Ritik Malhotra recuerda que, en 2014, corrió bajo una tormenta en San Francisco, desesperado por llegar al correo antes de que cerrara. Con 21 años y tras abandonar sus estudios en la Universidad de California en Berkeley, acababa de vender Stream, su startup de almacenamiento en la nube, a Box, en una operación que le dejó más de US$ 20 millones. Aún con esa nueva fortuna, seguía obligado a enviar por correo documentos en papel a su asesor financiero.
"Pasé de ser una estudiante universitaria sin plata a tener una cantidad de dinero que me cambió la vida", dijo Malhotra, que ahora tiene 34 años. "Mis papás no eran ricos. Necesitaba encontrar a alguien que me ayudara a ser responsable", agregó.
Por esos años, plataformas como Betterment y Wealthfront ganaban terreno con un modelo de asesoramiento financiero automatizado y más barato que el tradicional. Estos servicios, conocidos como robo-advisors, utilizan tecnología para administrar inversiones con poca intervención humana. Sin embargo, cuando Malhotra recibió una suma de dinero que no sabía cómo manejar, sintió una ansiedad que comparó con el miedo a atravesar una crisis de salud. Frente a esa incertidumbre, sus inversores le recomendaron recurrir a un asesor financiero.
Malhotra valoraba el trato con un asesor, pero sentía que buena parte del trabajo detrás de ese vínculo seguía atrapado en procesos viejos y poco eficientes. Durante los seis años siguientes, habló con su propio asesor patrimonial y con más de 100 profesionales del sector. Ahí detectó un problema recurrente. Gran parte de la tarea dependía de papeles, de sistemas que no se conectaban entre sí y de notas de reuniones dispersas en distintas herramientas.
A partir de esa experiencia, en 2021 creó Savvy Wealth, una plataforma pensada para reducir la carga administrativa de los asesores con ayuda de la IA. Sus agentes de IA pueden revisar las inversiones, el plan financiero y el historial de reuniones de cada cliente. Con esos datos, analizan carteras, simulan distintos escenarios y actualizan los registros para que el asesor los supervise.
La empresa creció con rapidez. Hoy, Savvy cuenta con unos 150 asesores que administran más de US$ 8.000 millones, frente a poco más de US$ 1.000 millones a principios de 2025. Además, recaudó más de US$ 100 millones en los últimos cinco años y alcanzó una valuación de US$ 210 millones, según PitchBook.
El avance de la inteligencia artificial encendió las alarmas entre los gigantes de la gestión patrimonial, el negocio dedicado a administrar las inversiones y el patrimonio de personas y familias. Estas firmas emplean a cientos de miles de asesores financieros y manejan más de US$ 330 billones en activos.
La preocupación quedó en evidencia en febrero, cuando la fintech californiana Altruist anunció una herramienta de planificación fiscal basada en IA para su plataforma de asesores. Tras la noticia, una ola de ventas en Bolsa borró más de US$ 140 mil millones del valor de mercado de varias plataformas y gestoras patrimoniales que cotizan en bolsa. Meses después, Vanguard Group compró Altruist por un valor estimado de US$ 5.000 millones.
Sin embargo, empresas como Altruist y Savvy no apuntan a eliminar al asesor financiero, sino a quitarle de encima buena parte de las tareas que le restan tiempo para atender a sus clientes. Según Renaud Fages, socio y director general de Boston Consulting Group, estos profesionales hoy destinan apenas la mitad de su jornada al contacto directo con sus clientes. El resto se va en preparar reuniones y en resolver tareas administrativas.
Ahí aparece una de las mayores oportunidades para la IA. Fages estima que esta tecnología podría reducir a la mitad esa carga de trabajo y permitir que los asesores dediquen hasta el 75% de su tiempo a sus clientes. BCG calcula, además, que las startups de IA creadas para asistirlos podrían captar hasta US$ 20 mil millones del gasto anual en software de las firmas de gestión patrimonial de Estados Unidos.
