Alejo Igoa: el argentino que superó los 100 millones de suscriptores y es el youtuber número uno de América Latina: “Sufrí de chico, ahora amo crear”
Solo en 2025 sumó 43,7 millones de nuevos seguidores, ubicándose en el podio mundial de crecimiento detrás de MrBeast. Su historia y cómo logró conquistar el lugar que muchos sueñan, en este adelanto del reportaje exclusivo para la edición impresa de Forbes Argentina.

Cecilia Valleboni Forbes Staff

La escala del fenómeno que genera Alejo Igoa es difícil de procesar para los parámetros tradicionales del entretenimiento. A finales de 2025, el joven misionero alcanzó un hito histórico al superar los 100 millones de seguidores en su canal de YouTube, consolidándose como el creador de habla hispana más importante de la plataforma. 

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Sin embargo, para entender la maquinaria detrás del éxito, hay que viajar a Concepción de la Sierra, un pueblo de solo 6.000 habitantes donde Igoa comenzó a gestar su futuro. “Es un pueblito muy chico: son 15 cuadras por 15 cuadras, hay una plaza y dos hospitales”, rememora sobre el lugar donde una "chispa interna" lo empujó a buscar un escenario a la altura de su ambición.

Mucho antes de ser youtuber, Igoa fue un nativo digital que entendió la monetización cuando todavía era un adolescente. A los 13 años, mientras sus pares jugaban, él ya operaba de forma autodidacta en foros internacionales vendiendo diseños de logos y configurando sitios web. “Como no tenía tarjeta ni cuenta bancaria, usaba ese dinero digital para comprar gadgets en China o semillas de plantas carnívoras por eBay”, recuerda sobre sus primeros arbitrajes financieros. Esa base técnica le permitiría entender la arquitectura de YouTube no solo como una red social, sino como un modelo de negocio escalable.

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Su camino no fue lineal. A los 17 años dejó la carrera de Arquitectura en Rosario para apostar por una industria que en 2014 aún no prometía rentabilidad. Con una cámara comprada con esfuerzo familiar y el dinero justo para un mes de alquiler, se mudó a Buenos Aires. “Me arriesgué y se fueron dando las cosas, se empezaron a contactar algunas marcas y empecé a generar ingresos”, cuenta sobre el momento en que dejó de ser estudiante para convertirse en una startup unipersonal. Lo que comenzó como un "ejército de un solo hombre", evolucionó hasta transformarse en una estructura de 40 personas con base en Panamá, donde hoy conviven oficinas con estudios de grabación masivos. @@FIGURE@@

A pesar de definirse como alguien “profundamente introvertido” que sufrió bullying en su infancia, Igoa transformó esa experiencia en su mayor fortaleza. Hoy, su rigurosidad es tal que mantiene un control centralizado de su empresa y confiesa: “Hasta el día de hoy no he tenido nunca manager, literal. Me cuesta delegar”. Es la historia de un perfeccionista que, partiendo de una familia de clase media baja, logró construir un imperio regional reinvirtiendo cada ganancia: “Prácticamente todo lo reinvierto en los propios videos. Mi prioridad es mejorar la calidad”.