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Forbes Argentina

El ex CEO de Indeed explica por qué dejó la empresa para defender a los trabajadores frente a la IA

Chris Hyams, ex director ejecutivo de Indeed.
Foto: Chris Hyams.
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Chris Hyams abandonó la dirección de una de las mayores plataformas de empleo del mundo para dedicarse a la enseñanza y promover un desarrollo más responsable de la IA.

Después de 15 años en Indeed, seis de ellos como director ejecutivo, Chris Hyams decidió abandonar la compañía en junio de 2025 para dedicarse a promover un uso más responsable de la inteligencia artificial. El empresario, de 59 años, cuestiona la presión de Silicon Valley para reemplazar a los trabajadores mediante esta tecnología y ahora enseña sobre sus riesgos éticos en la Universidad Huston-Tillotson, en Austin, Texas. Su objetivo es evitar que los avances de la IA profundicen las desigualdades laborales y beneficien únicamente a un pequeño grupo de empresarios.

La decisión sorprendió por la trayectoria que había construido. Durante tres décadas trabajó en el sector tecnológico y llegó a dirigir una de las plataformas de empleo más grandes del mundo, con 680 millones de perfiles de personas que buscan trabajo, más de 3,5 millones de empleadores y una plantilla que supera los 10.000 empleados.

Durante su gestión, Hyams participó en el desarrollo de distintas herramientas basadas en IA, entre ellas Pathfinder, un sistema que analiza las habilidades de los usuarios para ayudarlos a identificar nuevas oportunidades profesionales, tanto dentro de su sector como en otras actividades.

"Nunca amé tanto un trabajo ni una misión", recordó sobre su paso por Indeed. Sin embargo, a medida que la inteligencia artificial comenzó a transformar el mercado laboral, también comenzó a cuestionar el discurso de las principales empresas tecnológicas sobre un futuro en el que buena parte del trabajo humano sería reemplazada por máquinas.

Hyams dirigió Indeed durante seis años y participó en el desarrollo de herramientas de inteligencia artificial para la búsqueda de empleo. (Foto: LinkedIn de Chris Hyams)

Para Hyams, esa visión responde en gran medida a la presión de los inversores por mejorar la eficiencia de las compañías. "En muchas empresas estadounidenses, la presión de los directorios y los inversores es para ser más eficientes. Y eso significa despedir a más personas y reemplazarlas con IA", sostuvo.

El exdirectivo considera que el camino debería ser diferente. "Necesitamos más personas trabajando junto con la IA, en lugar de ser reemplazadas por ella", afirmó. Esa convicción lo llevó a dejar su puesto y buscar otra manera de influir en el desarrollo de la tecnología.

Actualmente, integra el consejo directivo de Huston-Tillotson, una universidad privada históricamente vinculada con la comunidad afroamericana, donde también se desempeña como profesor visitante. Ahí trabaja con estudiantes en la ética de la inteligencia artificial y en las decisiones necesarias para que sus beneficios lleguen a más personas.

"Quiero dedicar todo mi tiempo y energía a ayudar a la gente a comprender los posibles peligros del camino que estamos siguiendo y cómo podemos mejorarlo", explicó. También planteó una pregunta que resume sus preocupaciones. "¿Cómo podemos asegurar que esta tecnología con un potencial extraordinario beneficie realmente a todos y no solamente a un pequeño grupo de multimillonarios que compiten ferozmente por convertirse en billonarios?", preguntó.

El ex CEO dejó Indeed en junio de 2025 para dedicarse a promover un desarrollo de la inteligencia artificial más responsable. (Foto: LinkedIn de Chris Hyams)

Por qué decidió dejar Indeed después de 15 años

Hyams explicó que su salida respondió a una combinación de factores personales, políticos y profesionales. Durante su carrera aprendió que todos los trabajos tienen aspectos positivos y otros desgastantes. Sin embargo, ayudar a millones de personas a encontrar empleo era una motivación que compensaba las dificultades de dirigir una compañía.

