De una idea nacida entre amigos en Lyon a una firma reconocida en el mundo, Izipizi conquistó a consumidores que buscan diseño accesible y calidad sin pagar precios desorbitados.
Desde su infancia entre bombardeos en Teherán hasta convertirse en una figura clave de la biotecnología, Maky Zanganeh atravesó la vida a fuerza de coraje, intuición para los negocios y una capacidad poco común para desafiar lo establecido.
Sophia Kianni y Phoebe Gates impulsaron Phia, una aplicación que combina inteligencia artificial, comercio electrónico y activismo ambiental para simplificar la compra de productos usados. Con respaldo de referentes como Sara Blakely y Kris Jenner, el proyecto ya recaudó casi un millón de dólares y suma alianzas con marcas de lujo y plataformas de reventa.
Lo que empezó como una idea improvisada entre cervezas, en aulas universitarias o en un bar porteño, terminó dando lugar a gigantes como Mercado Libre, Globant, Satellogic, Google y Facebook. Todas tienen algo en común: nacieron del impulso compartido de un grupo de amigos con ganas de cambiar las reglas.
Daniel Nadler fundó OpenEvidence para ayudar a los profesionales de la salud a analizar la enorme cantidad de investigaciones médicas. Ahora recaudó US$ 210 millones y la empresa alcanzó una valoración de US$ 3.500 millones.
AptDeco, que ofrece envíos puerta a puerta y descuentos en piezas de diseño, se convirtió en aliada de marcas y consumidores que buscan alternativas más sustentables y accesibles.
Se trata de Bosque Gin, fundado por los mismos socios creadores de los bares cerveceros Temple, que está presente en más de 20 países. Sus próximos planes.
Una comunidad digital sólida, lanzamientos con acceso anticipado y contenidos diseñados para cada red social explican cómo esta empresa alcanzó cifras inéditas sin depender de influencers tradicionales ni grandes presupuestos.
Mientras muchos siguen corriendo detrás de más ventas o una marca más linda, algunos empresarios consiguen multiplicar lo que vale su empresa sin trabajar más ni esperar al inversor ideal. La clave está en tres decisiones que cambian el juego y que casi nadie toma a tiempo.
Millones de seguidores, contratos extraordinarios y negocios propios: estas estrellas digitales no solo generan contenido, también manejan empresas, llenan estadios y hasta producen para plataformas de streaming.
El repunte de las inversiones en startups tecnológicas trajo un aire nuevo al ecosistema, con acuerdos multimillonarios y foco renovado en modelos generativos, sostenibilidad y defensa. Aunque el impulso es desigual, las apuestas de largo plazo muestran que el apetito por riesgo selectivo está de vuelta.
Matías Seijas, Julián Martínez Lenuzza y Martín Manini invirtieron US$ 35.000 para crear Luxo. Producen 300.000 prendas al año, tienen 10 locales propios y proyectan expandirse a Latinoamérica.
La empresa desarrolló un agente de inteligencia artificial que reduce a la mitad el tiempo para contratar empleados y ya tiene en lista de espera a las principales consultoras de recursos humanos del país.
Cuatro emprendedores con experiencia en viticultura, gastronomía y tecnología lanzaron Vinitus, una app que permite tomar una copa diaria en más de 50 locales porteños. La startup obtuvo capital semilla y planea alcanzar 100.000 usuarios en 12 meses.
En un país donde el 80% de las startups no sobrevive al primer año, algunas lograron lo impensado: crecer sin inversión externa. Esta es la historia de quienes apostaron a la rentabilidad, desoyeron la moda del pitch, y no sólo viven, crecen.
Con una visión global y un estilo gourmet, Knoops transformó una tradición infantil en una experiencia premium que conquista paladares en todo el mundo.
Atraer talento ejecutivo pasivo —profesionales con experiencia comprobada que ya están generando resultados— exige repensar por completo la estrategia de reclutamiento: ir más allá de los currículums, construir vínculos reales y diseñar propuestas personalizadas que conecten con las motivaciones profundas de cada perfil.
Convertir críticas en fidelidad, detectar fallas ocultas y responder con inteligencia les permitió crecer, mejorar procesos y ganar confianza frente a nuevos consumidores.