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Innovación

Foto: andrew harnik/gettyimages

El "lado oscuro" detrás de los descubrimientos matemáticos de OpenAI y la furia de los científicos

Nicolás Della Vecchia

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La compañía de Sam Altman presentó 722 investigaciones realizadas con inteligencia artificial, pero tuvo que retirar tres por errores y corregir otras 14. Las dudas sobre la validez de los resultados, la falta de transparencia y las acusaciones por el posible uso de trabajos ajenos provocaron un fuerte rechazo entre los especialistas.

9 Octubre de 2026 17.49

OpenAI volvió a quedar en el centro de una polémica con la comunidad matemática. La empresa liderada por Sam Altman publicó cientos de trabajos elaborados con inteligencia artificial que proponen soluciones a problemas matemáticos, muchos de ellos estudiados durante años sin una respuesta definitiva. Sin embargo, lo que la compañía presentó como un avance científico desató una fuerte controversia. Investigadores cuestionan la confiabilidad de los resultados, la falta de transparencia y el reconocimiento del trabajo de los científicos que dedicaron años a estudiar esos mismos problemas.

La reacción más contundente llegó de la Association for Human Mathematics (AHM), una organización que cuestionó la forma en que la compañía presentó sus descubrimientos y pidió a los investigadores que dejaran de trabajar con OpenAI. En un comunicado publicado el 7 de octubre, el grupo acusó a la tecnológica de ignorar las normas que permiten que la investigación matemática sea confiable y esté al servicio del interés público.

"Los matemáticos no pidieron que se hiciera este trabajo", sostuvo la organización. También afirmó que publicar semejante volumen de investigaciones de manera simultánea constituye una demostración de poder, más que una contribución académica responsable.

El enfrentamiento ocurre apenas un mes después de que OpenAI anunciara la resolución de uno de los problemas matemáticos más importantes del mundo, un episodio que terminó con acusaciones sobre el posible aprovechamiento de investigaciones ajenas y presiones para excluir a un científico de la autoría de un trabajo. La empresa rechazó esas acusaciones.

Sam Altman, fundador de OpenAI. (Foto: Foro Económico Mundial vía Flickr) - Foto: Foro Económico Mundial vía Flickr.
Foto: Foro Económico Mundial vía Flickr.

Qué hizo OpenAI y por qué provocó el rechazo de los matemáticos

El 6 de octubre, OpenAI publicó en GitHub 722 trabajos de investigación matemática en los que presentó avances y posibles soluciones a problemas de distintas especialidades, como álgebra, geometría, teoría de números e informática teórica. Muchos de esos desafíos llevaban años siendo estudiados por especialistas sin que se hubiera encontrado una solución definitiva.

La magnitud del anuncio llamó la atención de la comunidad científica, tanto por la cantidad de investigaciones publicadas como por la complejidad de los problemas abordados. Sin embargo, eso no significa que todos los resultados sean correctos o que las soluciones hayan sido comprobadas y aceptadas por otros matemáticos. Precisamente, la falta de una verificación independiente de todos los trabajos se convirtió en uno de los puntos de controversia.

Para desarrollar estas investigaciones, OpenAI utilizó un modelo de inteligencia artificial propio que todavía no está disponible para el público. Según explicó la compañía, el sistema fue puesto a prueba con aproximadamente 4.000 problemas de investigación matemática, un proceso que le permitió identificar resultados que consideró lo suficientemente relevantes como para darlos a conocer.

La empresa también dio algunos detalles sobre los recursos necesarios para obtener esos resultados. Según informó, cada uno requirió, en promedio, una capacidad de procesamiento equivalente a unas tres horas de razonamiento de ChatGPT Pro. Además, publicó resúmenes que explican cómo el modelo llegó a sus conclusiones en diez de las investigaciones presentadas.

Para comprobar la validez de los resultados, OpenAI utilizó Lean, una herramienta informática que permite verificar si una demostración matemática es lógicamente correcta. De esta manera, buscó confirmar que los argumentos desarrollados por su inteligencia artificial no contuvieran errores.