Esa percepción comenzó a cambiar en 2025. Según contó, el nuevo escenario político estadounidense complicó uno de los aspectos de su trabajo que más valoraba, las iniciativas de diversidad, equidad e inclusión (DEI). Para el ex CEO, esos programas eran fundamentales para la misión de Indeed. Consideraba que el acceso al empleo tenía consecuencias directas en otras desigualdades, como las relacionadas con la vivienda, la educación, la salud y el sistema de justicia.

Hyams cuestionó las medidas del gobierno de Donald Trump contra las políticas de diversidad e inclusión. Según su interpretación, esas decisiones dificultaron que las instituciones públicas y privadas continuaran trabajando por la equidad sin exponerse a posibles consecuencias. "Se volvió casi imposible hacerlo sin poner en riesgo a la empresa", explicó al recordar las circunstancias que influyeron en su salida.

Al mismo tiempo, le preocupaba el creciente entusiasmo de Silicon Valley por un futuro en el que las personas necesitarían trabajar cada vez menos gracias a la inteligencia artificial. Hyams rechazaba esa perspectiva y tampoco quería continuar en un puesto en el que tuviera que discutir con los inversores sobre la conveniencia de reemplazar a los empleados.

Hyams cuestionó las políticas de Trump sobre diversidad e inclusión, que consideraba fundamentales para facilitar el acceso al empleo. (Foto: LinkedIn de Chris Hyams)

Su decisión estuvo relacionada con ambas preocupaciones. Quería conservar la libertad de cuestionar el rumbo de la industria y dedicar sus esfuerzos a promover una tecnología que ayudara a los trabajadores.

Por qué considera que la inteligencia artificial puede profundizar las desigualdades

Uno de los temas principales que Hyams aborda en sus clases es el impacto de la inteligencia artificial en los derechos civiles y humanos. Para él, el problema comienza con los datos utilizados para desarrollar estos sistemas. Su argumento es que la inteligencia artificial aprende a partir de información que refleja las desigualdades existentes en la sociedad. Si esos datos contienen sesgos relacionados con el género, la raza o la situación económica, los sistemas pueden reproducirlos y amplificarlos.

"La IA no inventó ninguno de los problemas que vemos ahora", explicó. Según señaló, las desigualdades en el empleo, la salud, la vivienda, el sistema financiero y la justicia existen desde hace mucho tiempo. Internet amplificó muchas de ellas y las redes sociales agravaron otras. Hyams teme que la inteligencia artificial lleve ese proceso todavía más lejos. Explicó que cuando se construyen sistemas automatizados a partir de datos que contienen prejuicios, esos mismos patrones pueden manifestarse en las decisiones y los resultados generados por la tecnología.

El exdirectivo sostuvo que diversas investigaciones muestran que las técnicas de aprendizaje automático y los modelos actuales de IA generativa pueden reproducir y agravar esas desigualdades. También advirtió sobre la dificultad de atribuir responsabilidades cuando las decisiones recaen en manos de sistemas automatizados.

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Hyams advierte que los sistemas de IA pueden reproducir y amplificar los prejuicios presentes en los datos utilizados para entrenarlos. (Foto: Pexels)

Como ejemplo, mencionó la discriminación laboral. Si una empresa discrimina a mujeres, a personas de distintas comunidades raciales o a trabajadores con discapacidad, existen leyes estadounidenses que permiten iniciar acciones judiciales en determinadas circunstancias. Sin embargo, Hyams cuestionó la actuación de la Comisión para la Igualdad de Oportunidades en el Empleo (EEOC) durante el gobierno de Trump y sostuvo que la falta de controles sobre la inteligencia artificial podría agravar el problema.

Desde su perspectiva, si los sistemas automatizados reproducen prácticas discriminatorias sin una regulación adecuada, será más difícil determinar quién debe responder por sus consecuencias. Por eso considera que la inteligencia artificial representa uno de los principales desafíos actuales para los derechos civiles y humanos. Su preocupación abarca prácticamente todos los ámbitos en los que ya existen desigualdades.

