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Forbes Argentina

La empresa de 175 años que se volvió imprescindible para la IA y cerró acuerdos millonarios con Nvidia, Amazon, Meta y Apple


Foto: Aaron Kotowski para Forbes.

Alan Ohnsman Colaborador

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Corning atraviesa uno de los mejores momentos de su historia gracias al boom de los centros de datos y la fuerte demanda de fibra óptica. Su CEO, Wendell Weeks, ahora busca que ese impulso se mantenga incluso cuando la euforia tecnológica se enfríe.

El auge de la inteligencia artificial se apoya en una infraestructura mucho más tangible de lo que parece: chips de Nvidia, enormes cantidades de electricidad y agua y, también, toneladas de vidrio. Corning, una compañía con 175 años de historia y uno de los grandes fabricantes de vidrio del mundo, produce la fibra óptica ultrafina que permite transmitir datos entre servidores, edificios y centros de datos.

La demanda alcanzó tal nivel que Corning firmó acuerdos multimillonarios con Amazon, Nvidia, Meta y Verizon. Esta semana, AT&T anunció un acuerdo por US$ 3.000 millones con la compañía para mejorar su servicio de internet para el hogar. Apple, por su parte, comprometió otros US$ 2.500 millones para el Gorilla Glass, el vidrio resistente y difícil de rayar que se utiliza en los iPhone y Apple Watch.

Corning es una de las empresas tecnológicas más antiguas de Estados Unidos: fue fundada en 1851 y produjo desde el vidrio de las bombillas de Thomas Edison hasta los utensilios de cocina Pyrex. Ahora, la infraestructura de IA abre una nueva etapa en su historia.

Las acciones de esta compañía casi se duplicaron en los últimos 12 meses y superaron ampliamente la suba del 16% del S&P 500, el índice que reúne a las 500 mayores empresas que cotizan en Estados Unidos. En 2025, la compañía registró una ganancia neta de US$ 1.600 millones y ventas por US$ 15.600 millones, un 19% más que en 2024. Para este año, los analistas prevén que los ingresos aumenten casi un 25%, hasta US$ 19.300 millones, y que la ganancia neta se duplique. A su vez, el CEO de Corning, Wendell Weeks, de 67 años, apunta a alcanzar ingresos de US$ 40.000 millones para 2030.

Wendell Weeks - Portada digital - Aaron Kotowski para Forbes
Wendell Weeks conduce Corning desde 2005 y busca llevar sus ingresos a US$ 40.000 millones para 2030. (Foto: Aaron Kotowski para Forbes)

"La fibra óptica y todos los productos que se utilizan hoy en día [para la IA generativa] se inventaron originalmente para las telecomunicaciones", señaló Weeks, graduado del MBA de Harvard, quien prefiere los trajes a medida antes que los jeans y las zapatillas que suelen usar los magnates tecnológicos de Estados Unidos. "Inventamos muchos de ellos hace décadas y ahora presenciamos una reinvención total de ese conjunto de productos", agregó.

Sin embargo, incluso en uno de los mejores años de Corning en décadas, todavía persisten señales de un pasado marcado por fuertes altibajos. Sus acciones subieron casi un 200% durante la primera mitad de 2026, pero en julio cayeron un 50%. La baja respondió, principalmente, a la preocupación de los analistas por una posible sobrevaluación de la compañía y por el temor a una burbuja alrededor de la IA. Para Weeks, quien ingresó a Corning en 1983 y quedó al frente del negocio de fibra óptica en 1996, el episodio no fue una novedad.

La empresa ya atravesó una situación similar durante la burbuja de las telecomunicaciones de fines de la década de 1990 y los comienzos de los 2000. En ese momento, muchos creían que la expansión de internet sostendría durante décadas el crecimiento de las redes, y Corning contrajo una fuerte deuda para financiar adquisiciones por US$ 10.000 millones. Cuando la burbuja estalló en 2001, los pedidos de fibra óptica de sus principales clientes, entre ellos Nortel, se desplomaron. En menos de dos años, las acciones de Corning pasaron de US$ 113 a US$ 1,10.

"Cuando asumí el cargo, nos encontrábamos en una situación bastante difícil. Veníamos del estallido de la burbuja puntocom, que perjudicó gravemente a muchos de nuestros clientes", señaló Weeks, quien fue nombrado CEO en 2005. "Por primera vez en mucho tiempo, tuvimos que realizar despidos importantes para enderezar el rumbo de la empresa. Tuvimos que reflexionar profundamente sobre nuestra misión. ¿Qué queríamos lograr y cómo podíamos construir una mejor versión de nosotros mismos?", reconoció.

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Weeks atravesó desde adentro la crisis que llevó las acciones de Corning de US$ 113 a US$ 1,10 en menos de dos años. (Foto: Aaron Kotowski para Forbes)

Lo que finalmente salvó a la empresa fue su amplio catálogo de innovaciones en ciencia de materiales, la disciplina que estudia y desarrolla materiales con propiedades específicas para distintos usos. A comienzos de la década de 2000, uno de los primeros motores de la recuperación fueron las pantallas LCD ultradelgadas fabricadas con vidrio Corning, cuya demanda aumentó con rapidez entre los consumidores.

Más tarde llegó el impulso de Gorilla Glass. Corning desarrolló este vidrio en la década de 1960, pero el producto alcanzó un éxito masivo después de que Steve Jobs convenciera a Weeks, durante una reunión a fines de 2006, de fabricar millones de pequeñas pantallas resistentes a las rayaduras para el lanzamiento del iPhone en junio de 2007. A eso se sumaron otros desarrollos en vidrio y cerámica que generaron ingresos importantes, como filtros de anticontaminación para autos y camiones diésel, vidrio especializado para la industria médica y vidrios cada vez más delgados para televisores y notebooks.

