejora el humor social de forma intangible, la realidad cotidiana de pagar servicios o llevar a los hijos al colegio persiste.

¿Cómo influye ese dato hacia el mediano plazo, pensando en 2027?

El problema es que el Mundial queda lejos de las elecciones. Actualmente, los sentimientos negativos, angustia y preocupación- duplican a los positivos. No hay enojo frente a la situación actual, pero sí hay preocupación, sí hay tristeza, sí hay angustia, son sentimientos desmovilizantes ; la gente puede estar contenta un día por el fútbol, pero al día siguiente debe enfrentar la misma realidad económica. El estudio que estamos cerrando en julio marca una situación que se congeló en ese estado. 

¿Qué reflejan los últimos datos en cuanto a la economía?

Desde hace más de un año, ocho de cada diez argentinos afirman haber cambiado sus hábitos de consumo por la situación económica. Lo preocupante es que el ajuste ya no es solo en gastos superfluos o salidas, sino que ha llegado a bienes básicos como la carne, la ropa y el pago de servicios. La capacidad de ahorro está en su punto más bajo (menos del 20%) y la mayoría declara que apenas llega a fin de mes. 0cho de cada 10 es bastante transversal a todos los sectores sociales.

¿Y qué pasa cuando la pregutna es “cuánto tiempo más aguanta”?

La paciencia tiene matices según el sector social. Mientras que en el número global un 40% dice que podría aguantar más de un año, en los sectores más bajos ese margen cae drásticamente y muchos señalan que su límite son seis meses. Para el 70% de la población, el principal problema personal es de índole económica: ingresos, inflación y, crecientemente, el miedo al desempleo.

Con panorama, ¿cuál es el nivel de apoyo real que mantiene el oficialismo? Es un dato clave para el mercado, que descuenta reelección.

El Gobierno retiene un 37% de aprobación y un 42% de los encuestados elegiría al mismo equipo de gestión si las elecciones fueran mañana. Existe un núcleo que pide cambios en las políticas económicas para que la estabilización llegue al bolsillo, comparando la situación con un maratonista que necesita una "botellita de agua" para terminar la carrera.

¿Y qué pasa con la oposición, el temor de los inversores, frente a este escenario?

El oficialismo cuenta con la ventaja de tener una oferta única y homogénea. Del otro lado, el 55% que quiere un cambio total está fragmentado, sin proyectos claros ni liderazgos definidos. La mayoría de las opciones opositoras son percibidas como un intento de volver al pasado, algo que la sociedad ha rechazado en las últimas dos elecciones.

¿Qué rol juegan los más jóvenes en este nuevo mapa político?

Los menores de 40 años representarán casi el 53% del padrón el año que viene. Es una generación mucho más pragmática y estratégica que ideológica; buscan resultados económicos y una inserción internacional redituable sin importar el signo político del socio. Están más atados a ideas que a personas, lo que los hace un electorado menos previsible.

¿Cómo definirías, entonces, el humor social actual y sus principales amenazas?

La sociedad está preocupada por el futuro y angustiada por el presente. Además de la inflación, han escalado en el podio de preocupaciones la corrupción y la inseguridad, las cuales son leídas por la gente como causas y consecuencias del malestar económico. Por ahora, el panorama está estabilizado pero "congelado", dependiendo críticamente de que la estabilización económica se traduzca en una mejora real para el bolsillo de la gente.