El Papa León XIV sobre la IA: "genera nuevas formas de dependencia tecnológica"
El Pontífice, quien llegará a la Argentina el próximo 8 de noviembre, volvió a hablar sobre las nuevas tecnologías ante un grupo de parlamentarios en Roma. Reclamó una regulación para proteger la privacidad y garantizar que la IA no se ponga «contra la humanidad».

Redacción Forbes

El Papa León XIV pidió evitar que la Inteligencia Artificial (IA) se transforme en un «nuevo vehículo de colonialismo ideológico o económico» durante una audiencia en el Vaticano con los miembros de la XVII Reunión anual de la International Catholic Legislators Network, cumbre de parlamentarios que se celebra en Roma hasta el 23 de agosto.

En su intervención, el Pontífice advirtió sobre el impacto del avance técnico en las relaciones internacionales: «El rápido desarrollo de la inteligencia artificial corre el riesgo de crear nuevas formas de dependencia tecnológica, con las naciones más pobres cada vez más dependientes de las más ricas. Debemos permanecer alerta al respecto, para evitar que la innovación se convierta en otro vehículo de colonialismo ideológico o económico».

Según informó Vatican News, León XIV remarcó la urgencia de establecer leyes que protejan los derechos y libertades del ser humano, advirtiendo sobre el riesgo de un dominio sutil por parte de las naciones con mayor capacidad tecnológica. Como marco orientador para las políticas públicas, el Pontífice propuso la Doctrina Social de la Iglesia.

«El mundo no necesita una inteligencia artificial que disminuya la humanidad, más bien, necesita una inteligencia humana iluminada por la sabiduría, una autoridad política guiada por la conciencia y una innovación tecnológica guiada por la caridad. Solo entonces la inteligencia artificial se convertirá no en un rival de la humanidad, sino en un servidor del bien común», afirmó.

Respecto a los criterios que deben regir los marcos regulatorios, el Papa sostuvo que «una buena legislación debería fomentar la creatividad científica y tecnológica, salvaguardando al mismo tiempo los derechos humanos y las libertades». En esa línea, precisó que las leyes deben proteger a los usuarios frente a la explotación, garantizar la privacidad personal, asegurar la transparencia en el uso de las tecnologías emergentes y reforzar las instituciones democráticas.

Para concretar estos objetivos, propuso implementar «marcos jurídicos adecuados, una vigilancia independiente, la educación de los usuarios y una política que no renuncie a su cometido». Indicó además que la supervisión debe aplicarse a nivel local, nacional e internacional para asegurar que «ninguna ideología o interés específico dicte los valores incorporados en los sistemas de inteligencia artificial». Finalmente, llamó a los legisladores a promover medidas que fortalezcan el matrimonio y la familia, apoyen a los padres en la educación de sus hijos y brinden certidumbre a los jóvenes.

El discurso de León XIV ante los legisladores católicos amplía la postura expresada en su reciente encíclica Magnifica Humanitas, dedicada íntegramente a las implicaciones éticas y sociales de la era digital. En este documento doctrinal, el Pontífice sostiene que la Inteligencia Artificial «no es neutral», señalando que los sistemas algorítmicos reflejan de manera inevitable los sesgos, intereses e ideologías de las corporaciones y Estados que los diseñan y financian.

En Magnifica Humanitas, el Papa profundiza en el impacto que la automatización genera en el empleo, la privacidad de los ciudadanos y la formación de la opinión pública. La encíclica advierte que la concentración del conocimiento técnico en pocas potencias consolida nuevas desigualdades globales e incrementa la vulnerabilidad de las sociedades en desarrollo.

Asimismo, la encíclica incluye un llamado explícito a «desarmar la inteligencia artificial». León XIV insta a la comunidad internacional a prohibir la aplicación de algoritmos y sistemas autónomos en la industria militar y en la conducción de guerras, afirmando que ningún procedimiento automatizado ni cálculo probabilístico puede sustituir el juicio moral ni justificar éticamente el uso de la fuerza bélica.