La Luna llena del Esturión dejó una de las imágenes astronómicas más impactantes de agosto. Un eclipse lunar parcial cubrió cerca del 96% del disco lunar con la sombra de la Tierra y tiñó gran parte de su superficie de tonos rojizos y cobrizos, un efecto que suele llamarse popularmente "Luna de Sangre".
El fenómeno pudo verse desde América del Norte, América del Sur, Europa y África. En el momento de mayor oscuridad, apenas una franja equivalente al 4% de la Luna quedó expuesta a la luz solar directa. El resto adquirió su particular color debido a la luz del Sol que atravesó la atmósfera terrestre antes de alcanzar la superficie lunar.
En la Argentina, el eclipse pudo observarse durante la noche del 27 y la madrugada del 28 de agosto. En Buenos Aires, el fenómeno comenzó a las 22:23, alcanzó su punto máximo a la 1:12 y finalizó a las 4:01, según Timeanddate.com. La Luna llena, en tanto, alcanzó su fase completa exacta a la 1:18, hora argentina.
El eclipse tuvo una duración total de 5 horas y 38 minutos. En Europa occidental y África occidental, el fenómeno pudo observarse durante la madrugada, antes de que la Luna se ocultara en el horizonte.
El evento coincidió, además, con pronósticos de auroras boreales para los estados del norte de Estados Unidos durante el fin de semana y con los preparativos de la NASA para el lanzamiento del Telescopio Espacial Roman, un observatorio espacial diseñado para estudiar, entre otros fenómenos, la energía oscura y los planetas fuera del sistema solar.
Por qué se la conoce como Luna del Esturión
La luna llena de agosto es conocida popularmente como Luna del Esturión, un nombre que proviene de pueblos indígenas de Norteamérica y hace referencia a la abundancia de esturiones, grandes peces de agua dulce de cuerpo alargado, en los lagos y ríos de esa región durante esta época del año.
También existen otros nombres asociados al mismo fenómeno. Entre ellos figuran la Luna del Maíz Verde y la Luna de los Granos, expresiones relacionadas con los ciclos de cosecha propios del final del verano en el hemisferio norte.
En esta ocasión, la Luna permaneció en la sombra de la Tierra durante buena parte del eclipse. Nuestro planeta quedó situado entre el Sol y la Luna, proyectando su sombra sobre la superficie lunar. Aunque no se trató de un eclipse total, la profundidad del fenómeno hizo que casi todo el disco lunar adquiriera un tono oscuro y cobrizo.
El color exacto de una "Luna de Sangre" no siempre es el mismo. Puede variar según la cantidad de polvo y nubes presentes en la atmósfera terrestre, que filtran la luz solar antes de que esta alcance la Luna eclipsada. Por ese motivo, la superficie puede adquirir tonalidades que van del cobre apagado al naranja o al rojo intenso.
A medida que avanzó el eclipse, también se pudo apreciar el borde curvo de la sombra terrestre sobre la Luna. Los observadores más experimentados pudieron distinguir una tenue banda turquesa entre la zona brillante y la región rojiza. Ese color aparece cuando la luz del Sol atraviesa la estratosfera terrestre, una capa de la atmósfera donde se concentra buena parte del ozono, antes de alcanzar la superficie lunar.
Un eclipse del 96% y qué sigue en el cielo nocturno
La gran extensión de la sombra de la Tierra permitió que el eclipse fuera visible desde todo el hemisferio que se encontraba de noche durante el fenómeno. Las imágenes más llamativas aparecieron cerca del máximo, cuando aproximadamente el 96% del disco lunar quedó cubierto por la parte más oscura de la sombra de la Tierra.
La Luna del Esturión apareció apenas 16 días después del eclipse solar total del 12 de agosto de 2026. Ambos fenómenos estuvieron relacionados con una misma alineación entre el Sol, la Luna y la Tierra, conocida entre los astrónomos como sizigia, término que describe la disposición de tres cuerpos celestes prácticamente en una misma línea.
El calendario de eclipses mantendrá una actividad intensa durante los próximos años. Entre agosto de 2026 y julio de 2028, la Tierra tendrá tres eclipses solares totales y tres eclipses anulares, estos últimos conocidos como "anillos de fuego" porque la Luna no cubre por completo al Sol y deja visible un anillo luminoso a su alrededor. La secuencia incluirá una cantidad poco habitual de eclipses visibles desde distintas regiones del mundo, algo que no ocurría desde hacía décadas.
Para ver otro eclipse lunar total, sin embargo, habrá que esperar más tiempo: el próximo está previsto para la víspera de Año Nuevo de 2028.
Antes llegará otro de los acontecimientos habituales del calendario lunar. La próxima luna llena será la Luna de la Cosecha, el 26 de septiembre de 2026. Después habrá otros fenómenos astronómicos, entre ellos la oposición de Saturno del 4 de octubre, momento en el que el planeta se ubicará frente al Sol visto desde la Tierra y alcanzará condiciones favorables para su observación, además de varias conjunciones cercanas de la Luna con planetas brillantes.
*Esta nota fue publicada originalmente en Forbes.com.