OpenAI (SE PUEDE USAR)   Crédito: Pexels - Pexels
Crédito: Pexels - Pexels

Sin embargo, este proceso de verificación solo se completó para alrededor del 42% de los resultados principales, según la información publicada por la propia compañía. El resto todavía no había pasado por ese procedimiento. Además, aunque Lean puede comprobar que una demostración cumple determinadas reglas matemáticas, eso no significa necesariamente que el problema original esté correctamente planteado o que los resultados hayan sido validados por otros científicos.

Las dudas sobre la confiabilidad de las investigaciones aumentaron cuando comenzaron a detectarse errores. El 7 de octubre, apenas un día después de la publicación, OpenAI tuvo que retirar tres trabajos debido a una equivocación en un signo matemático que invalidaba una demostración y afectaba a otras dos investigaciones que se apoyaban en ese resultado.

La compañía también corrigió otros 14 documentos, por lo que la cantidad de trabajos disponibles pasó de 722 a 719, correspondientes a 372 conjuntos de resultados matemáticos. Todas estas modificaciones quedaron registradas en el historial público de cambios de OpenAI, en medio de los cuestionamientos sobre la manera en que la empresa presentó sus descubrimientos.

De qué acusan los matemáticos a OpenAI

Las críticas de los matemáticos van más allá de los posibles errores en las investigaciones publicadas. El conflicto también pone en discusión cómo OpenAI utiliza el conocimiento desarrollado por otros científicos, quién controla las investigaciones que realiza con inteligencia artificial y qué garantías existen para comprobar sus resultados. Para los especialistas que cuestionan a la compañía, estos aspectos son fundamentales para asegurar la transparencia y la credibilidad de los descubrimientos.

En su comunicado oficial, la Association for Human Mathematics acusó a OpenAI de ignorar una recomendación de un grupo independiente de especialistas: dejar de utilizar problemas matemáticos complejos para evaluar la capacidad de modelos de inteligencia artificial privados, a los que la mayoría de los investigadores no puede acceder. Según la organización, esta práctica favorece a las empresas tecnológicas y limita la posibilidad de que otros científicos participen en igualdad de condiciones.

Matemáticos - Foxo: Pexels
Foto: Pexels

La asociación también cuestionó que la publicación masiva de investigaciones represente necesariamente un avance para la ciencia. En ese sentido, sostuvo que el objetivo de las matemáticas no debería ser producir la mayor cantidad posible de soluciones, sino generar conocimientos que puedan ser comprendidos, analizados y aprovechados por otros investigadores.

El comunicado también fue difundido en el blog de Terence Tao, profesor de la Universidad de California en Los Ángeles y ganador de la Medalla Fields, uno de los reconocimientos más prestigiosos de las matemáticas. Sin embargo, la publicación corresponde a una declaración de la asociación y no a un texto escrito personalmente por Tao.

Otra de las preocupaciones tiene que ver con el reconocimiento del trabajo científico. Los investigadores advierten sobre el riesgo de que las empresas de inteligencia artificial aprovechen conocimientos desarrollados durante años por matemáticos para resolver determinados problemas y luego presenten esos avances sin reconocer adecuadamente las contribuciones anteriores. La discusión apunta a establecer reglas claras sobre la autoría y el uso de investigaciones previas.

También existe una marcada diferencia en los recursos disponibles. Mientras OpenAI y otras empresas tecnológicas cuentan con modelos avanzados de inteligencia artificial y una enorme capacidad de procesamiento, muchos investigadores universitarios no tienen acceso a herramientas similares. Para los sectores críticos, esta desigualdad podría concentrar cada vez más la capacidad de realizar grandes descubrimientos científicos en unas pocas compañías.

La controversia también alcanza a la manera en que se presentan las investigaciones. Tradicionalmente, los matemáticos deben comprender sus demostraciones, explicar cómo llegaron a sus conclusiones y someter los resultados a la revisión de otros especialistas. Con la inteligencia artificial, en cambio, pueden generarse soluciones tan complejas que incluso quienes utilizan estos sistemas tengan dificultades para comprenderlas o explicar cómo fueron obtenidas.