Hoy, la fibra óptica volvió a ocupar el centro del negocio, como ocurrió a fines de la década de 1990. Este segmento aportó el 45% de los US$ 8.600 millones que la compañía facturó en el primer semestre. Weeks cree que mantendrá su expansión durante años, pero sostiene que esta vez no se repetirán los errores del pasado. Después de aquella crisis, la diversificación pasó a ser una de las principales prioridades del grupo.

Una de las apuestas consiste en convencer a los fabricantes de autos de que utilicen Gorilla Glass en sus parabrisas. Serían más caros, pero también más resistentes a las grietas y los golpes de piedras, además de mucho más livianos. Otra alternativa es abastecer a las fábricas de Estados Unidos de los componentes necesarios para producir paneles solares, como obleas y lingotes de polisilicio, así como células y módulos solares. Hoy, casi todos esos componentes se fabrican en Asia.

La investigación y el desarrollo también ocupan un lugar central. El presupuesto de este año debería alcanzar unos US$ 1.000 millones, equivalentes al 7% de los ingresos. A eso se suman instalaciones de primer nivel como el centro Sullivan Park, de 186.000 metros cuadrados, ubicado en un predio de 162 hectáreas entre las colinas del valle del río Chemung, a las afueras de Corning, Nueva York. Según explicó el director de tecnología, Jaymin Amin, muchos científicos e ingenieros permanecen durante décadas en la empresa e incluso desarrollan toda su carrera profesional ahí.

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La compañía prevé destinar cerca de US$ 1.000 millones a investigación y desarrollo este año, alrededor del 7% de sus ingresos. (Foto: LinkedIn de Corning)

"Tenemos gente que viene acá y quiere quedarse. Casi se convierte en un ‘Hotel California’", bromeó Amin, quien lleva 29 años en la compañía y figura como titular de 50 patentes. Se incorporó después de obtener un doctorado en optoelectrónica, la rama que estudia y desarrolla dispositivos que utilizan luz y electricidad, en la Universidad de Southampton, en el Reino Unido. Incluso Weeks, pese a su formación en finanzas, participó en investigaciones y figura como titular de 47 patentes.

Las alianzas estratégicas completan esa estrategia de expansión. "Corning es muy modesta en las alianzas estratégicas y otras iniciativas de cooperación tecnológica", afirmó Kathryn Harrigan, profesora de la Escuela de Negocios de Columbia.

Eso se refleja en su relación de varias décadas con Apple. La planta de Harrodsburg, una ciudad del estado de Kentucky, en Estados Unidos, se convirtió en el proveedor mundial de todo el Gorilla Glass utilizado en los iPhone y Apple Watch. Ese negocio aportó cerca de US$ 1.400 millones en 2025, equivalentes al 9% de los ingresos de la compañía.

Junto con sus socios, la compañía desarrolla fibras más densas y avanzadas, capaces de transmitir más información con menor latencia. A futuro, estos cables de vidrio podrían reemplazar los de cobre en las GPU y reducir los problemas de sobrecalentamiento.

Al mismo tiempo, la incertidumbre por los aranceles favorece su expansión en el negocio del polisilicio para paneles solares y en la producción de nuevos módulos solares, todos ellos fabricados en Estados Unidos. La energía solar es hoy una de las áreas que más avanzan dentro de la empresa: sus ventas casi se duplicaron respecto al mismo período del año anterior y alcanzaron los US$ 808 millones en el primer semestre de 2026.

"Teníamos la capacidad para hacerlo, así que lo construimos. El 90% de los materiales de una célula fotovoltaica (que convierte la luz del sol en electricidad) son materiales en los que somos expertos", afirmó Weeks. "Pensamos que podíamos aplicar a la energía solar lo que hicimos en otros sectores. Nos convertiremos en un productor de bajo costo y, a partir de ahí, inventaremos productos y los mejoraremos", agregó. 

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La energía solar ya es una de las áreas de mayor expansión de la compañía, con US$ 808 millones en ventas en el primer semestre. (Foto: LinkedIn de Corning)

Según Amin, los próximos desarrollos podrían incluir nuevos tipos de vidrio para fabricar paneles solares más duraderos y resistentes al granizo y a los objetos arrastrados por el viento. La empresa también investiga células capaces de captar una porción más amplia del espectro de la luz, incluida la radiación ultravioleta e infrarroja, para aumentar la cantidad de energía que generan los paneles.

"¿Hay maneras de convertir los fotones dañinos en fotones beneficiosos? ¿De transformar los fotones ultravioleta en luz visible?", preguntó Amin de forma retórica. "En realidad, se puede lograr mediante capas de vidrio muy específicas que se aplican a las células solares", explicó. 

Weeks también identifica una gran oportunidad para que Corning adapte la tecnología de filtración cerámica que desarrolló para los sistemas de tratamiento de gases de escape de vehículos. La idea es convertirla en un método nuevo y más accesible para capturar las emisiones industriales de carbono de refinerías, plantas químicas y acerías antes de que lleguen a la atmósfera.

"Siempre creí que era imposible que llegáramos a tener que extraer carbono directamente de la atmósfera. Me parecía ridículo, porque eso requiere energía", dijo Weeks. "Ahora empiezo a darme cuenta de que tal vez seamos así de ingenuos", añadió.

*Esta nota fue publicada originalmente en Forbes.com.

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