Parker Ence, cofundador y CEO de Jump, con sede en Salt Lake City, Utah, y Mark Gilbert, cofundador y CEO de Zocks, con sede en San Francisco, lideran dos startups que buscan sacarle trabajo administrativo de encima a los asesores financieros con ayuda de la IA. Ambas nacieron en 2022 y se integran con los sistemas que estos profesionales ya utilizan. A partir de ahí, pueden preparar resúmenes de reuniones, tomar notas, actualizar la información de los clientes y redactar correos electrónicos de seguimiento.
El crecimiento de ambas compañías refleja el interés que este tipo de herramientas despertó. Jump recaudó más de US$ 100 millones y más de 35.000 asesores financieros usan su tecnología. Zocks, por su parte, trabaja con más de 5.000 empresas y obtuvo US$ 65 millones en financiamiento. Esa cifra incluye una ronda de Serie B de US$ 45 millones cerrada en enero y liderada por Lightspeed Venture Partners y QED Investors. Según PitchBook, las valuaciones más recientes de Jump y Zocks fueron de US$ 525 millones y US$ 266 millones, respectivamente.
"Cinco minutos después de mi reunión, mi asistente tiene listo un borrador de mail de seguimiento para que lo revise, las notas están en nuestro CRM y tengo una lista concisa de tareas", comenta Robert Gorman, cliente de Zocks y cofundador de Apollon Wealth Management. "Se le devuelve entre el 10% y el 15% del tiempo administrativo a un asesor. Esto permite una mayor conexión con los clientes, más tiempo para encontrar nuevos activos, cuidar su bienestar mental o generar nuevos ingresos", agregó. El CRM es el sistema que concentra la información y el historial de cada cliente, por lo que automatizar su actualización evita buena parte de la carga manual que antes recaía sobre el asesor.
La IA de Jump, disponible a través de una extensión o una app para Chrome, no se limita a automatizar tareas administrativas. También analiza el desempeño de los asesores y les brinda recomendaciones basadas en las "mejores prácticas" de los profesionales con mejores resultados en cada empresa. De esa manera, la herramienta busca identificar qué funcionó bien en una reunión y qué podría hacerse de otra manera.
Ence lo explica a partir de "Jump Grow", una de las funciones de la startup. "Nuestra IA revisará la reunión después de que termines de hablar con el cliente y, básicamente, te va a decir: 'Esto es lo que salió bien y esto es lo que los mejores asesores de tu empresa harían normalmente en esta situación'", señaló.
Avantos, con sede en Nueva York, apunta a resolver otro problema frecuente en las grandes firmas financieras. La información de un mismo cliente suele quedar dispersa entre distintos sistemas, como sus cuentas de inversión, pólizas de seguro, préstamos, plan financiero e historial de reuniones. La empresa conecta esos datos para que sus agentes de IA puedan analizarlos en conjunto y sugerirle al asesor cuáles deberían ser los próximos pasos.
Si un cliente acaba de tener un bebé, por ejemplo, el software podría recomendarle al asesor que converse sobre un plan 529, una cuenta de inversión con beneficios fiscales en Estados Unidos que suele utilizarse para cubrir gastos educativos, o que revise el testamento, explica el cofundador Bassam Chaptini. Además, agrega que clientes de Avantos, como Mercer Advisors y Guardian Life, aumentaron hasta en un 30% la cantidad de personas que cada asesor puede atender.
"Tradicionalmente, se trata de compradores muy conservadores, pero la adopción de la IA hoy en día es muy diferente a la de hace dos años", afirma Eric Kaplan, de Bessemer Venture Partners, quien lideró en julio de 2025 la ronda de financiamiento Serie A de Avantos, por US$ 25 millones. "Todos los consejos de administración se preguntan cómo pueden adoptar la IA de la forma más adecuada para su negocio", agregó.
El cambio refleja hasta qué punto la inteligencia artificial pasó a ocupar un lugar central en las decisiones de los directorios. Y su uso ya no se limita a reducir tareas administrativas ni a analizar reuniones con clientes. También empieza a llegar a áreas mucho más sensibles del asesoramiento financiero, donde entran en juego el patrimonio familiar y la planificación de una herencia.
Ahí aparece Luminary, una startup con sede en Nueva York que ayuda a los asesores a calcular qué ocurriría con el patrimonio de un cliente si muriera hoy. La empresa fue cofundada por David Barnard, exejecutivo de AllianceBernstein, y apunta a responder una pregunta que muchas familias con grandes fortunas suelen tener dificultades para resolver con claridad.