Matemática - FOTO: JESWIN THOMAS/Pexels
- FOTO: JESWIN THOMAS/Pexels

Según informó WIRED, OpenAI reunió en agosto a unos 40 matemáticos para analizar las consecuencias de sus avances tecnológicos en esta disciplina. Durante esos encuentros, los especialistas recomendaron que las investigaciones generadas mediante inteligencia artificial se presentaran a través de publicaciones académicas que permitieran examinar los procedimientos y comprender los resultados.

Entre quienes expresaron su descontento se encuentra Bryna Kra, matemática de la Universidad Northwestern, quien cuestionó la manera en que OpenAI manejó las recomendaciones recibidas. La investigadora consideró que las decisiones posteriores de la compañía daban a entender que las sugerencias de los especialistas no habían sido tomadas suficientemente en cuenta.

Sin embargo, no todos los matemáticos rechazan los avances de OpenAI. En declaraciones a Fortune, Dan Litt, profesor de la Universidad de Toronto, se mostró entusiasmado con los resultados. Según su visión, estas herramientas podrían abrir nuevas posibilidades para la investigación y permitir que los científicos aborden problemas matemáticos que hasta ahora estaban fuera de su alcance.

Matemáticas, ecuaciones - FOTOKAROLINA GRABOWSKA
KABOOMPICS/PEXELS
FOTO: KAROLINA GRABOWSKA KABOOMPICS/PEXELS

Qué respondió OpenAI a las acusaciones

OpenAI defendió la publicación de sus resultados y aseguró que busca acelerar el descubrimiento científico. En un comunicado explicó que consultó a un grupo independiente de matemáticos para desarrollar mejores prácticas de difusión y que seguirá incorporando mecanismos de verificación y documentación.

Ese organismo es el Advisory Group on Mathematics and Artificial Intelligence (AGMAI), vinculado al Institute for Advanced Study de Princeton e integrado por nueve especialistas. Aunque surgió después de contactos iniciados por OpenAI, funciona de manera independiente y sus integrantes no reciben pagos por ese trabajo.

El grupo había publicado el 29 de septiembre una serie de recomendaciones que incluían abandonar las pruebas con problemas matemáticos avanzados en modelos privados, documentar los procedimientos utilizados, reconocer los trabajos anteriores y garantizar que las investigaciones puedan ser comprendidas por personas.

Después de la publicación masiva, AGMAI aclaró que su participación como asesor no significaba respaldar los resultados ni aprobar los procedimientos utilizados por OpenAI.

La empresa, por su parte, afirmó que seguirá mejorando sus publicaciones y anunció que financiará talleres, conferencias y programas destinados a facilitar la comprensión de los descubrimientos generados con inteligencia artificial.

Sam Altman, CEO de OpenAI - SE PUEDE USAR - (Foto: Steve Jurvetson, CC BY 2.0 <https://creativecommons.org/licenses/by/2.0>, via Wikimedia Commons) - Steve Jurvetson, CC BY 2.0 <https://creativecommons.org/licenses/by/2.0>, via Wikimedia Commons
Foto: Wikimedia Commons

También respondió a las críticas por los documentos retirados. En declaraciones a Retraction Watch, un vocero de OpenAI explicó que los errores fueron detectados durante una revisión y que la empresa está dispuesta a corregir o retirar otros trabajos si aparecen nuevas fallas.

La compañía manifestó que recibe favorablemente el análisis de la comunidad matemática y que pretende continuar ajustando sus procedimientos de publicación.

La pelea anterior: un problema de un millón de dólares y acusaciones de apropiación de investigaciones

La nueva controversia tiene un antecedente directo en septiembre de 2026, cuando OpenAI anunció que un sistema de inteligencia artificial había encontrado una solución al problema de existencia y regularidad de Navier-Stokes, uno de los siete Problemas del Milenio establecidos por el Clay Mathematics Institute.

Se trata de un desafío matemático relacionado con el comportamiento de los fluidos, como el agua y el aire. Desde el año 2000, el instituto ofrece un premio de US$ 1 millón por cada problema cuya resolución cumpla con los requisitos establecidos.

