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Forbes Argentina
Los cofundadores de Mantis Space, Jeremy Scheerer, Eric Truitt y Hugh Wyman Howa
Innovacion
Los cofundadores de Mantis Space, Jeremy Scheerer, Eric Truitt y Hugh Wyman Howa
(SCOTT M FOLEY).

Quieren llevar energía láser a los satélites y ya levantaron US$ 10 millones

Alex Knapp

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Mantis Space busca abastecer equipos orbitales cuando quedan a oscuras por la sombra terrestre. Promete extender la autonomía, mejorar el negocio de los operadores y probar su sistema con una misión de demostración en dos años.

26 Abril de 2026 18.00

La semana pasada hablé con Loft Orbital sobre los desafíos de la IA en el espacio. Uno de los principales es el suministro de energía, que resulta extremadamente limitado. Pero no es un problema exclusivo de esa empresa: disponer de energía suficiente representa una restricción de base para muchas aplicaciones en órbita.

La principal forma de generar energía en el espacio son los paneles solares, que dan muy buenos resultados, aunque tienen una dificultad importante. En rigor, se trata de un problema grande: la Tierra interfiere y deja a los satélites en la sombra durante buena parte del día, según la órbita en la que operen. Eso no solo los obliga a depender de las baterías, sino que además reduce la vida útil de los paneles, ya que pasan de temperaturas bajas a altas de manera constante.

Ahora aparece la startup Mantis Space, que esta semana se presentó en público con una ronda de financiación inicial de más de US$ 10 millones. Liderada por un equipo de ingenieros aeroespaciales con experiencia, la compañía busca construir una red para satélites en órbita. Su futura nave espacial de gran tamaño girará alrededor de la Tierra a miles de kilómetros por encima de la altitud en la que operan la mayoría de los otros satélites, captará una gran cantidad de energía solar y la enviará mediante láser a los paneles solares ya instalados en satélites eclipsados para darles más energía.

Mantis Space/Wyman Howard III  •  Eric Truitt  •  Jeremy Scheerer
"Estamos hablando de triplicar los ingresos totales del satélite a lo largo de su vida útil, ¿verdad?", dijo Eric Truitt. "Es una ecuación sencilla. Los cálculos cuadran", agregó.

El director ejecutivo, Eric Truitt, me dijo que su visión es que Mantis Space haga por las operaciones espaciales lo que la electricidad hizo por la Revolución Industrial: habilitar oportunidades que antes, simplemente, no eran posibles y garantizar que "las aplicaciones de alta potencia, como los centros de datos en el espacio, tengan una oportunidad".

Con el capital inicial ya asegurado, la empresa avanza con prototipos de sus sistemas de transmisión de energía. En esta etapa pondrá el foco en desafíos tecnológicos clave, entre ellos reducir al mínimo las pérdidas por conversión de energía y asegurar que sus láseres apunten con precisión a los activos de sus clientes para suministrarles energía. Si todo sale bien, una nave espacial de demostración despegará dentro de unos dos años.

Llevar adelante la visión de Mantis Space no será sencillo, tanto en lo tecnológico como en lo económico. Construir un satélite grande puede costar decenas de millones de dólares, y a eso se suman los costos de lanzamiento, que también pueden resultar muy altos.

La Tierra interfiere y deja a los satélites en la sombra durante buena parte del día, según la órbita en la que operen.
La Tierra interfiere y deja a los satélites en la sombra durante buena parte del día, según la órbita en la que operen. 

Eric Truitt, de todos modos, cree que todavía hay un mercado amplio, poco aprovechado, que justifica con holgura la inversión. Según explicó, un suministro continuo de energía les permite a los operadores generar hasta un 25% más de ingresos. A eso se suma otro beneficio: mantener los paneles solares calientes prolonga su vida útil y mejora el retorno de la inversión en el hardware ya existente. Como ejemplo hipotético, mencionó a un operador que le paga a su empresa US$ 100 por órbita para alimentar un satélite que genera US$ 300 en ese mismo lapso. Además, la posibilidad de contar con energía ininterrumpida vuelve más rentables ciertas órbitas, ya que las nuevas naves espaciales pueden concentrarse en la ubicación de los clientes y no en la posición de la luz solar.

"Estamos hablando de triplicar los ingresos totales del satélite a lo largo de su vida útil, ¿verdad?", dijo Eric Truitt. "Es una ecuación sencilla. Los cálculos cuadran", agregó.

*Este artículo fue publicado originalmente por Forbes.com

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