Aun así, Hyams aclaró que sus críticas no están dirigidas contra la tecnología en sí misma. El problema, según su visión, radica en las decisiones de quienes la desarrollan y la controlan. "Si estamos creando la tecnología más poderosa que la humanidad haya inventado, deberíamos tratarla con el mayor cuidado y respeto posible", sostuvo.

En cambio, considera que ciertos sectores de Silicon Valley y del gobierno estadounidense priorizan acelerar el desarrollo de la inteligencia artificial y eliminar las medidas de seguridad. Una estrategia que calificó como profundamente irresponsable.

Lo que sus alumnos le enseñaron sobre los prejuicios de la IA

Su experiencia como docente también modificó la manera en que comprende estos problemas. Aunque llevaba años investigando los sesgos de los sistemas tecnológicos, descubrió que las experiencias personales de sus estudiantes podían evidenciar situaciones que él no había identificado.

Como profesor en Huston-Tillotson, el exdirectivo analiza con sus alumnos los riesgos éticos de la inteligencia artificial. (Foto: LinkedIn de Chris Hyams)

En una de sus primeras clases sobre el tema, les pidió que utilizaran ChatGPT para buscar ejemplos de prejuicios en las respuestas de la inteligencia artificial. Después debían compartir los resultados y explicar cómo habían llegado a ellos.

Una estudiante decidió comprobar qué ocurría cuando le pedía al sistema que generara imágenes de determinados tipos de cabello. Primero intentó obtener respuestas abiertamente racistas, pero no lo consiguió. Luego le pidió que creara una imagen de una persona con "buen pelo". Según relató Hyams, ChatGPT generó una mujer blanca con cabello negro, largo y lacio. Cuando la estudiante solicitó una imagen de alguien con "mal pelo", el resultado fue una mujer blanca con rastas.

El ejercicio permitió abrir una discusión sobre los prejuicios culturales asociados a la apariencia y a las características que suelen considerarse aceptables o profesionales. Explicó que el sistema parecía tener restricciones para evitar respuestas abiertamente racistas, pero aun así reproducía determinados estereotipos al generar imágenes.

De trabajar con personas con adicciones a dirigir una empresa tecnológica

La decisión de dejar Indeed también forma parte de una trayectoria profesional marcada por cambios importantes. Antes de llegar al mundo tecnológico, Hyams trabajó en programas de recuperación de adicciones, fue profesor de educación especial en una escuela secundaria y se dedicó a la música.

Su relación con el trabajo fue influida por su historia familiar. Sus abuelos se conocieron en el Bronx en 1940, cuando ambos participaban en la organización de trabajadores sindicalizados. Su bisabuelo también estuvo involucrado en la organización de mineros del carbón en Pensilvania.

Antes de llegar a Indeed, Hyams trabajó en educación especial, recuperación de adicciones y desarrollo de software. (Foto: Indeed)

Hyams recordó una enseñanza de su abuelo. Le decía que, sin importar si una persona era astronauta de la NASA o se encargaba de limpiar sus instalaciones, debía tratar su trabajo como si fuera el más importante del mundo. Esa idea acompañó sus decisiones profesionales. Según contó, nunca tuvo un plan de carrera a diez años y, en cada actividad que emprendía, imaginaba que podría dedicarse a ella durante el resto de su vida.

Después de trabajar en la recuperación de adicciones y en educación, se mudó a Los Ángeles porque su esposa comenzó estudios de posgrado. Ahí pasó el último año de vida de su abuelo trabajando con él y posteriormente intentó dedicarse a la música a tiempo completo. Más adelante, su esposa consiguió un puesto en la Universidad Rice, en Houston, y la pareja volvió a mudarse. Gracias a ese trabajo, Hyams tuvo la posibilidad de retomar sus estudios y decidió probar con la informática en 1993.

