Viajar como en un hotel cinco estrellas pero en el aire: las aerolíneas redoblan las opciones en business class
Asientos cama, menús de autor y vajilla de diseño ya son parte de las propuestas para tentar a quienes eligen pagar más. Business dejó de ser un lujo discreto para transformarse en el corazón del negocio.

Si volar en clase turista te parece igual que hace 20 años, es porque realmente lo es. A veces hay un poco más de espacio para las piernas —pagando un extra, claro— y otras veces, incluso menos. El café sigue siendo malo, los bebés lloran, y la turbulencia, bueno, sigue sacudiendo como siempre.

Los asientos baratos siguen sintiéndose baratos, incluso en aviones nuevos y en muchos vuelos largos, por una razón bastante simple: las aerolíneas no ganan mucho dinero con los pasajeros de clase turista. 

Esto no cambió ni siquiera con los recortes en el equipaje y los refrigerios a bordo. La verdadera ganancia está adelante, en la cabina premium. Por eso, las compañías compiten para ofrecer cada vez más comodidades a quienes pagan por volar en clase ejecutiva o primera.

Un estudio de la firma de datos de viajes Trondent Development Corp muestra que los pasajeros de clase ejecutiva generan el 75% de las ganancias de una aerolínea, aunque representan apenas el 12% del total de viajeros. Además, por cada dólar que las aerolíneas invierten en mejorar la experiencia de quienes viajan por trabajo, obtienen US$ 15 en ganancias.

"Los viajeros globales lo esperan", dijo David Pacey, vicepresidente ejecutivo y director de servicio a bordo y salas VIP de Korean Air, durante una entrevista en abril de 2025 en Seúl. "Esperan una clase superior en todo. Incluso se está retrasando la entrega de aviones porque están modernizando la parte delantera, lo cual lleva mucho tiempo y tienen que equilibrar el peso correctamente. Es un segmento mucho más lucrativo. Tenemos que mejorar constantemente".

¿Chuletas de cordero en el cielo? Para los pasajeros de primera clase, no es descabellado.
Korean Air.

En 2024, la aerolínea renovó todos sus servicios de alta gama, desde clase ejecutiva hasta primera clase, incluyendo sus exclusivas salas VIP. Y no se trató solo de cambiar unos aperitivos. El chef coreano Saekyeong Kim, del reconocido restaurante Cesta de Seúl, se sumó a la compañía hace dos años como consultor para diseñar un menú completamente nuevo.

Pacey lo conoció a través del chef de su propio restaurante, quien ya admiraba los filetes madurados en seco de Kim y sus guarniciones creativas. "Le pregunté si conocía a alguien que pudiera ayudarnos a desarrollar un nuevo menú para Korean Air", contó Pacey. "Y me dijo: '¿Por qué no lo hago yo?'. ¡Genial!".

En marzo de 2025, el menú de primera clase se amplió con nuevos aperitivos y platos principales. Incluye bibimbap de res marmoleada, costillas cocidas a fuego lento, kimchi con mostaza, arroz con pulpo y abulón. Todo se sirve en vajilla de Armani Casa o porcelana Bernardaud. También se renovaron los cubiertos y las copas de vino.

La aerolínea rediseñó su flota de 12 aviones Boeing 787-10 para sumar más asientos Prestige Suites 2.0, que incluyen camas extensibles de 1,90 metros y paneles de 1,20 metros de altura. Además, mejoró el neceser, el colchón y los pijamas que ofrece en clase ejecutiva.

Pacey relacionó este cambio con las secuelas de la pandemia: “Creo que tal vez todos estuvimos encerrados tanto tiempo que fue como un YOLO [solo se vive una vez]”. Para los clientes, eso se tradujo en una mayor oferta de asientos premium y en "gente que quería tener una nueva experiencia".

Las compañías compiten para ofrecer cada vez más comodidades a quienes pagan por volar en clase ejecutiva o primera.

La competencia por captar viajeros premium se volvió cada vez más intensa

Las aerolíneas ponen especial esfuerzo en destacarse en la clase ejecutiva, un segmento que apareció en Europa en la década del 70, cuando empezó a caer la demanda de pasajes en primera clase. Los asientos económicos apenas alcanzan para cubrir los costos operativos y suelen estar subvencionados por las categorías superiores. 

El gasto que implica ofrecer una experiencia premium es mínimo en comparación con lo que cobran, por eso las cabinas de gama alta suelen representar la mayor parte de los ingresos y las ganancias de una aerolínea.

