Una sala colmada y una agenda que se extendió durante toda la mañana marcaron la quinta edición de The Shift Forum, realizada este martes 15 de septiembre en el Centro de Convenciones de Buenos Aires. Bajo la consigna "El Gran Desajuste", el encuentro puso sobre la mesa una transformación que avanza con rapidez: la caída de la natalidad y el aumento de la longevidad ya están modificando el trabajo, el consumo y las finanzas.
"En los últimos cinco años, la natalidad cayó más de 25% y tenemos las dos juntas: la caída de la natalidad y una mayor longevidad, que cambia básicamente todas las reglas del juego", explicó Andrea Falcone, cofundadora y Regional Lead de The Shift. Para la especialista, el fenómeno dejó de ser una proyección distante: "La demografía dejó de ser un dato de contexto y pasó a ser un dato claramente de gestión de negocio".
El cambio se produce a escala global, pero en la Argentina y América Latina tiene sus particularidades. Según Falcone, la baja de los nacimientos atraviesa los distintos niveles socioeconómicos y avanza más rápido de lo que suele percibirse. "La diferencia con Europa y con Oriente es que ocurre sin riqueza acumulada, con lo cual el tiempo de ocuparse es ahora. Estamos a tiempo, pero no por mucho", advirtió.
El primer efecto ya puede observarse en actividades directamente vinculadas con la infancia. Maternidades, jardines de infantes y escuelas primarias aparecen en la primera línea del impacto, pero el alcance será mucho mayor. "Ese cono se va ampliando cada vez más y, en menos de diez años, va a impactar en todas las organizaciones y en toda la economía", sostuvo Falcone.
Para las empresas, una de las consecuencias más sensibles estará en la disponibilidad de trabajadores. Habrá menos jóvenes ingresando al mercado laboral, mientras las personas permanecerán activas durante más años. "El impacto empieza a ser sistémico porque, básicamente, vamos a tener menos de la mitad de los jóvenes ingresando al mundo del trabajo, y eso cambia mucho las reglas", señaló la especialista.
El desafío no pasa únicamente por la cantidad, sino también por la preparación de quienes se incorporen. Rafael Rofman, economista, demógrafo y Chair del Standard Council de The Shift Foundation, quien también estuvo presente en el evento, puso el foco en la educación. "Es cierto que va a haber menos jóvenes. El desafío que tenemos colectivamente es que haya más talento; que, aunque sea menor la cantidad de jóvenes, el talento que tenga cada uno sea mucho mayor", afirmó.
Al mismo tiempo, las organizaciones deberán revisar cómo administran el conocimiento acumulado por sus empleados de mayor edad. Annie Coleman, embajadora global del Stanford Center on Longevity que viajó especialmente para asistir al foro, cuestionó la idea de asociar antigüedad únicamente con mayores costos. "Quienes llevan mucho tiempo en una empresa pueden tener capacidades, conocimientos y una experiencia extraordinarios. Es un capital que las organizaciones necesitan retener antes de que se vaya", explicó.
Ese planteo obliga a revisar el recorrido tradicional dividido en tres momentos: estudiar, trabajar y jubilarse. Coleman sostuvo que, al haber sumado entre 30 y 40 años a la expectativa de vida, las trayectorias serán más extensas y menos lineales. Las personas alternarán períodos de empleo, capacitación, reconversión y pausas, dentro de un modelo de carreras laborales multietapa.
Sin embargo, una de las principales barreras continúa siendo cultural. Falcone identificó al edadismo como un obstáculo para quienes buscan reinsertarse después de los 50 años. "La principal barrera para todos son los sesgos, los prejuicios", afirmó. Ese sesgo opera en dos direcciones: reduce las oportunidades y la capacitación que ofrecen las compañías, pero también puede limitar las expectativas de las propias personas.

La transformación demográfica, además, coincide con otro cambio de enorme alcance: la adopción de la inteligencia artificial. Para Falcone, ambas revoluciones convergerán en un rediseño del trabajo. "La inteligencia artificial va a cambiar las habilidades, va a cambiar la forma en que trabajamos. Seguramente va a automatizar entre el 5% y el 10% de los trabajos, pero lo que vamos a necesitar es gente que trabaje distinto, por más tiempo y con aprendizaje continuo", anticipó.
Coleman también planteó que tecnología y demografía no deberían abordarse como temas separados. "La inteligencia artificial es extraordinaria, pero no es suficiente por sí sola. Tenemos que combinarla con la inteligencia humana", aseguró. La especialista advirtió que la IA está eliminando algunas tareas que servían como puerta de entrada para los más jóvenes, mientras las empresas dejan salir demasiado pronto a trabajadores experimentados. Integrar a ambos grupos, sostuvo, puede elevar la innovación y la productividad.
La adaptación también alcanzará a la estrategia de bienestar. Sebastián La Rosa, médico y fundador de Pulso, señaló que trabajar durante más años exigirá cuidar la salud física y cognitiva a lo largo de toda la trayectoria profesional. "El bienestar de los empleados debería formar parte de la estrategia del negocio, sin ningún lugar a duda, porque al final de la historia tu recurso más importante es el recurso humano", afirmó.
Para Falcone, las multinacionales y las grandes compañías presentan, en general, un mayor grado de preparación, aunque con avances desiguales. El mayor desafío aparece entre las pymes, absorbidas con frecuencia por la coyuntura. Pero la nueva demografía también puede abrirles oportunidades: una empresa educativa concentrada hoy en los niños, ejemplificó, podría ampliar su oferta hacia adultos mayores y encontrar allí un nuevo segmento de mercado.
Más de 25 empresas ya pasaron por el assessment desarrollado por The Shift para medir su preparación y elaborar una hoja de ruta. El objetivo no es responder cuando el impacto resulte evidente, sino anticiparlo. Como resumió Rofman, "la demografía siempre gana". Para las compañías, la discusión ya no consiste en determinar si el cambio llegará, sino en decidir cómo competir, atraer talento y encontrar nuevos clientes dentro de una sociedad que vivirá muchos más años.
Nuevos datos disponibles
Durante el evento también se lanzó el THE SHIFT Report 2026 – El Gran Desajuste, el estudio anual de The Shift que combina un relevamiento a organizaciones con los resultados de THE SHIFT 360, su diagnóstico de preparación demográfica. La encuesta fue respondida por 130 organizaciones de 10 países (Argentina, Colombia, Panamá, Costa Rica, México, Perú, Estados Unidos, Francia, Reino Unido e Italia).
Los resultados muestran que las organizaciones ya reconocen el cambio demográfico, aunque su incorporación a las decisiones avanza a distintas velocidades según la dimensión analizada. En los últimos 12 meses, el 82,5% de las organizaciones relevadas incorporó menos de un 5% de personas mayores de 50 años, mientras que solo el 23,3% declara un alto desarrollo de herramientas de educación financiera.
La brecha también tiene una dimensión económica. Según el reporte, ampliar las oportunidades laborales para trabajadores de mayor edad podría impulsar hasta un 19% el PBI durante las próximas tres décadas. El impacto potencial de esta transformación excede así la gestión de las personas y alcanza cuestiones vinculadas con productividad, consumo, ahorro y desarrollo.