La experiencia le gustó tanto que pensó en cursar un doctorado y dedicarse a la enseñanza. Sin embargo, recibió una oferta para trabajar en Trilogy, una pequeña empresa tecnológica de Austin. Su idea original era permanecer un año, pagar sus deudas y luego regresar a la universidad. Pero volvió a cambiar de rumbo.

Empezó como programador y terminó ocupando puestos de gestión, aunque inicialmente no tenía interés en dirigir equipos. Alrededor del año 2000, trabajaba con empleados mucho más jóvenes y la compañía necesitaba a alguien que asumiera responsabilidades de liderazgo. En apenas 11 meses pasó de dirigir a 15 personas a 45 y finalmente a ocupar una vicepresidencia con 300 empleados a cargo.

Hyams desarrolló parte de su carrera en Trilogy, donde pasó de programador a vicepresidente con 300 empleados a cargo. (Foto: Indeed)

Hyams recordó esa progresión con humor y aseguró que decía más sobre la falta de madurez de la empresa que sobre sus propias capacidades. La experiencia terminó por consolidar su carrera en tecnología, aunque nunca abandonó la idea de que cada trabajo debía representar una oportunidad para ser útil.

Qué aprendió sobre empezar de nuevo y cambiar de profesión

Después de tantos cambios, Hyams considera que una de las principales ventajas de comenzar en una actividad desconocida es la posibilidad de cuestionar prácticas que otras personas dan por sentadas.

Reconoció que no todos tienen la libertad de elegir cuándo cambiar de trabajo, sobre todo en un mercado donde muchas personas pierden sus empleos y deben encontrar nuevas alternativas. Sin embargo, su experiencia le enseñó que los conocimientos adquiridos en una profesión pueden resultar valiosos en otras, incluso cuando las actividades parecen completamente diferentes.

Después de 15 años en Indeed, por ejemplo, sintió que conocía en profundidad el funcionamiento de la compañía. Esa experiencia también podía dificultarle cuestionar ciertas decisiones o imaginar formas distintas de trabajar. En cambio, cuando llegó a Indeed o cuando comenzó su emprendimiento anterior, no tenía problemas en hacer preguntas que podían parecer ingenuas. Esa falta de familiaridad le permitía observar situaciones desde otra perspectiva. "La experiencia es valiosa, pero también puede cegarte e impedirte pensar en una nueva forma de hacer las cosas", explicó.

Indeed CEO Chris Hyams
Después de 15 años en Indeed, Hyams sostiene que cambiar de profesión permite incorporar nuevas perspectivas y aprovechar experiencias previas. (Foto: Recruit Group)

Algo similar le ocurrió cuando pasó de programador a gerente. Aunque no tenía formación específica en gestión de equipos tecnológicos, descubrió que su experiencia previa como docente le había dado herramientas para comprender las necesidades y diferencias entre las personas. Mientras otros directivos habían desarrollado toda su carrera en tecnología, él contaba con conocimientos adquiridos al trabajar con adolescentes y estudiantes de educación especial.

Para Hyams, cambiar de profesión no significa empezar completamente desde cero. Parte del aprendizaje consiste en incorporar nuevos conocimientos, pero las experiencias anteriores también aportan habilidades que pueden marcar una diferencia. "Todo lo que hiciste antes no se pierde. Nada es en vano", sostuvo.

Las habilidades que llevó de la dirección de Indeed a las aulas

Entre las capacidades que desarrolló como CEO y que ahora utiliza como profesor, Hyams destacó dos importantes: la comunicación y la escucha. 

Según explicó, dirigir una compañía requiere conocer el negocio y tomar buenas decisiones, pero también comprender las preocupaciones de los empleados y explicar asuntos complejos de manera sencilla. Considera que muchos ejecutivos fracasan porque no escuchan a quienes trabajan con ellos. Eso no significa aceptar todas las sugerencias, sino entender distintos puntos de vista antes de tomar decisiones. 

