Por qué algunos CEO se sienten más cansados durante las vacaciones que en el trabajo
Una pausa lejos de la rutina puede provocar un efecto inesperado entre quienes ocupan puestos de máxima responsabilidad, y la ciencia aporta pistas para entenderlo.

Julian Hayes II Colaborador

Los CEOs y altos ejecutivos pueden descubrir durante sus vacaciones un desgaste que pasó inadvertido durante meses de trabajo intenso. Jornadas extensas, viajes, reuniones y responsabilidades fuera de horario acumulan un cansancio físico y mental que muchas veces recién aparece cuando baja el ritmo. Ese contraste explica por qué algunos llegan al descanso al borde del burnout.

Después de semanas, meses y, a veces, años de reuniones de directorio, llamadas con inversores, viajes, cenas hasta tarde y eventos familiares perdidos, el desgaste se acumula. A eso se suman decisiones que acompañan al CEO a su casa mucho después de que termina la jornada laboral, por lo que las vacaciones deberían traer alivio.

La computadora se cierra, la agenda por fin muestra algunos espacios en blanco y, por primera vez en mucho tiempo, no hay ningún compromiso inmediato. Sin embargo, ese freno puede dejar al descubierto un cansancio que la rutina y las exigencias laborales mantuvieron oculto.

Cómo el burnout permanece oculto durante los períodos de alto rendimiento

Dirigir una empresa de 200 personas, gestionar la relación con el directorio, mantener la moral del equipo en períodos difíciles, viajar con frecuencia y, al mismo tiempo, transmitir calma es una situación habitual para muchos líderes.

El burnout puede hacerse evidente recién cuando baja la exigencia y el descanso deja al descubierto un desgaste que la rutina suele ocultar. (Foto: Pexels)

Esta dinámica explica, en parte, por qué el burnout puede resultar difícil de detectar entre estos ejecutivos. La capacidad para tolerar el malestar y sostener un alto nivel de exigencia suele ser, precisamente, una de las características que los llevaron a los puestos de mayor responsabilidad. El cargo también implica una sucesión constante de urgencias, estímulos y decisiones, por lo que la atención permanece durante largos períodos centrada en problemas, personas y situaciones externas.

Una investigación publicada en Frontiers in Psychology respalda la importancia de tomar distancia del trabajo. Un metaanálisis que incluyó a más de 38.000 empleados reveló que un mayor desapego psicológico, es decir, la capacidad de desconectarse mentalmente de las obligaciones laborales fuera de horario, se relacionó con menos agotamiento y fatiga, mejor descanso, mayor bienestar y una sensación más fuerte de recuperación.

En cambio, la adicción al trabajo y el exceso de compromiso dificultaron esa desconexión. Para los CEOs, el problema puede ser todavía mayor, porque sus responsabilidades rara vez terminan al final de la jornada y el cansancio puede pasar a formar parte de su rutina sin que lleguen a advertirlo.

Las vacaciones pueden revelar una deuda de descanso provocada por el burnout

Uno de los ámbitos en los que el desgaste acumulado se vuelve más evidente es el sueño. Años de noches cortas por viajes, estrés y otras exigencias pueden hacer que dormir poco empiece a percibirse como algo normal.

Una investigación publicada en el Journal of Sleep Research reveló que los participantes que durante una semana pasaron cinco o siete horas por noche en la cama experimentaron una caída en su rendimiento. Varias noches de sueño reparador no bastaron para que recuperaran por completo sus niveles iniciales.

Por eso, un líder puede dormir más durante las vacaciones y aun así sentirse cansado. Unas pocas noches de buen descanso no compensan meses o años de recuperación insuficiente. Ese desgaste acumulado funciona como una deuda de descanso que el cuerpo y la mente no saldan de un día para otro.

El cansancio sostenido puede volverse parte de la rutina hasta que una pausa obliga al cuerpo y a la mente a mostrar el desgaste acumulado. (Foto: Pexels)

Aun así, las vacaciones tienen efectos positivos. Un metaanálisis de 32 estudios, publicado en 2025 en el Journal of Applied Psychology, detectó una mejora considerable en el bienestar de los empleados. En promedio, esos niveles se mantuvieron por encima de los registrados antes del descanso durante 21 días.

Unas vacaciones no solucionan el burnout de un ejecutivo

Para CEOs, fundadores y otros líderes con grandes responsabilidades, la identidad suele quedar muy ligada a la empresa y, muchas veces, existe poco espacio para admitir el cansancio, las dudas o, simplemente, que algo no está bien.

Las vacaciones pueden aliviar el agotamiento, pero no resuelven por sí solas sus causas. También pueden servir como señal de alerta, ya que si una persona necesita varios días para empezar a sentirse descansada, sus hábitos de recuperación durante el resto del año probablemente necesiten cambios.

Los deportistas alternan etapas de mayor exigencia con períodos de menor carga y descanso, porque sostener un esfuerzo máximo de manera permanente resulta contraproducente. Los líderes pueden aplicar un principio similar en sus semanas de trabajo.

Eso puede incluir reservar tiempo para hacer ejercicio, fijar límites a las comunicaciones laborales, conservar actividades e intereses por fuera del trabajo, sumar descanso después de viajes exigentes y darle al sueño la misma importancia que a cualquier otro factor que influya en el rendimiento.

Quienes cuidan su salud con la misma seriedad que dedican a los ingresos, el capital, el talento y las operaciones tienen más posibilidades de mantener el burnout bajo control. Así, reducen el riesgo de que el agotamiento se transforme en una condición permanente de trabajo.

*Esta nota fue publicada originalmente en Forbes.com.