Air France, que lidera este segmento desde hace años, presentó en 2025 su nueva clase ejecutiva en los Boeing 777-300. Incluye menús diseñados por el chef singapurense Julien Royer, que tiene tres estrellas Michelin, y vinos seleccionados por Xavier Thuizat, sommelier jefe del Hotel de Crillon. Por su parte, la startup taiwanesa de lujo Starlux lanzó nuevos asientos de primera clase y clase ejecutiva en sus Airbus A350-900. Incorporó butacas abovedadas dispuestas en espiga, kits de cuidado de la piel de alta gama y wifi gratuito de alta velocidad.

American Airlines presentó una nueva clase ejecutiva en sus aviones Airbus A321XLR, un modelo de fuselaje largo y angosto que necesita menos pasajeros para cubrir los costos operativos en rutas transatlánticas desde el noreste de Estados Unidos o en trayectos hacia Sudamérica desde el sur del país. Sin embargo, para que la estrategia sea viable, esos pasajeros deben pertenecer a la clase ejecutiva o, al menos, a la económica premium.

"Están aprovechando la oportunidad para usar este avión como el que volará las rutas de larga distancia con demanda de asientos reclinables en clase ejecutiva, como Nueva York a Los Ángeles", escribió el especialista en aviación Gary Leff en una columna publicada en diciembre en View from The Wing.

Singapore Airlines mantiene sus menús de primera clase y clase ejecutiva en lo más alto gracias a su Panel Culinario Internacional, un grupo de chefs de distintas partes del mundo que colabora con el equipo propio de la aerolínea. Turkish Airlines, por su parte, sumó a una chef con estrella Michelin para su campaña "Restaurante en el Cielo". Trabajó junto a los cocineros de la compañía en Estambul para fusionar su cocina tailandesa y china con la gastronomía turca.

En junio de 2025, All Nippon Airways (ANA) de Japón presentó THE Room FX, su nueva propuesta de clase ejecutiva. Según la compañía, se trata del "asiento más grande del mundo en clase ejecutiva internacional en un avión de tamaño mediano". La cabina incorpora amplios asientos tipo sofá, puertas privadas y nueva tecnología a bordo de los Boeing 787-9

"Esta es la primera renovación de nuestros asientos de clase ejecutiva para aviones de tamaño mediano en una década", señaló la aerolínea en un comunicado. Explicó que el segmento resulta "crucial para la diferenciación de productos y servicios", y que, ante la presencia de competidores de cinco estrellas como Japan Airlines, Cathay Pacific y Singapore Airlines, era momento de actualizar su oferta.

Una nueva categoría para quienes vuelan en las alturas

Wade Black quiere crear una clase de vuelo completamente distinta, ubicada entre la primera clase tradicional y los jets privados. Cofundó Magnifica Air, una empresa que está comprando una flota de aviones corporativos Airbus para remodelarlos y transformarlos en aeronaves de "clase privada", con capacidad para solo 54 pasajeros.

El objetivo es comenzar a operar rutas entre las principales ciudades de Estados Unidos en 2027, con pasajes que costarán aproximadamente el doble que los de primera clase.

Air France, que lidera este segmento desde hace años, presentó en 2025 su nueva clase ejecutiva en los Boeing 777-300.

El interés por los viajes de alto nivel atraviesa a toda la industria, según explicó Black en una entrevista telefónica. “Hay una alta demanda de alojamiento premium. Las aerolíneas están agregando más asientos en primera clase y todo el modelo de la aerolínea de clase baja está quedando en el camino. La gente quiere más, quiere servicio, quiere comodidad, quiere espacio. Y pueden permitírselo”.

A pesar del aumento en los precios de los vuelos, los viajeros aseguran que piensan volar más en 2026. Una encuesta de Internova Travel Group reveló que el 27% de los pasajeros planea tomar más vuelos este año.

Black asegura que la demanda crece gracias a los "viajeros aspirantes", personas dispuestas a ahorrar con tal de acceder a una experiencia de viaje superior. “Están renunciando a comprar casas o a realizar otras inversiones de capital y derrochando en experiencias. Sentíamos que el mercado de lujo no estaba siendo realmente abordado, sobre todo en Estados Unidos. Cuando era más joven, viajar en avión era todo un acontecimiento”, recordó.

Con información de Forbes US.