Su software utiliza modelos de OpenAI para analizar documentos como testamentos y fideicomisos. La plataforma cruza esa documentación con los activos del cliente y genera un mapa visual que muestra cómo se repartiría la herencia. "Lo que realmente le importa a la gente es: ‘¿Mis hijos van a estar bien?’", dice Barnard. "Esas son las cosas más importantes para los clientes con alto patrimonio, y ningún asesor tenía las herramientas necesarias para responder de forma eficaz, y mucho menos proactiva", añadió.
Moment, fundada en Nueva York en 2022, lleva la IA un paso más cerca de las decisiones de inversión. La plataforma ayuda a los asesores a definir qué cambios realizar en la cartera de un cliente. Para eso, reciben información sobre sus inversiones y una indicación del objetivo buscado, como diversificar mejor el dinero o reducir la dependencia de una sola acción.
A partir de ese pedido, los agentes de IA interpretan qué necesita el asesor y el software de Moment calcula qué inversiones conviene comprar o vender. El sistema también contempla los impuestos y las reglas de inversión de cada firma. De todos modos, la decisión final sigue en manos de una persona, ya que un asesor debe aprobar cada operación antes de que se ejecute.
Aun cuando la IA ya dejó atrás las tareas puramente administrativas y participa en decisiones cada vez más importantes, Renaud Fages, de BCG, no cree que vaya a reemplazar al asesor financiero. A su juicio, cuanto menos tiempo demande el trabajo técnico, más valor tendrán el vínculo personal, la confianza y la capacidad para entender qué necesita cada cliente.
"La clave es la confianza", afirma Fages. "Hay mucha gente con dinero que simplemente no sabe lo suficiente, no quiere saber o no quiere dedicar tiempo a aprender, y necesita la validación de los demás", agregó.
El impacto sobre el empleo, sin embargo, podría percibirse en otro ámbito. Aunque la IA no sustituya al asesor, sí puede reducir considerablemente el personal de apoyo que históricamente se encargó de tareas operativas, administrativas y analíticas. Waypoint West, una joven firma de gestión patrimonial de San Francisco, muestra cómo podría funcionar ese modelo con un equipo mucho más pequeño.
Los hermanos Haley y Brooks Schaffer fundaron Waypoint en 2025, tras trabajar en BlackRock, ICONIQ Capital y Alkeon Capital. Estaban cansados de que incluso pequeños cambios en Salesforce demoraran entre cuatro y seis semanas, por lo que armaron su propio CRM, el sistema donde concentran la información de sus clientes, en un fin de semana con Airtable y Claude, el asistente de inteligencia artificial de Anthropic.
Ahora pueden incorporar nuevos datos de un cliente al sistema y consultar las notas de reuniones anteriores para completar la información en menos de una hora. Casi un año después del lanzamiento, Waypoint West sigue en manos exclusivas de los dos hermanos, quienes administran los activos de seis familias con patrimonios muy elevados.
Schaffer sostiene que, en una firma tradicional, tareas como analizar la cartera de un potencial cliente y preparar la investigación necesaria requerirían el trabajo de un analista a tiempo completo. En Waypoint West, buena parte de ese trabajo queda en manos de herramientas de IA, lo que les permite mantener una estructura mucho más reducida.
"En el mundo anterior a la IA, Brooks y yo jamás podríamos estar dirigiendo nuestro negocio sin haber contratado a alguien a estas alturas", declaró Schaffer.
Para él, sin embargo, el verdadero potencial de la IA no radica únicamente en operar con menos personal. También cree que puede darle a Waypoint West una ventaja para atraer a una nueva generación de clientes con grandes patrimonios, que espera un servicio más personalizado y adaptado a su forma de vivir.
"A la nueva generación le importa cómo la riqueza influye en sus vidas y en cómo emplean su tiempo", afirma. "Puedo crear rápidamente algo totalmente personalizado para cada persona, y puedo hacerlo a gran escala gracias a la IA", sentenció.
*Esta nota fue publicada originalmente en Forbes.com.