Este domingo, Buenos Aires volvió a llenarse de corredores. Desde primera hora, 16.384 atletas participaron de una nueva edición de la Maratón Internacional de Buenos Aires, pero entre las cifras que dejaron los 42 kilómetros hubo una especialmente significativa: 5.769 inscriptos llegaron desde el exterior.
Representaron el 35,2% del total. Es decir, más de uno de cada tres corredores llegó desde otro país para participar de una competencia que atravesó Palermo, Recoleta, Retiro, Puerto Madero y La Boca, además de algunos de los principales íconos turísticos de la ciudad.
La dimensión internacional también quedó reflejada en el podio. Entre los hombres ganó el keniano Bethwel Kibet Chumba, con un tiempo de 2 horas, 8 minutos y 22 segundos, mientras que entre las mujeres se impuso su compatriota Rebecca Kangogo Chesir, que además estableció un nuevo récord del circuito con 2 horas, 23 minutos y 31 segundos.
El boom de viajar para correr
El fenómeno ya tiene nombre: "race-cations", una combinación de race y vacation. Son viajes en los que una maratón, media maratón u otra competencia funciona como disparador para visitar una ciudad y sumar gastronomía, cultura o paseos antes o después de correr.
Los números muestran hasta qué punto creció el interés. Según datos de Bókun, compañía perteneciente a Tripadvisor, las búsquedas en Google de "marathon abroad" aumentaron alrededor de 1.255% durante el último año y alcanzaron un máximo histórico en 2026. Al mismo tiempo, las consultas sobre itinerarios de apenas 24 horas en algunas ciudades que reciben grandes competencias crecieron hasta 500%.
Buenos Aires ofrece una fotografía concreta de esa tendencia. De los 16.384 inscriptos en los 42K, 10.615 fueron argentinos y 5.769 extranjeros provenientes de 64 países; Brasil encabezó ampliamente la participación internacional con 2.769 corredores.
"El maratón es un evento de Buenos Aires para Argentina y el mundo. Corrieron 6 mil atletas de otros países y además de atraer turismo, la carrera genera actividad económica, un gran logro para la Ciudad", sostuvo el jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, durante la premiación.
El movimiento, además, no empezó este fin de semana. El 23 de agosto, apenas cuatro semanas atrás, la Media Maratón de Buenos Aires reunió a 31.500 participantes, entre ellos alrededor de 6.000 extranjeros, con una fuerte presencia de corredores de Brasil, Uruguay y Chile. Aquella carrera también dejó una marca de alcance internacional: el etíope Yomif Kejelcha estableció un nuevo récord mundial de media maratón, con un tiempo de 56 minutos y 51 segundos.
Entre los 21K y los 42K, entonces, Buenos Aires acumuló casi 48.000 inscripciones en menos de un mes. No se trata de visitantes únicos —una misma persona pudo participar de ambas pruebas—, pero el volumen, sumado a un récord mundial en los 21K y un nuevo récord femenino del circuito en los 42K, permite dimensionar el peso que adquirieron las dos principales competencias de running de la ciudad.
Correr Buenos Aires
Parte del atractivo está también en el recorrido. Los 42K largaron desde Figueroa Alcorta y Dorrego y atravesaron Palermo, Recoleta, Retiro, Puerto Madero y La Boca, con pasos por el Obelisco, el Teatro Colón, la Casa Rosada, la Catedral Metropolitana y el Puente de la Mujer.
Para quien llega desde otro país, la carrera ofrece una manera particular de atravesar Buenos Aires: 42 kilómetros entre algunos de sus lugares más reconocibles. Alrededor de esa experiencia aparecen además hoteles, restaurantes, museos y recorridos que permiten extender el viaje más allá de la competencia.
Durante años, correr maratones emblemáticas como Nueva York, Berlín, Londres o Chicago fue un objetivo en sí mismo para miles de aficionados. La expansión de las race-cations empieza a invertir también esa lógica: ya no se trata solamente de viajar para correr, sino de elegir dónde correr como una forma de decidir el próximo viaje.