Durante su gestión en Indeed dedicó buena parte de su tiempo a comunicarse con los empleados. Esa tarea cobró aún más importancia durante la pandemia, cuando el trabajo remoto obligó a modificar la forma en que funcionaban los equipos. Hyams comenzó a organizar encuentros virtuales todos los miércoles para responder a las preguntas de los trabajadores. Mantuvo esa frecuencia durante dos años y, en los dos siguientes, realizó las reuniones cada quince días.

Durante su gestión, Hyams organizó reuniones virtuales con miles de empleados, una experiencia que fortaleció sus habilidades de comunicación. (Foto: LinkedIn de Chris Hyams)

La experiencia le permitió practicar cómo explicar problemas complejos ante miles de personas y responder a inquietudes de distinta naturaleza.  El cambio fue importante para alguien que antes sentía un temor considerable a hablar en público. Hyams recordó que, durante mucho tiempo, incluso una presentación frente a diez personas podía provocarle un gran nerviosismo.

Después de años de práctica, aprendió a desenvolverse ante audiencias numerosas. Esa habilidad le resulta útil en Huston-Tillotson, donde debe explicar conceptos técnicos a estudiantes de carreras como literatura inglesa, sociología y justicia penal. Su experiencia como director ejecutivo fue fundamental para aprender a comunicar temas complejos a personas con conocimientos y experiencias diferentes.

Su nueva misión para influir en el futuro de la inteligencia artificial

Además de enseñar, Hyams comenzó a involucrarse en debates políticos sobre la regulación de la inteligencia artificial. Actualmente colabora con Guardrails Alliance, una organización centrada en la incidencia política de cara a las elecciones legislativas de mitad de mandato en Estados Unidos.

El ex CEO considera que uno de sus mayores desafíos es encontrar una manera eficaz de explicar los riesgos de la tecnología frente a un discurso impulsado por empresarios con enormes recursos económicos y capacidad de influencia. Según su visión, algunos multimillonarios vinculados a la inteligencia artificial buscan influir en el Congreso estadounidense y desalentar las propuestas para regular la industria.

El ex CEO colabora con Guardrails Alliance para promover el debate sobre la regulación de la inteligencia artificial en Estados Unidos. (Foto: LinkedIn de Chris Hyams)

Aunque tiene décadas de experiencia en tecnología, Hyams reconoció que todavía está aprendiendo a desenvolverse en el ámbito político. Su objetivo en Guardrails Alliance es aprovechar sus conocimientos para explicar las posturas de los líderes tecnológicos y los intereses que pueden existir detrás de sus declaraciones.

Como ejemplo, mencionó a un candidato que recibe US$ 8 millones de un comité de acción política independiente (super PAC) financiado por empresas como OpenAI y Palantir. Para Hyams, es importante que los votantes puedan identificar quiénes financian a los candidatos y evaluar cómo esos aportes podrían influir en sus decisiones. Es el mismo pensamiento crítico que busca fomentar entre sus alumnos, pero aplicado al debate político sobre la inteligencia artificial.

Por qué ya no busca dirigir una gran empresa

Después de dejar Indeed, Hyams comenzó a dedicar su tiempo a la enseñanza y a promover un uso responsable de la inteligencia artificial. Sin embargo, aseguró que su manera de entender el éxito profesional sigue siendo la misma.

"Nunca tuve la ambición tradicional de querer determinado trabajo o puesto. Tengo la ambición de hacer cosas y generar un impacto", explicó. A lo largo de su carrera, su prioridad fue encontrar actividades en las que pudiera aportar sus conocimientos, sin preocuparse demasiado por alcanzar cargos de mayor jerarquía.

Esa filosofía también se refleja en su participación en Guardrails Alliance. Cuando conoció a las dos fundadoras de la organización, les preguntó cómo podía ayudarlas. Finalmente, aceptó convertirse en vocero e integrarse a su consejo directivo.

Después de haber estado al frente de una de las mayores plataformas de empleo del mundo, Hyams tiene claro qué busca en esta nueva etapa. "Para mí, no se trata de ambición por ascender, sino de generar un impacto", concluyó.

*Esta nota fue publicada originalmente en Forbes.com.

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