OpenAI presentó su demostración el 8 de septiembre. Tres días después, el Clay Mathematics Institute afirmó que el problema aparentemente había sido resuelto, aunque aclaró que la evaluación del trabajo y la atribución del mérito seguirían un proceso deliberadamente cuidadoso.

La empresa aseguró que no pretendía reclamar el premio.

Lo que terminó provocando el enfrentamiento fue la existencia de una investigación relacionada que desarrollaban Tristan Buckmaster, profesor de la Universidad de Nueva York, y Levent Alpöge, matemático que trabaja en Anthropic, uno de los principales competidores de OpenAI.

Ambos habían conseguido avances en un problema vinculado con las ecuaciones de Euler, que también describen el movimiento de los fluidos. Para desarrollar parte de su investigación utilizaron herramientas de inteligencia artificial, entre ellas Codex, de OpenAI.

Matemáticos, ecuaciones - Foto: Pexels
 Foto: Pexels

Según relató Buckmaster a The New York Times, existía la posibilidad de que el sistema de la compañía hubiera aprovechado información de su trabajo todavía no publicado, introducida durante las interacciones privadas con Codex. El investigador reconoció que no tenía pruebas directas de que eso hubiera ocurrido.

Además, acusó a Sébastien Bubeck, uno de los investigadores de OpenAI involucrados en el proyecto, de intentar que Alpöge quedara excluido de una posible publicación conjunta debido a que trabajaba para Anthropic.

Bubeck rechazó esa interpretación y sostuvo que nunca había pedido retirar a Alpöge de la autoría de sus propias investigaciones. Explicó que la discusión se refería a la posibilidad de incorporar a Buckmaster como autor de un trabajo desarrollado por OpenAI.

La compañía también negó haber utilizado indebidamente la información de los investigadores. Tras realizar una investigación interna, aseguró que las interacciones recientes de Buckmaster con Codex no podían haber influido en el modelo empleado para resolver Navier-Stokes, ni siquiera mediante su entrenamiento.

OpenAI sostuvo, además, que sus científicos y agentes no tuvieron acceso al trabajo privado de Buckmaster y Alpöge antes de su publicación.

OpenAI (SE PUEDE USAR)   Crédito: Focal Foto, CC BY-SA 4.0, via Wikimedia Commons - Wikimedia Commons
Foto: Wikimedia Commons

La empresa explicó que había utilizado un sistema integrado por aproximadamente 10.000 agentes de inteligencia artificial simultáneos, capaces de compartir información, ejecutar código y explorar distintas estrategias. Según su informe técnico, los agentes consiguieron elaborar la solución en unas 88 horas, mientras que la formalización y verificación posterior mediante Lean demandó otras 17 horas.

Las diferencias sobre la autoría, el acceso a los datos y la forma en que OpenAI gestionó el descubrimiento alimentaron una discusión más amplia sobre el poder de las empresas tecnológicas frente a los investigadores independientes.

El 11 de septiembre, un grupo de destacados matemáticos, entre ellos numerosos ganadores de la Medalla Fields, difundió la declaración A Severe Misalignment of AI in Mathematics, en la que advirtió que utilizar problemas científicos como una competencia para demostrar la potencia de los modelos puede perjudicar a la disciplina.

La carta señaló, entre otros aspectos, los riesgos de anunciar resultados apresuradamente, sin explicar adecuadamente los procedimientos ni reconocer las investigaciones que hicieron posible el descubrimiento.

OpenAI aseguró que no tenía intención de reclamar el premio de US$ 1 millón. Sin embargo, el anuncio de su descubrimiento terminó generando una fuerte controversia, no por la recompensa económica, sino por las dudas sobre el origen de la investigación, el uso de trabajos científicos anteriores y el reconocimiento de sus autores.

