En una decisión que causó sorpresa en el arco político, el Gobierno decidió retirar el capítulo relativo a la compra de tierras del proyecto de Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada. De este modo, la Casa Rosada dio un paso atrás con el polémico tema apenas 24 horas después de que la senadora Patricia Bullrich, titular del bloque libertario, anunciara que el Ejecutivo aceptaba fijar un tope del 25% a la compra de territorio por parte de extranjeros para facilitar su aprobación en el Senado.
La medida fue adoptada durante una reunión del bloque integrado por 44 senadores —pertenecientes a La Libertad Avanza, la Unión Cívica Radical, PRO, Independencia, La Neuquinidad, Despierta Chubut, Encuentro Misionero, Provincias Unidas, Primero los Salteños y Moveré Santa Cruz—, en la que se resolvió por consenso postergar el tratamiento del controvertido Capítulo III.
“La decisión se tomó por unanimidad entre los integrantes del espacio, con el objetivo de continuar trabajando sobre ese capítulo y alcanzar un mayor nivel de consenso”, informaron desde el oficialismo. Asimismo, remarcaron que “la postergación no implica su eliminación del proyecto, sino que responde a la voluntad política de seguir puliendo el texto y enriquecerlo con nuevos aportes”.
En el encuentro se acordó, además, avanzar este jueves 6 de agosto con el tratamiento del resto de la iniciativa en la Cámara Alta. El proyecto prevé reformas al régimen de expropiaciones, una nueva normativa para la ejecución de desalojos y la modernización del Registro de la Propiedad Inmueble, entre otros puntos. “Esos capítulos cuentan con un amplio respaldo entre los distintos bloques que integran el espacio”, aseguraron.
El apartado sobre la controvertida Ley de Tierras podría volver a comisiones en un intento por lograr el consenso que hasta ahora le resultó esquivo al oficialismo. Las críticas más duras provienen de las provincias, donde los principales cuestionamientos se centran en la posibilidad de expropiación territorial en zonas de frontera.
En paralelo, diversas organizaciones civiles habían convocado a una movilización frente al Congreso de la Nación en repudio al proyecto, marcha para la cual se preveía una masiva concurrencia y a la que ya habían confirmado su asistencia numerosos actores sociales.
Concesiones sin éxito
El martes por la tarde, Bullrich había brindado una conferencia de prensa en la que comunicó que el Gobierno aceptaba imponer un límite del 25% a la compra de tierras por parte de extranjeros y prohibía la adquisición de territorio por parte de otros Estados. Sin embargo, estas concesiones no bastaron para asegurar los votos necesarios para la sanción de la ley.
Por otra parte, la vicepresidenta Victoria Villarruel autorizó a votar de manera remota por razones de salud a la senadora mendocina Anabel Fernández Sagasti, cuyo voto opositor se daba por descontado. Villarruel estará a cargo del Poder Ejecutivo durante la sesión debido al viaje del presidente Javier Milei a Ecuador y Colombia, por lo que no podrá desempatar en caso de que la votación termine igualada.
Críticas de los gobernadores
Entre los mandatarios provinciales que se opusieron enfáticamente a la Ley de Tierras se destaca el gobernador de Misiones, Hugo Passalacqua, quien afirmó: “No acompañaremos ninguna iniciativa que facilite la extranjerización”.
En la misma línea, el gobernador de Neuquén, Rolando Figueroa, expresó que “las tierras argentinas deben ser para los argentinos”. Por su parte, la diputada Mónica Frade (Coalición Cívica) reclamó que el proyecto regrese a comisiones para abrir un debate parlamentario más amplio antes de ser llevado al recinto.
La Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada es un proyecto impulsado por el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger. El Gobierno aspira, además, a avanzar durante agosto con la aprobación de otras iniciativas, como la inocencia fiscal, la eliminación de las PASO y el proyecto del Súper RIGI —clave para la consolidación de inversiones en grandes proyectos—, que también aguarda su tratamiento en el Senado. Sin embargo, el mes parlamentario para la Casa Rosada comenzó cuesta arriba.