Antes de trazar planes o revisar balances, los altos mandos deberán mirar hacia adentro. Fatiga, decisiones desacertadas y estructuras frágiles suelen anticipar los tropiezos. Resetearse a tiempo puede marcar la diferencia.
Apunta a una transformación cultural en las organizaciones, donde la personalización y la autonomía de cada integrante pasan de ser conceptos decorativos a cimientos reales para equipos más creativos, resilientes y capaces de sostener su rendimiento a largo plazo.
La inteligencia artificial no solo cambia procesos, también redefine equipos, roles y mentalidades. Su advertencia apunta directo a quienes ocupan posiciones de conducción.
La incertidumbre global, el avance de la inteligencia artificial y la pérdida de rumbo dentro de las empresas minan el ánimo y la motivación en todos los niveles.