Ante esta situación, el propio Gobierno salió a hablar de este “atraso cambiario”, que no se trataría de una consecuencia de las políticas tomadas, sino más bien una política en sí.
A día de hoy, no existen alternativas con tanta historia y confiabilidad que los grandes inversores puedan utilizar para conservar y realizar transacciones milmillonarias de manera frecuente.
La contracara de la relativa primavera cambiaria y la baja de la inflación es que se están acumulando desequilibrios que impactan en la competitividad, aseguran los analistas.
La baja de la brecha cambiaria, sumada a la fuerte acumulación de reservas que está logrando el Banco Central, generó que el mercado iniciara una especie de “cuenta regresiva” para la llegada de la tan anhelada unificación cambiaria.
Tras la baja de tasas por parte del BCRA, los ahorristas e inversores no saben exactamente en qué instrumentos financieros colocar sus pesos para proteger el poder adquisitivo.
El dólar blue se negocia a $1.075 por unidad, mientras que el MEP tiene un precio de $1.097 y el tipo de cambio CCL cuesta poco más de $1.163. De esta forma, contemplando el dólar oficial que vale $835, la brecha cambiaria ronda el 30%.
La inflación está fuera de control y las tasas de interés continúan siendo negativas en términos reales, lo que ejerce presión sobre los tipos de cambio.
En una época de altísima inflación, con un dólar oficial controlado por el Banco Central y un feroz cepo que impide la libre circulación de divisas, resulta más importante prestarle atención a la brecha cambiaria, que actualmente supera el 40%.
El banco también explicó que el yen japonés ganará a medida que bajen las tasas estadounidenses y el euro perderá mientras la economía de la región siga debilitándose.
A principios de diciembre, con un dólar oficial de $ 360 y un dólar cable que llegó a rozar los $1.100, la brecha entre ambos tipos de cambio superó la barrera del 200%.