Inteligencia artificial ,IA - Foto: Pexels
 Foto: Pexels

El conflicto surgió a partir de una investigación que desarrollaban Tristan Buckmaster, profesor de la Universidad de Nueva York, y Levent Alpöge, matemático que trabaja en Anthropic, una de las principales competidoras de OpenAI. Ambos científicos estudiaban un problema relacionado con el que la compañía afirmaba haber resuelto mediante inteligencia artificial.

En particular, los investigadores habían logrado avances en un problema vinculado con las ecuaciones de Euler, que, al igual que las de Navier-Stokes, se utilizan para describir el movimiento de los fluidos. Durante su trabajo recurrieron a distintas herramientas de inteligencia artificial, entre ellas Codex, el sistema de programación desarrollado por OpenAI.

Según explicó Buckmaster a The New York Times, le preocupaba que OpenAI pudiera haber aprovechado información de su investigación que todavía no había sido publicada. Esa información había sido compartida durante sus interacciones privadas con Codex, por lo que el matemático planteó la posibilidad de que la compañía la hubiera utilizado para desarrollar sus propios resultados. Sin embargo, reconoció que no tenía pruebas directas de que eso hubiera ocurrido.

La controversia también alcanzó a Sébastien Bubeck, uno de los investigadores de OpenAI que participaron en el proyecto. Buckmaster lo acusó de haber intentado excluir a Alpöge de una posible publicación científica conjunta debido a su vínculo laboral con Anthropic, la empresa que compite directamente con OpenAI en el desarrollo de inteligencia artificial.

Bubeck rechazó esa acusación y aseguró que nunca había pedido eliminar a Alpöge de la autoría de sus investigaciones. Según su versión, la conversación se había centrado en la posibilidad de incorporar a Buckmaster como autor de un trabajo desarrollado por OpenAI, y no en quitarle reconocimiento a su colega.

Sam Altman  (Photo by Nathan Posner/Anadolu via Getty Images) - (Photo by Nathan Posner/Anadolu via Getty Images)
 (Photo by Nathan Posner/Anadolu via Getty Images)

Por su parte, OpenAI negó haber utilizado información privada de los matemáticos para alcanzar su descubrimiento. La compañía afirmó que realizó una investigación interna y concluyó que las interacciones recientes de Buckmaster con Codex no podían haber influido en el modelo utilizado para resolver el problema de Navier-Stokes, ni siquiera a través de su entrenamiento.

Además, la empresa sostuvo que sus investigadores y sistemas de inteligencia artificial no habían tenido acceso al trabajo privado de Buckmaster y Alpöge antes de que los propios científicos lo hicieran público.

Para explicar cómo había llegado a la solución, OpenAI detalló que utilizó aproximadamente 10.000 agentes de inteligencia artificial trabajando de manera simultánea, capaces de intercambiar información, ejecutar código y probar diferentes estrategias matemáticas. Según su informe técnico, estos sistemas desarrollaron la demostración en unas 88 horas. Después, la empresa necesitó otras 17 horas para formalizarla y verificarla mediante Lean.

Aunque OpenAI rechazó las acusaciones, el episodio profundizó el malestar de una parte de la comunidad matemática. La discusión dejó de centrarse únicamente en la capacidad de la inteligencia artificial para resolver problemas complejos y pasó a incluir cuestiones como la propiedad de las investigaciones, el reconocimiento de los científicos y el poder que están acumulando las grandes empresas tecnológicas.

El 11 de septiembre, un grupo de reconocidos matemáticos, entre ellos numerosos ganadores de la Medalla Fields, publicó una declaración titulada A Severe Misalignment of AI in Mathematics. En el documento, los especialistas advirtieron sobre los riesgos de convertir la resolución de grandes problemas científicos en una competencia entre empresas para demostrar cuál tiene la inteligencia artificial más avanzada.

Los firmantes también cuestionaron la publicación apresurada de descubrimientos sin explicaciones suficientes sobre los procedimientos utilizados ni un reconocimiento adecuado de las investigaciones anteriores. Aquella declaración anticipó varios de los reclamos que volverían a aparecer semanas después, cuando OpenAI presentó cientos de trabajos matemáticos generados mediante inteligencia artificial y desató una nueva polémica.

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