Suscribite
    ¡Hola!
    Cuenta
Forbes Argentina
Innovación

Foto: Imagen creada con IA

Más bots que humanos: el modelo publicitario de internet entra en su crisis más profunda

Renana Ashkenazi

Share

El avance de los agentes de IA cambia la economía digital desde la base. Si ya no hay atención para vender, editores, plataformas de infraestructura y redes de pago empiezan a disputar el nuevo negocio: cobrar por cada acceso de las máquinas.

22 Junio de 2026 12.25

El quiebre ya ocurrió en algún tramo de 2025: los humanos dejaron de dominar la web. Por primera vez, los accesos automatizados fueron mayoría y alcanzaron el 53%, de acuerdo con el último informe de Imperva. La señal no quedó aislada. Fastly indicó a comienzos de este mes que el tráfico de IA avanza 6,5 veces más rápido que el tráfico humano, una diferencia que se amplía trimestre tras trimestre.

Buena parte de ese caudal responde a actores conocidos. Hay scrapers, rastreadores y bots de fraude que formaban parte del paisaje digital desde hace años. La novedad aparece en otro frente. El tráfico de agentes saltó casi 8000% durante el año pasado y ahí se prende una alarma para cualquier empresa que venda por internet. Ese agente de IA puede reservar un vuelo, renovar una receta o ubicar el televisor de 165 centímetros más barato.

Antes de que una persona abra una segunda pestaña, el agente ya revisó una docena de tiendas, evitó el aviso de crema de noche, leyó precios y especificaciones, compró y desapareció. Jamás hizo clic. Si esa conducta escala a media internet, el negocio que sostuvo la web queda bajo tensión. Todo partía de una premisa sencilla, alguien miraba. Ahora, cada vez con más frecuencia, del otro lado no hay nadie.

colegas-que-usan-computadoras-portatiles-y-portatiles-para-aprender-en-una-sesion-de-estudio
 Por primera vez, los accesos automatizados fueron mayoría y alcanzaron el 53%. Foto: Pexels

El anuncio siempre apostó por un ser humano

Durante tres décadas, internet funcionó con una promesa sencilla. Una persona entra a una página, el aviso correcto aparece en el instante preciso y, si el contexto acompaña, llega el clic. El primer banner, publicado por AT&T en HotWired en octubre de 1994, alcanzó una tasa de clics del 44%. Los agentes no reaccionan a esa lógica. No caen ante una oferta relámpago ni ante la imagen perfecta de una modelo. No existe un estado de ánimo por leer ni un impulso por despertar. Para ellos, el banner es apenas una interferencia.

Un informe de Harvard Business Review de abril lo planteó como una amenaza directa para los ingresos publicitarios que sostienen a Google, Meta y gran parte de la web abierta. Los editores aparecen en la primera línea del impacto. Sin clics, pierden datos propios. Y con menos datos, la maquinaria de segmentación que usaron durante años empieza a mostrar fisuras.

Google - SE PUEDE USAR - (Foto: Solen Feyissa, CC BY-SA 2.0 <https://creativecommons.org/licenses/by-sa/2.0>, via Wikimedia Commons)
Un informe planteó que el tema puede ser una amenaza directa para los ingresos publicitarios que sostienen a Google y Meta (Foto: Wikimedia Commons)

¿Qué reemplaza al banner? El peaje del agente

Aún no existe una certeza sobre qué reemplazará a la publicidad. Podrían ser suscripciones, acuerdos de licencia entre los laboratorios de IA y los medios, o una fórmula que todavía no apareció. Pero la alternativa que ya empezó a generar ingresos se parece bastante a un peaje.

Durante treinta años, el usuario ocupó el centro del negocio. Los sitios web facturaron al vender atención humana a los anunciantes. Ahora, el agente pasó a ser el cliente, aunque no ofrece atención para comercializar. Ese giro modifica de raíz el modo en que la web gana dinero. El cartel publicitario cede terreno ante la caseta de peaje.

Cloudflare, que controla una quinta parte de la web, ya habilitó a los sitios para cobrarles a los rastreadores de IA por el acceso mediante el error HTTP 402, “Pago requerido”. Ese código permaneció reservado en la infraestructura web desde los años 90, casi sin uso, hasta que apareció un pagador no humano.

La startup TollBit ya llevó esa lógica al terreno concreto. La compañía instaló una “caseta de peaje” en miles de sitios de editores, incluidos la división editorial de The Washington Post y The Philadelphia Inquirer, y les cobra a los bots de IA por cada página que leen. Casi una quinta parte de esos sitios ya recauda decenas de miles de dólares al mes.

Cloudflare (SE PUEDE USAR) Crédito: HaeB- Wikimedia Commons
Cloudflare ya habilitó a los sitios para cobrarles a los rastreadores de IA por el acceso mediante el error HTTP 402 (Foto: Wikimedia Commons)

La idea parece sencilla, aunque la ejecución abre un desafío mayor. El valor de un agente reside en su capacidad para revisar una docena de sitios antes de tomar una decisión. Por eso, cada visita se convierte en un hecho facturable. Una orden tan simple como “encuéntrame un televisor” podría activar decenas de pedidos de pago en la web. El aviso publicitario le cobró una sola vez a un anunciante. El peaje, en cambio, debe cobrarles a miles de máquinas, de manera permanente, en fracciones de centavo.

El peaje necesita un sistema de cobro, y ese sistema se arma este mes

El giro abre un problema que la web sostenida por publicidad nunca necesitó resolver. Ningún sistema de pagos tradicional procesa dinero con esa velocidad y ese volumen. Entre comisiones por transacción y cargos mínimos, cobrar una décima de centavo roza el absurdo.

La discusión ya salió del plano teórico. El 10 de junio, Mastercard presentó Agent Pay for Machines, una plataforma pensada para pagos de bajo valor y alta frecuencia realizados por máquinas. Son esas fracciones de centavo que las tarjetas tradicionales no logran procesar de manera rentable.

Visa avanza en la misma dirección con su propio sistema de pago para agentes, mediante integraciones que les permiten comprar y pagar en nombre del usuario. Las redes que durante décadas retuvieron unos pocos centavos de operaciones con tarjeta casi invisibles para el consumidor encontraron una versión ampliada del mismo negocio. Cada solicitud procesada puede dejar una comisión.

El recorrido del dinero muestra la verdadera disputa. Un editor puede instalar la caseta de peaje, pero no tiene capacidad para procesar cada cobro por su cuenta. Cada micropeaje necesita cálculo, autenticación y liquidación. Cloudflare controla la entrada. Visa y Mastercard ocupan la caja. La barrera es la parte visible, aunque la comisión queda un escalón más abajo, donde casi siempre se captura el margen.

El agente que encontró el televisor no miró un solo anuncio y tampoco lo hará en el futuro. Si esa conducta se replica en la mitad de internet, el espacio más valioso online deja de ser el cartel publicitario ubicado junto al contenido. El nuevo punto de poder pasa a ser la barrera de acceso.

Este artículo fue publicado originalmente por Forbes.com.

IMAGEN DE APERTURA: Imagen creada con IA

10